Aunque es actriz de profesión, Laura González incursionó en el mundo empresarial desde hace varios años, logrando convertirse en una de las ejecutivas más destacadas del país.
Teniendo su experiencia y conocimiento del mundo empresarial, decidió darle vida a su pódcast Un murmullo con propósito para compartir historias de empresarios influyentes a nivel nacional e internacional quienes narran cómo ha sido su camino y dar consejos a quienes hasta ahora están emprendiendo.
SEMANA: Los pódcast han experimentado un crecimiento importante en los últimos años y hoy existen espacios sobre prácticamente cualquier tema. ¿Cómo nació la idea de crear Un murmullo con propósito?
Laura González: Soy actriz, estudié actuación en España y también en Casa Ensamble, en Colombia. Durante la pandemia empecé a hacer entrevistas, cuando tenía un emprendimiento llamado Mamasotas, que todavía existe, aunque ya no me pertenece porque vendí mi participación.
En ese momento entrevisté a mujeres reconocidas, como Laura Acuña, Viña Machado y Juana Acosta, para conocer cómo había sido su proceso de maternidad desde el embarazo. Cada una tenía una historia distinta que contar.
Después de un tiempo, la sociedad con mi compañera, María Leónda Cardona, quien era periodista de Los Informantes, no funcionó como esperábamos. Decidí vender mi parte y comenzar a trabajar sola.
Una de las razones por las que quise hacerlo fue la influencia de mi papá, que es un empresario muy importante en el país y propietario de Parking, la compañía de parqueaderos. Desde pequeña he conocido, detrás de bambalinas, todo lo que él ha tenido que vivir, superar y trabajar para construir una empresa con prestigio en Colombia. Por eso, el mundo empresarial siempre me ha apasionado.
Mi papá tiene muchos amigos empresarios y empecé a entrevistarlos. Al principio lo hacía por Instagram y a través de Zoom, porque estábamos en pandemia. Poco a poco me di cuenta de que a la gente le gustaba el contenido, lo compartía y las entrevistas funcionaban bien.
Hay algo que tengo muy claro: no me gusta el amarillismo. No me interesa preguntarle a alguien cuánto dinero perdió o utilizar situaciones dolorosas de su vida para generar impacto. Me gustan las historias reales, las experiencias que las personas quieren compartir y los aprendizajes que pueden transmitir.
Además, me interesa conocer el camino que hay detrás de las empresas exitosas, las marcas reconocidas y los empresarios que han conseguido grandes resultados. Muchas veces vemos sus logros, pero desconocemos cómo comenzaron, cuáles fueron sus primeros pasos y qué dificultades tuvieron que superar.
Hay empresarios que construyeron grandes compañías sin haber pasado por una universidad. Sus historias muestran que también se necesita visión, capacidad para identificar oportunidades y pasión por lo que se hace.
Me gusta descubrir historias nuevas, incluso las de emprendimientos como Rappi o Domicilios Bogotá, que han tenido experiencias importantes desde los puntos de vista económico, social, societario y jurídico.
Así nació Un murmullo con propósito. Me di cuenta de que muchas personas no necesariamente ven un video de una hora en Instagram, pero sí consumen entrevistas largas en plataformas como YouTube y Spotify.
Quise crear un espacio de conversaciones cercanas y honestas que les permitiera a los emprendedores aprender de las experiencias de otras personas y encontrar información valiosa para sus propios proyectos.
SEMANA: Uno de los grandes desafíos del periodismo económico es captar la atención de las audiencias, especialmente en redes sociales, donde compite con contenidos políticos, virales y de entretenimiento. ¿Cómo ha sido para usted abrirse camino en este universo multimedia y conseguir que la gente se interese por las historias empresariales?
L.G.: Llevo seis años en esto y no ha sido fácil. He tenido que trabajar muchísimo, insistir y gastar bastante dinero para lograr crecer.
Sin embargo, conseguir a los empresarios para las entrevistas no ha sido tan difícil como podría pensarse. Algunos ya los conozco y, además, mi vínculo con una empresa reconocida en Colombia me ha ayudado a generar confianza. Soy parte de esa compañía y también tengo un negocio de lavado de carros dentro de su estructura.
