El acceso al crédito para pequeños negocios en Colombia sigue siendo limitado y, al mismo tiempo, uno de los principales frenos para su crecimiento. En ese escenario, las fintech están ganando terreno con modelos que buscan cerrar esa brecha.
RappiPay anunció el lanzamiento de una nueva línea de financiamiento dirigida a los comercios que operan en su plataforma, en un país donde solo entre el 14,8 % y el 16 % de las microempresas accede a crédito formal.
La dimensión del problema es relevante si se tiene en cuenta que las micro, pequeñas y medianas empresas representan más del 90 % del tejido empresarial colombiano, pero siguen enfrentando restricciones estructurales para acceder a capital. Esto impacta directamente su capacidad de inversión, expansión y sostenibilidad en el tiempo.
El nuevo producto de RappiPay ofrece créditos desde $1,8 millones hasta $61,3 millones, con plazos de hasta 24 meses y tasas desde 17,4 % efectivo anual, cifras que lo ubican en línea con otras alternativas de financiamiento empresarial en el mercado.
La diferencia está en el modelo: la aprobación se basa en el historial de ventas dentro de la plataforma y el desembolso puede realizarse en minutos, sin procesos tradicionales de evaluación crediticia.
Además, el pago se ajusta al flujo de caja del negocio. Las cuotas se descuentan automáticamente como un porcentaje de las ventas realizadas en la aplicación, lo que permite mayor flexibilidad frente a ingresos variables, una característica común en este segmento.
Actualmente, más del 10 % de los más de 35.000 comercios que venden en Rappi ya utilizan algún producto financiero de la fintech, lo que refleja una integración creciente entre comercio digital y servicios financieros. La compañía proyecta impactar a más de 24.000 negocios con esta nueva línea de crédito.
El avance de este tipo de soluciones responde a una tendencia más amplia: el uso de datos alternativos para evaluar riesgo y ampliar la inclusión financiera. Sin embargo, el desafío sigue siendo estructural.
Aunque estas herramientas facilitan el acceso, el reto está en garantizar condiciones sostenibles y evitar que la dependencia de plataformas digitales se convierta en una nueva barrera para los pequeños negocios.