Bruce Mac Master, presidente de la Andi, publicó una carta en medio del retiro masivo de compañías de la organización, entre ellas Incauca, Providencia y Sucroal, tras la misma decisión que adoptó Coca-Cola Femsa.
“La Andi es mucho más que su presidente. Es una institución colectiva, una de las más importantes de América Latina, construida durante décadas por empresarios, trabajadores, juntas directivas, colaboradores y generaciones enteras que han creído en la importancia de contar con una organización independiente, técnica, propositiva y al servicio de Colombia”, señaló.
“Colombia necesita más diálogo, más confianza y más capacidad de trabajar conjuntamente; el país lo merece y podemos hacerlo con buena voluntad”, agregó en su misiva, en la que no habló de dimisión.
La carta fue publicada en el marco de las tensiones entre el Ejecutivo y la presidencia del gremio, pues la orden del Gobierno De La Espriella es que ningún ministro se reúna con Bruce Mac Master, presidente de la Andi, situación que complica la interlocución de las empresas con la administración nacional.
Esta es la misiva:
Bruce Mac Master
25 de septiembre de 2026
Pronunciamiento sobre la Andi
Durante estos días he preferido guardar silencio público y respetar y privilegiar el trabajo a través de los canales institucionales.
Lo he hecho porque creo que hay momentos en los que hablar más no necesariamente contribuye a construir soluciones y porque tengo una responsabilidad especial de cuidar a la Andi, a sus afiliados, a sus colaboradores y a todo el equipo de trabajo que diariamente hace posible esta organización. También lo he hecho porque considero que, más que hablar de mí, se está hablando de una situación que se refiere a la institucionalidad gremial dentro de la cual la Andi juega un papel de gran importancia.
Cuando están de por medio una institución de 82 años, miles de empresas, cientos de miles de trabajadores y un equipo comprometido con servirle al país, la prudencia no es ausencia de posición. Es una forma de proteger lo que entre muchos hemos construido, así como de intentar permitir la construcción de caminos que produzcan el mejor resultado, sin caer en gravosas tensiones públicas.
La Andi es mucho más que su presidente. Es una institución colectiva, una de las más importantes de América Latina, construida durante décadas por empresarios, trabajadores, juntas directivas, colaboradores y generaciones enteras que han creído en la importancia de contar con una organización independiente, técnica, propositiva y al servicio de Colombia.
Nuestra obligación es preservarla, proteger su autonomía, cuidar a sus afiliados y colaboradores, y evitar que cualquier circunstancia coyuntural termine afectando su capacidad de cumplir su misión.
La Andi ha trabajado con todos los gobiernos de Colombia. Lo ha hecho defendiendo sus convicciones, expresando respetuosamente sus diferencias y buscando siempre espacios de construcción conjunta. Esa seguirá siendo su conducta.
Por eso hemos privilegiado durante estos días los canales institucionales y los esfuerzos encaminados a abrir una conversación directa, franca y respetuosa.
Más allá de las personas, lo verdaderamente importante es preservar una institución que les pertenece a sus afiliados, que ellos mismos han puesto al servicio de la sociedad y que tiene una responsabilidad con el país. Hemos buscado las mejores formas de fortalecer la posición del tejido empresarial colombiano frente al Estado, en las regiones, en el ámbito internacional, y es una tarea que se debe seguir haciendo.
A nombre de más de 1.600 afiliados y del mío propio, hago un llamado enfático a suspender la sistemática campaña de acciones malintencionadas para afectar la reputación de una entidad que con seriedad, compromiso y dedicación se ha ganado el respeto de una buena parte de la sociedad colombiana. Más allá de la intención interesada de dichas acciones, debe estar el respeto por la institución, por el derecho consagrado en la Constitución de los empresarios de asociarse libremente y a tomar sus decisiones en forma autónoma, exenta de presiones.
Colombia necesita más diálogo, más confianza y más capacidad de trabajar conjuntamente; el país lo merece y podemos hacerlo con buena voluntad.
Bruce Mac Master