Me funciona mucho hablar de mi propia experiencia, de las empresas que he creado y de lo que he aprendido como emprendedora. Eso genera cercanía y hace que los invitados se interesen por el proyecto.
Pero construir el pódcast ha sido un reto enorme. Ha implicado invertir recursos, trabajar constantemente y encontrar la manera de llegar a más personas. No ha sido un camino sencillo.
Ahora comienzo a ver los resultados. Algunos empresarios y marcas se acercan para proponerme que hagamos un pódcast sobre sus compañías o que desarrollemos contenidos para sus marcas. Eso demuestra que el trabajo empieza a dar frutos, aunque ha requerido mucha perseverancia.
SEMANA: En un universo de pódcast en el que se habla de prácticamente todo, ¿qué hace diferente a su propuesta? ¿Qué puede encontrar allí una persona que ya tiene una empresa, alguien que está pensando en emprender o incluso quien no tiene un negocio, pero quiere aprender del mundo empresarial?
L.G.: Creo que una de las cosas más importantes en este momento es el networking. Me encanta conocer personas, entender qué hacen y descubrir cómo identifican oportunidades para desarrollar nuevos negocios.
Lo que me ha funcionado es conectar a empresarios que han participado en mis entrevistas. Muchos han encontrado afinidad con otros invitados y han terminado haciendo negocios o explorando posibilidades de colaboración.
De alguna manera, me he convertido en un puente entre ellos. Los conecto sin cobrar por ello, porque creo que se genera un beneficio para todos. Me gusta ser parte de esas conexiones y considero que esa capacidad también se refleja en mi trabajo como comunicadora.
No me interesa únicamente contar historias. También me interesa lo que puede surgir a partir de ellas.
Para mí, el valor del pódcast está en que las conversaciones no se quedan en el contenido que alguien escucha o ve. Pueden convertirse en oportunidades, alianzas y aprendizajes que ayuden a crecer a las empresas y a fortalecer el emprendimiento en Colombia.
SEMANA: Sus entrevistas también contribuyen a conectar a los empresarios y a fortalecer el ecosistema de negocios. Sin embargo, al escuchar tantas experiencias y puntos de vista, pueden surgir afirmaciones o posiciones que generen inquietudes. ¿Cómo maneja esas situaciones cuando un invitado cuenta algo con lo que usted no está de acuerdo o que le resulta difícil de procesar?
L.G.: La verdad, no me ha pasado que no sepa cómo reaccionar. Yo cuento lo que dicen mis invitados y soy una persona muy abierta. No tengo tabúes ni secretos, y creo que eso me permite generar un ambiente en el que las personas se sienten cómodas para abrirse y compartir sus experiencias.
Por ejemplo, recientemente entrevisté a Andrés Camargo, quien fue gerente del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) durante la administración de Enrique Peñalosa. En esa conversación me contó algunas experiencias relacionadas con su paso por la cárcel y lo que significó para él vivir esa situación.
Los invitados terminan compartiendo muchas cosas y, al final, se generan relaciones personales que van más allá de la entrevista. Muchos todavía me escriben, me llaman y mantienen el contacto conmigo.
Además, como varios son empresarios, esas relaciones también pueden convertirse en conexiones profesionales. A partir de ellas surgen ideas, conversaciones y posibilidades de hacer negocios entre compañías.
Creo que lo importante es que los invitados sientan que están en un espacio seguro, donde pueden contar sus experiencias con naturalidad. Eso permite que las conversaciones sean más cercanas y que las historias tengan un valor que va más allá de la promoción de una empresa o una marca.
SEMANA: Después de escuchar a tantos empresarios, conocer sus experiencias y abrirles el micrófono para que compartan sus puntos de vista, ¿qué panorama encuentra en el sector empresarial colombiano? ¿Cómo están las empresas, cuáles son sus principales preocupaciones y hacia dónde cree que vamos?
L.G.: En materia económica estamos atravesando una situación complicada. Los empresarios han tenido que luchar mucho para sacar adelante sus compañías y enfrentar las dificultades que se han presentado durante el gobierno de Gustavo Petro.
