Un doble propósito. Ese es el resumen de lo que está sucediendo con las baterías en desuso de carros eléctricos e híbridos. Por un lado, se soluciona la dificultad logística, técnica y normativa para depositar estos artefactos. De otra parte, se adelanta una alternativa para el Talón de Aquiles que tiene la energía solar: el almacenamiento.
Pensando en esas dos circunstancias se lanzó en abril de 2025 la iniciativa Reto Ilumina Colombia, que ahora estrena su versión 2.0, con nuevos beneficiarios.
La adelanta la empresa privada. Concretamente, Volvo Cars Colombia, marca representada por Astara, compañía global de origen español, que presta servicios de movilidad, distribución de vehículos y conectividad, con operación en 18 países de Europa y Latinoamérica.
Una lista de testimonios de personas que viven en la Colombia rural, donde la energía puede ser un privilegio, o, por lo menos, es más escasa que en la zona urbana, dieron cuenta del alivio que les ha permitido la estrategia.
Clara Inés Rivas, por ejemplo, conduce un comedor comunitario en Tienda Nueva, corregimiento de Palmira (Valle). El sitio es un centro múltiple en el que confluyen diversas actividades para el apoyo ciudadano.
Cuenta la mujer que este sitio surgió a raíz de las dificultades que trajo consigo la pandemia, en 2020, cuando muchas personas quedaron en el aire, sin empleo y sin oportunidad ni siquiera para conseguir su sustento. Desde entonces, lo sigue apoyando la alcaldía de Palmira, que envía alimentos, y lo administra la pastoral social.
Una de las dificultades del centro, en materia económica, era el alto costo de la energía, pero les llegó un salvavidas: el reuso de las baterías para poder alumbrarse con luz solar, aún en horas en las que no hay sol, justo, el mayor problema que se tiene con los paneles solares. Pero ahora ellos son unos de los beneficiarios de Ilumina Colombia 2.0.
Se trata de “darles una segunda vida a las baterías en desuso de vehículos electrificados, al repotenciarlas para convertirlas en sistemas de almacenamiento de energía solar destinados a comunidades rurales”, explican los voceros de la compañía que visualizó la situación: “algunas comunidades pasan hasta 72 horas seguidas sin electricidad, 20 veces más tiempo que un habitante de ciudad”.
Nuevos beneficiarios
De acuerdo con las explicaciones de los voceros de la iniciativa, el programa se extiende a instituciones educativas, como la Institución de Desarrollo Rural La Selva, en Ginebra, Valle. Allí, 30 estudiantes de primaria tienen que enfrentar limitaciones geográficas, de desigualdad estructural y monetaria, para sacar adelante sus estudios.
Tanto ellos, como los adultos mayores, niños y madres comunitarias que van al centro comunitario que dirige Clara Inés, tienen ahora disponibilidad permanente de energía.
Alberto Telch, brand manager de Volvo Cars Colombia, afirma que la meta que persiguen es “aportar al cierre de la brecha de desigualdad energética”.
Y no es un asunto pasajero, pues, cuando las comunidades son parte de la estrategia, esta se vuelve sostenible. Así, junto con su aliado Dynamo, Volvo ha impulsado procesos de capacitación y liderazgo local para que las propias comunidades administren los sistemas energéticos instalados, fortaleciendo así la continuidad del proyecto en el largo plazo, explicaron los voceros.