En el 2024, Guaviare perdió 16.908 hectáreas de bosque según cifras del Ideam y reportes de autoridades ambientales regionales. Ante este escenario, la Gobernación del Guaviare, a través del Departamento Administrativo de Planeación, desarrollo y presentó a consideración de la Asamblea Departamental, la Política Pública para el Desarrollo Económico Sostenible (PPDES+B) 2026–2036.

Agricultores colombianos no están preparados para nuevas exigencias europeas en materia de deforestación

La iniciativa tiene como meta asegurar las 4.8 millones de hectáreas de bosque natural del departamento el cual, representa el 87 % de su territorio a través de, un modelo económico que sustituye la tala ilegal y la ganadería extensiva por nuevos bionegocios de alta rentabilidad para las comunidades locales.

Esta política, cuenta con el respaldo técnico de la ONG suiza Swisscontact y el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo. De esta manera, el departamento tiene como principal objetivo convertirse en referente a nivel nacional e internacional de deforestación cero y desarrollo basado en la bioeconomía.

Sobre esta nueva política, Yeison Ferney Rojas Martínez, gobernador del Guaviare afirmó que “hoy el Guaviare le está proponiendo al país y al mundo un camino distinto: demostrar que sí es posible generar desarrollo sin destruir la selva. Nuestra meta es clara: alcanzar la deforestación cero al 2036 y construir prosperidad a partir de nuestra biodiversidad”.

Los encantos del municipio que alberga el árbol más grande de Colombia, un destino para visitar en el Caribe

De aquí en adelante, el Guaviare, que cuenta con una extensión de 53.460 km² y más de 84.800 habitantes según proyecciones del Dane para 2026, asumirá dos desafíos importantes: acabar con la deforestación y reducir una pobreza multidimensional que supera el 45% de su población.

Mediante la nueva política, se propone una transformación a fondo del modelo económico, cambiando las actividades extractivas e ilícitas hacia una socio-bioeconomía que le saca partido de manera sostenible a la biodiversidad como motor de desarrollo.

Esta apuesta por la bioeconomía va en línea con las proyecciones nacionales, que estiman que la economía de la biodiversidad podría representar hasta el 3% del PIB del país y generar más de 500.000 empleos verdes de aquí a 2030.