En Corona Industrial, la innovación no es tarea exclusiva de un equipo especializado o de un laboratorio de productos; es una capacidad organizacional que atraviesa la estrategia, la cultura, los procesos y las distintas áreas del negocio. Precisamente, esa forma de practicar la innovación fue lo que llevó a que el estudio anual de la Andi y Dinero ubicara a esta empresa como la más innovadora del país en 2026.
La evolución reciente de su modelo innovador le dio vida a proyectos como 1200°, una plataforma de personalización que nació en el negocio de vajillas y hoy se extiende a varias categorías del portafolio.
Daniel Restrepo Arango, vicepresidente de la División de Negocios de Insumos Industriales, Agro y Energía, y sponsor de Innovación de Corona Industrial, explica que su estructura de innovación parte de una premisa clara: no puede operar como un frente aislado. Ese enfoque responde también a los desafíos de crecimiento que Corona se ha planteado hacia 2030. En ese marco, la empresa reorganizó algunos roles internos para fortalecer tanto la estrategia y el desarrollo de nuevos negocios, como el acompañamiento a las divisiones en materia de innovación.
Andrés Areiza Marín, director de Innovación de Corona, agrega que la empresa cuenta con un sistema interno de gestión de innovación conocido como Prisma. Allí se canalizan iniciativas de distintas áreas de la organización. Además, tienen un modelo de reconocimiento llamado Campeones de la Innovación, una especie de concurso interno en el que se identifican, evalúan y premian los mejores proyectos en cada categoría.
Los proyectos que sobresalen pasan luego a una instancia superior denominada Liga de Campeones, inspirada en la Champions League. Allí llegan las iniciativas ganadoras de las diferentes áreas y divisiones. Una de ellas fue 1200°, proyecto que nació a partir de una oportunidad detectada en el mercado: la necesidad de personalización. Arquitectos, diseñadores, constructores, chefs, hoteles y restaurantes buscaban productos diferentes a los de línea tradicional. Querían piezas capaces de responder a conceptos específicos, espacios particulares o experiencias más cuidadas.
En el caso de vajillas, por ejemplo, Corona identificó que algunos chefs no solo necesitaban platos funcionales, sino piezas que dialogaran con su propuesta culinaria. A partir de esa necesidad, la empresa creó un espacio de co-creación dentro de su planta de vajillas. Allí, los chefs podían trabajar directamente con la arcilla, imaginar formas, texturas y acabados, y construir junto con la compañía soluciones a la medida.
El proceso no fue inmediato. De acuerdo con Restrepo, desde la conceptualización de la idea hasta la llegada del primer chef pasó cerca de año y medio. Fue necesario entender el mercado, conseguir recursos, montar el taller, diseñar la experiencia y convencer a los primeros aliados de participar. Sin embargo, una vez los chefs pudieron sentarse con la arcilla en sus manos y traducir sus ideas en piezas concretas, el impacto fue evidente.
Lo que empezó como una iniciativa enfocada en vajillas evolucionó hacia una plataforma más amplia de personalización. Hoy el concepto se ha extendido a lavamanos, mobiliario, revestimientos, pisos, paredes, decorados y soluciones para espacios institucionales, comerciales y residenciales. En otras palabras, 1200° dejó de ser una propuesta puntual para convertirse en una línea completa de negocio.
El nombre de la plataforma también tiene un significado asociado al oficio cerámico: 1200° hace referencia a la temperatura de cocción de la cerámica. Esa conexión entre tradición productiva, diseño y tecnología resume parte del espíritu del proyecto: tomar una capacidad histórica de Corona y adaptarla a nuevas demandas del mercado.
Entre los resultados destacados de esta apuesta están más de 300 proyectos de co-creación y casos como la colección Arrecife, desarrollada con un chef peruano, que posteriormente ganó el German Design Award en Europa. Para la compañía, ese reconocimiento tuvo un valor simbólico importante, pues permitió demostrar que una empresa colombiana podía competir en escenarios internacionales de diseño con marcas de alto nivel.
La recepción del mercado, según la compañía, superó las expectativas iniciales.
El modelo de innovación de Corona también se apoya en el ecosistema externo. La compañía trabaja con universidades, centros de investigación y startups para resolver retos puntuales. En algunos casos, estos aliados aportan capacidades que no están disponibles internamente. La empresa ha desarrollado ejercicios con instituciones como el Tecnológico de Monterrey y el Instituto de Productividad alemán, en programas de scouting de startups para desafíos relacionados con optimización energética o medición de calidad en procesos productivos.
Su relacionamiento con el ecosistema de innovación ha evolucionado. Corona ha contado con iniciativas como la aceleradora Soy una Corona, pensada para conectar retos de negocio con startups. Con el tiempo, el modelo avanzó hacia esquemas de corporate venture capital, desde los cuales la Organización Corona puede evaluar inversiones en emprendimientos alineados con su estrategia.
Sin embargo, la compañía reconoce que innovar no consiste solo en generar ideas. El mayor reto está en mantener una exigencia permanente. Después de años de trabajo en innovación, el desafío es seguir subiendo la vara, evitar la complacencia y no limitarse a mejorar frente al desempeño propio del año anterior. La competencia, las tecnologías, los consumidores y los modelos de negocio cambian constantemente, y una mejora interna puede no ser suficiente si el mercado se transforma más rápido.
Por eso, para Corona, la innovación exige mirar hacia afuera: entender tendencias, escuchar al cliente, analizar la competencia y captar señales tempranas de cambio. En un sector donde la remodelación, la construcción y el diseño evolucionan con nuevos hábitos de consumo, la empresa considera que su papel como marca líder es anticipar esas demandas y llevar nuevas soluciones al mercado.
En últimas, el caso de Corona Industrial muestra una visión de innovación menos asociada al golpe de inspiración y más cercana a una disciplina organizacional.