SEMANA: ¿Cómo ha sido hasta ahora el acercamiento de los empresarios con el nuevo Gobierno?

Bruce Mac Master: Hasta ahora ha sido muy productivo, con un alto grado de receptividad. El papel que ha jugado en ello el vicepresidente José Manuel Restrepo es gigantesco. Con el presidente Abelardo De La Espriella también hemos tenido acercamientos.

Tengo la ilusión de que podamos mantener diálogos constructivos en los que podamos hacernos propuestas, sugerencias y también hablar de las diferencias.

La tarea de construir país es compleja; requiere de la voluntad de mucha gente. El Gobierno solo no puede; necesita la voluntad del sector empresarial, de los trabajadores, del Congreso de la República, de la cooperación internacional. Por eso insisto en que la mejor versión de un Gobierno es la de aquel que convoca a solucionar los problemas grandes.

Capotear la estrechez

SEMANA: ¿Cómo le queda realmente la economía a Abelardo De La Espriella?

B.M.: Creo, sin dudar, que a la economía le fue mal, porque la estabilidad económica no era una prioridad. Decidieron buscar la manera de conseguir la mayor cantidad de recursos posibles para gastarlos irresponsablemente, inclusive los del futuro. Por ejemplo, se reestructuró toda la deuda para no tener que pagarla y dejarla a los próximos Gobiernos. Eso le genera inestabilidad a la economía porque no sabemos qué va a suceder ahora con las finanzas públicas.

El nuevo Gobierno tendrá una estrechez que limitará su capacidad de ejecutar y hacer proyectos. Las políticas públicas aplicadas condujeron a que llegáramos a una inflación tan elevada que causó efectos complejos: tasa de cambio baja, tasa de interés alta, exportaciones en serios problemas. En fin, pérdida de competitividad.

SEMANA: Desde su perspectiva, qué pasó con el empleo formal y el salario mínimo. .

B.M.: En el empleo formal no pasó absolutamente nada. Lo único que creció verdaderamente fue el empleo del Estado, que es equivalente a más gasto público en nómina.

Al revisar las estadísticas del Dane lo único que creció fue el dato de ocupados, al cual, si uno le quita lo que sucedió en el empleo público, el resultado es realmente muy malo.

SEMANA: Es decir, los aumentos del salario mínimo en dos dígitos, casi en todos los años del cuatrienio tuvieron su efecto. ¿Por qué defendió el mantenimiento de esa alza cuando el Consejo de Estado intervino?. ¿Cree que será un problema para el nuevo gobierno?.

B.M.: Lo que dije en ese momento fue que, si al trabajador le subieron el salario ya era muy difícil bajarlo. Ya no podíamos darnos el lujo de afectar los ingresos a esas personas que, por cierto no son tantas. Aún así, todos los efectos de esas decisiones políticas son un costo que ya tenemos que asumir en el país.

La crisis fiscal, uno de los retos del nuevo gobierno Foto: 123RF

SEMANA: Se habla de la necesidad de recuperar la inversión. ¿Cómo lograrlo con tasas de interés altas, que, además, parece que no bajarían tan rápido?

B.M.: Queremos hacer una gran convocatoria para que haya cada vez más compromisos de parte del sector empresarial encaminados a generar mejores condiciones productivas y oportunidades de trabajo para los colombianos.

El gran objetivo del congreso de la Andi, que será del 12 al 14 de agosto en Cartagena, es tratar de consolidar la mayor cantidad de inversiones para establecer una cifra en un lapso específico: tres o cuatro años.

Creemos también que el país tiene que redefinir sus relaciones internacionales, no solo con Estados Unidos, sino con el resto de la región. Colombia es un paciente que ha estado en situación crítica y tenemos que estabilizarlo para luego proyectarlo hacia el futuro.

SEMANA: La estabilización sería en lo fiscal, porque sin plata no se hace nada.

B.M.: Todo está relacionado. Lo fiscal, lo energético, la infraestructura, la salud. Son sectores que terminaron profundamente lesionados por la forma en que fueron tratados y administrados. Vamos a tener que pagar grandes consecuencias por la forma tan irresponsable con la que se gobernó.

Nos llegó el momento de ponernos serios. No podemos permitir que nadie más juegue con los temas grandes de la sociedad por hacer politiquería. Fue algo que nos produjo daños muy grandes.

Reforma tributaria, sí o sí. Foto: Rochu_2008 - stock.adobe.com

SEMANA: ¿Qué esperan de la reforma tributaria que tramitará el Ministerio de Hacienda en la era De La Espriella?

B.M.: Tarde o temprano Colombia tiene que reducir el impuesto de renta a las empresas, de lo contrario, no vamos a ser capaces de ser competitivos. Ese compromiso lo teníamos inclusive desde el gobierno de Iván Duque. Como sector empresarial alzamos la mano para cooperar en una crisis, la de la pandemia, con una tasa del 35 por ciento que quedó permanente y que ha afectado fuertemente. Al no ser competitivos estamos perdiendo oportunidades.

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Las 5 crisis

SEMANA: ¿Cuál cree que será el problema que se tendrá que enfrentar desde el primer día?