También hay retos importantes en materia de empleabilidad. Las empresas están buscando cómo mantener los puestos de trabajo y continuar funcionando sin tener que cerrar sus operaciones.
Creo que algo positivo es que muchas compañías han entendido que necesitan innovar. Están buscando nuevas maneras de generar empleo, pero también de hacerlo de forma sostenible, para que puedan mantenerse y los trabajadores conserven sus puestos.
En materia económica, sin embargo, la situación sigue siendo difícil para los empresarios. Hay muchas preocupaciones por los impuestos y por las condiciones que deben enfrentar las compañías. El trabajo de los gremios empresariales, incluida la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), también se desarrolla en medio de ese contexto.
A pesar de las dificultades, creo que hay aspectos positivos que vale la pena observar. Considero que existe una oportunidad para avanzar y que algunas de las dinámicas que estamos viendo podrían conducir a un buen camino.
SEMANA: De todos los empresarios que existen en Colombia, ¿quién es ese personaje que todavía no ha entrevistado y que quisiera tener frente a sus micrófonos?
L.G.: Me gustaría entrevistar a Gabriel Gilinski.
SEMANA: ¿Ya ha intentado acercarse a él para proponerle una entrevista?
L.G.: Quiero que el pódcast sea un poco más grande antes de hacerlo, aunque tengo cómo llegarle. Creo que es un personaje fascinante y me parece muy interesante conocer su historia.
He tenido la oportunidad de entrevistar a empresarios como Mario Hernández. Hay perfiles muy distintos: algunos son muy abiertos y otros quizá ya han contado tantas veces su historia que están cansados de repetirla.
Mi papá, por ejemplo, es una persona muy visionaria, que constantemente está generando ideas. Creo que esa característica también está en mí, porque todo el tiempo estoy pensando en crear negocios y encontrar oportunidades. A veces puedo estar hablando con una persona que trabaja haciendo uñas y termino imaginando cómo ayudarla a desarrollar un negocio.
Mi cabeza no para. Siempre estoy buscando cómo innovar.
Por eso me apasiona conocer empresarios de diferentes niveles. Hay personas que dirigen compañías enormes y tienen hábitos que uno no se imaginaría. Algunos, por ejemplo, prefieren movilizarse en bus y no tienen carro, a pesar de contar con los recursos para comprarlo.
Esas historias son muy enriquecedoras, tanto para mí como para la audiencia. Nos permiten descubrir que detrás de una empresa exitosa hay personas con decisiones, hábitos y maneras de pensar que pueden ser muy diferentes de lo que imaginamos.
También ayudan a que alguien que está emprendiendo se pregunte qué puede aprender de quienes ya han recorrido ese camino.
En Colombia tenemos una gran capacidad para emprender. Somos personas trabajadoras, que luchamos todos los días para salir adelante, desarrollamos ideas y buscamos oportunidades. Creo que necesitamos seguir conectando a los emprendedores con los grandes empresarios para que puedan aprender, crecer y llevar sus proyectos a otro nivel.
SEMANA: Después de varios años de trabajo y de empezar a ver los resultados de su proyecto, ¿hacia dónde quiere llegar? ¿Cuáles son sus principales objetivos a corto, mediano y largo plazo con el pódcast y con estos espacios de conversación empresarial?
L.G.: Lo primero que quiero es ayudar a la gente. Para mí, ese es el objetivo más importante: aportar al mundo mediante consejos, historias reales, networking y conexiones que puedan generar oportunidades.
Quiero convertirme en una referente del sector empresarial en Colombia y trabajar de la mano con la ANDI y con los diferentes gremios importantes del país.
Hay muchas organizaciones interesadas en contar sus historias y explicar de dónde vienen, cómo surgieron sus empresas y qué han tenido que hacer para llegar hasta donde están.
Creo que esas historias deben contarse no solamente por razones publicitarias, sino porque es importante dejar un legado. Un legado para la sociedad, para las nuevas generaciones y para nuestros propios hijos.
Quiero que las conversaciones sirvan para transmitir experiencias, mostrar caminos posibles y ayudar a otras personas a desarrollar sus proyectos. Y, por supuesto, también quiero que este trabajo sea rentable y me permita generar ingresos a partir de lo que estoy construyendo.