En un contexto marcado por la incertidumbre climática, la presión de los mercados internacionales y los rezagos estructurales del agro, el Foro Colombia Rural 2026 puso sobre la mesa una pregunta determinante: ¿qué decisiones están marcando hoy quién crece y quién se queda atrás en el campo colombiano?

La discusión —planteada como “la gran pregunta” del evento— reunió a líderes empresariales de algunos de los sectores más representativos de la agroindustria, quienes coincidieron en un punto clave: el futuro del campo ya no depende solo de producir más, sino de cómo se decide producir, con quién y para qué mercado.
Un cambio de lógica
“El campo no se puede seguir entendiendo de manera aislada”. La advertencia la puso sobre la mesa Guillermo Carvajal Ramírez, gerente de Asuntos Corporativos de Riopaila Castilla, al señalar que “la agricultura hoy en día no se hace sola, se hace en cadena”.

La idea fue reforzada por María Adelaida Pérez, gerente de Asuntos Corporativos y Desarrollo Organizacional del Grupo Bios: “Hemos llegado a entender el campo como un sistema de desarrollo”. En otras palabras, ya no basta con producir: la diferencia está en quién logra conectar con el mercado.
Ese cambio no ha sido automático. Ha implicado ajustes internos y decisiones que no siempre salen bien. “Terminamos entendiendo que no es que la tierra no sirva… es que nosotros no éramos buenos agricultores”, reconoció Pérez, al explicar por qué su organización dejó de producir directamente para enfocarse en articular la cadena.
En paralelo, Carvajal explicó que en su caso fue necesario “dejar ese paternalismo y pasar a un enfoque de desarrollo territorial”, una transformación que redefine el rol de la empresa en las regiones.
El filtro del mercado
“Nunca hemos pedido protección… competimos en libre comercio pleno”, afirmó Jeffrey Fajardo López, presidente ejecutivo de Porkcolombia, al defender que la competitividad se juega en el mercado y no en las barreras.
Esa apuesta tiene implicaciones. “La ilegalidad en el sector es patética”, dijo, al referirse a un problema que sigue presente y que afecta la consolidación del negocio.
“El que se queda solo en el campo muere, y el que ve el corto plazo también”, insistió Carvajal, marcando dos condiciones que hoy pesan sobre cualquier proyecto rural: articulación y visión de largo plazo.
A eso se suma una limitación estructural. “El 85 % de los productores no recibe asistencia técnica”, alertó Álvaro Ernesto Palacio Peláez, presidente ejecutivo de Asohofrucol, al poner sobre la mesa una brecha que sigue sin resolverse.
El panel no giró alrededor de promesas. Lo que apareció fue un patrón: empresas que ajustan su modelo, sectores que compiten sin protección y productores que siguen sin herramientas básicas. En ese escenario, crecer o quedarse atrás depende menos del tamaño y más de las decisiones que se están tomando ahora.
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