B.M.: Cualquiera de los cinco problemas que hemos identificado es muy grave, pero ya en el pasado Colombia ha logrado solucionar crisis fiscales, de salud, energéticas, de relaciones internacionales y de seguridad. El asunto es que ahora todas las tenemos al mismo tiempo y hay que enfrentarlas simultáneamente, sin darnos el lujo de olvidar ninguna.

En realidad, estamos como terminaron algunos países después de la Segunda Guerra Mundial. Por eso es que es tan importante la actitud de convocatoria que tenga el próximo Gobierno.

Gabinete de nuevos ministros de Abelardo De La Espriella, en la posesión Foto: Ana María Vesga

¿El gabinete es el que se necesita?

SEMANA: ¿Cómo le parece el nuevo gabinete? ¿Está armado para aportar a las soluciones que se necesitan?

B.M.: Me parece que está balanceado. Tiene unos que son técnicos, otros expertos en temas específicos, pero, principalmente, tiene gente de mente abierta y con buenas intenciones. Hay madera para armar un muy buen equipo de trabajo.

SEMANA: ¿Está de acuerdo con la reducción del Estado que pretende hacer el Gobierno?

B.M.: El Estado tiene muchas oportunidades de ser rediseñado. Por ejemplo, creo que no se deberían permitir las famosas OPS (órdenes de prestación de servicio) para gente que no hace nada.

El Estado, al final, es un mecanismo para poder organizarnos y prestar los servicios que necesita la ciudadanía. Pero aquí hubo un aumento de funcionarios públicos, y el Estado no demostró más capacidades; al contrario, hizo menos. Esa gente debería estar en la economía produciendo cosas. El Estado no es el sitio para los amigos políticos.

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SEMANA: ¿Cree que De La Espriella no pondrá en el Estado a sus amigos?

B.M.: Es normal que se gobierne con amigos, pero es claro que la plantilla del Estado debe ser apta para prestarle un servicio a la sociedad. Acá se sacrificó todo el conocimiento de décadas por incluir aliados políticos del Pacto Histórico.

Abelardo de la Espriella Foto: Bernardo Peña

SEMANA: ¿Cómo recibieron en la Andi el anuncio de una comisión de sabios con un empresario (Arturo Calle) liderando?

B.M.: Siempre será positivo contar con buenos consejeros. Lo más importante es que ese anuncio puede ser un síntoma de que hay disposición de escucha, de trabajar, de acordar. Normalmente, los funcionarios públicos entienden poco del mundo de lo privado, y los empresarios no comprenden mucho del mundo de lo público. Cuando se propician ese tipo de diálogos y trabajos colectivos, el resultado tiene que ser bueno.

Relaciones internacionales

SEMANA: Usted menciona la necesidad de fortalecer las relaciones internacionales. ¿Está de acuerdo con mantenerlas con unos países y no con otros? Ya se dijo que no con Cuba y Nicaragua.

B.M.: Hay que trabajar con países con los cuales tenemos buena relación. Las relaciones internacionales son un ejercicio de diálogo, de retroalimentación, de intercambio comercial.

Hay que definir cuál es la estrategia que necesita Colombia hacia el futuro. Por ejemplo, fue torpe dañar las relaciones con Estados Unidos. Si bien se estaba dando una discusión sobre los vínculos de ese país con China, nosotros teníamos que tomar una decisión frente al eje en el que íbamos a trabajar, especialmente desde el punto de vista comercial, sopesando que la nación asiática nos compra 2.000 millones de dólares al año, y Estados Unidos, 14.000 millones de dólares.

En adelante, es importante que Colombia actúe no por la simpatía ideológica de los Gobiernos, sino enfocada en cuáles son las relaciones estructuralmente importantes para nuestro país.

Ahora, es clarísimo que uno no quiere tener una relación con el Gobierno nicaragüense, que hasta se está declarando antidemocrático; entonces, tiene un problema gigantesco. Así que sí hay que hacer selecciones.

Regiones Foto: Composición Semana/ Getty Images

Sobre gobierno con regiones

SEMANA: ¿Qué expectativa tiene con la propuesta de hacer un gobierno con las regiones?

B.M.: Uno de los grandes problemas que ha tenido Colombia históricamente ha sido la forma en la que se ha olvidado de las regiones. Quienes somos de ellas no tenemos sino elogios para ese mensaje. Colombia tiene que trabajar con sus territorios. Será muy importante evitar que, por enfocarse en unos, se termine olvidando a los otros. Ese es el reto.

“El problema no era de izquierda o de derecha”

SEMANA: Con su postura frente al Gobierno saliente, estaría, entonces, en contra de que alguna vez la izquierda volviera a estar en el poder.

B.M.: El problema no era de izquierda o de derecha. Estoy seguro de que en la izquierda hay gente mucho más institucional, que no está para pelear con todo el mundo, que no es tan sectaria. La izquierda es una forma de pensar que yo respeto. Es más, creo que hay que tomar las cosas buenas de un lado o del otro. Pero, en realidad, nos dejaron llenos de fracturas, inclusive en el interior del mismo Gobierno.

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SEMANA: ¿Cree que el Gobierno entrante debe hacer borrón y cuenta nueva o hay algo rescatable?

B.M.: Creo que la mayoría de las cosas deben reconstruirse: identificar lo valioso para fortalecerlo y, frente a lo que no funcionó o hizo falta, proceder a corregirlo.