La ONG Solidaridad, junto con el programa de asistencia técnica de la Unión Europea (TRACECOL), realizaron un estudio sobre el nivel de alistamiento de tres de las principales cadenas agrícolas del país (cacao, café y aceite de palma) frente al reglamento de la Unión Europea acerca de los productos libres de deforestación.

Desde el Viejo Continente se creó el reglamento EUDR, el cual exige que esos productos y sus derivados demuestren estar libres de tala de bosques a partir del 31 de diciembre de 2020, además de cumplir con la legislación del país de origen y estar amparados por una declaración de debida diligencia.
Uno de los principales hallazgos de una encuesta aplicada a 120 organizaciones de las tres cadenas agrícolas mencionadas en todo el país es que la base productiva y la agroindustria presentan rezagos en el alistamiento debido, sobre todo, a que requieren un mayor entendimiento de sus responsabilidades y generación de capacidades para cumplir con las obligaciones normativas.

También, la encuesta mostró que el sector exportador evidencia un liderazgo en la preparación frente al EUDR, ya que más de la mitad de las organizaciones de estas cadenas cuentan con planes de acción completos, mientras que en el caso de los productores, menos de una cuarta parte han desarrollado estos planes.
La ausencia de planificación puede explicarse, en parte, por la falta de claridad acerca de las responsabilidades derivadas del reglamento por parte de la base productiva: 75 % de la agroindustria de café y aceite de palma y 53 % de cacao están en esa situación.

La investigación también indica que lograr fortalecer la capacitación del talento humano es un desafío fundamental y crítico para avanzar en la preparación de cara a los lineamientos europeos.
Además, en cuanto a avances de recopilación de información, la investigación señala que más del 72 % de los núcleos palmeros y productores de café han logrado mapear el 70 % de las fincas, mientras que en cacao llega al 46 % de la base productiva de esta cadena.

Erik Dhaenens, Consejero de Medioambiente, Clima y Empleo de la Delegación de la Unión Europea en Colombia, afirmó que: “Los resultados de esta encuesta muestran avances importantes en la preparación de las cadenas de cacao, café y aceite de palma para el reglamento europeo, pero también la necesidad de seguir fortaleciendo las capacidades de las cadenas para aprovechar las oportunidades que ofrece un mercado de más de 450 millones de consumidores europeos y reforzar la posición de Colombia como un origen agrícola sostenible”.

Joel Brounen, Country Manager de Solidaridad, hizo un llamado a la articulación entre los distintos actores de las cadenas agrícolas: “La normativa entrará en vigor a finales del año para operadores generales y, en junio de 2027, para pequeñas empresas, y el reloj está corriendo: más de la mitad de las organizaciones consultadas ya reciben solicitudes de información relacionada con el reglamento de compradores europeos. Por eso, es necesario acelerar la articulación entre actores, de modo que se asegure el flujo de datos hacia este mercado”, agregó.
Brounen también subrayó que la carga no puede recaer únicamente sobre los productores de base: la asistencia técnica y los mecanismos de financiación para tecnología y capacitación en campo son responsabilidad compartida entre compradores internacionales, empresas de las cadenas y entidades públicas relacionadas con la agricultura y el comercio exterior.
