Durante casi dos décadas, Bogotá y buena parte del centro del país estuvieron prácticamente por fuera de una alternativa médica que puede cambiarles la vida a pacientes con diabetes insulinodependiente: el trasplante simultáneo de páncreas y riñón. Aunque este procedimiento no es nuevo en el mundo, su historia en Colombia ha estado marcada por avances, fracasos, desconfianza médica y dificultades técnicas. Ahora, LaCardio busca cambiar ese panorama con un programa que, en menos de dos años, logró reactivar la confianza en este tipo de trasplantes y mejorar los resultados clínicos.

Luis Manuel Barrera, líder del programa de trasplante de páncreas de LaCardio, explica que este procedimiento es el único curativo para la diabetes mellitus tipo 1, es decir, para aquellos pacientes que no producen insulina. Los demás tratamientos disponibles se basan en el uso de insulinas exógenas, que ayudan a controlar la enfermedad, pero no detienen por completo sus complicaciones.

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El trasplante de páncreas cambia esa lógica y por eso LaCardio fue reconocida este año entre las empresas más innovadoras del país, dado que su propuesta es que ese procedimiento se realice de manera simultánea con un trasplante de riñón. Con esa mezcla, el paciente puede dejar de usar insulina, suspender las glucometrías constantes y reducir el riesgo de complicaciones.

Aunque el trasplante de páncreas lleva cerca de 60 años realizándose en Estados Unidos, en Colombia su desarrollo ha sido irregular. Los primeros trasplantes se hicieron en 1988 en Medellín y luego en Bogotá. Sin embargo, los resultados iniciales fueron desfavorables: pérdidas de injertos, mortalidad de pacientes y complicaciones graves. Hacia 1992, Bogotá dejó de realizar estos procedimientos.

Movilizadores de innovación de LaCardio. Foto: LaCardio

A finales de los años noventa y comienzos de los 2000, Medellín y Cali intentaron retomar el camino, pero las primeras cohortes también enfrentaron altas tasas de complicaciones. Ese pasado dejó una marca profunda en la comunidad médica. Muchos nefrólogos dejaron de recomendar el trasplante de páncreas y optaron por enviar a sus pacientes solo a trasplante renal.

Para Barrera, uno de los puntos clave fue entender ese historial antes de reactivar el programa. LaCardio partió de una premisa: innovar no siempre significa inventar algo completamente nuevo, sino comprender bien un problema antiguo y aplicar correctamente una solución que ya existe. En este caso, el reto era demostrar que el trasplante de páncreas podía hacerse con seguridad, calidad y resultados sostenibles.

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La evidencia ayudó a construir ese argumento. Giancarlo Buitrago, director de Investigaciones y Educación de LaCardio, señala que la institución analizó datos nacionales de pacientes diabéticos insulinodependientes que recibieron solo trasplante renal. Los resultados fueron contundentes: tuvieron mayor mortalidad, más pérdida del injerto renal y mayores costos para el sistema de salud. Es decir, al no corregir la diabetes de base, el problema los continuó afectando.

Con esa información, los médicos de LaCardio decidieron avanzar. La institución ya tenía una ventaja: su experiencia en trasplantes de alta complejidad. Según Buitrago, LaCardio es el hospital que más trasplantes de órganos sólidos realiza en Colombia, incluyendo corazón, pulmón, hígado, riñón y páncreas.

Panorámica del edificio de la Fundación Cardioinfantil - LaCardio. Foto: Cortesía de LaCardio

La reactivación del programa también implicó buscar pacientes. El equipo filtró las listas de espera de trasplante renal para identificar aquellos cuya enfermedad de base fuera la diabetes. Luego empezó el trabajo con las aseguradoras, que debían confiar en la viabilidad del procedimiento, aprovechando que está incluido en el Plan Básico de Salud.

Bogotá ofrecía, además, una ventaja estratégica: la conectividad. En el trasplante de páncreas, el tiempo es crucial. La llamada isquemia fría —periodo entre el momento en que se extrae el órgano, se conserva en frío y vuelve a recibir sangre en el receptor— debe ser lo más corta posible. La disponibilidad de vuelos y la ubicación de la capital facilitan que pacientes de ciudades como Tunja, Ibagué o municipios más apartados puedan ser trasplantados sin tener que mudarse durante meses a Medellín o Cali a esperar un órgano compatible.

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Los resultados comenzaron a cambiar la percepción. LaCardio ya reporta 20 trasplantes simultáneos de páncreas-riñón, todos con pacientes libres de diálisis. La estancia hospitalaria promedio pasó de 14 a 11 días y la mayoría de los injertos se mantiene funcional.

Además, el equipo modificó el procedimiento para reducir las reintervenciones. Mientras en el mundo cerca del 25 por ciento de los trasplantes de este tipo puede requerir una nueva intervención, LaCardio logró bajar esa cifra a 16,5 por ciento.

El impulso también tuvo efectos fuera de la institución. De acuerdo con Barrera, hasta 2023 se habían realizado 68 trasplantes de páncreas en cinco años en el país. Con el nuevo dinamismo, la cifra pasó a 123 en menos de dos años. Las listas de espera también crecieron, lo que refleja mayor confianza de pacientes, médicos y aseguradores en el procedimiento.

LaCardio es una de las clínicas en donde más se realizan trasplantes en Colombia. Foto: LaCardio

Juan Gabriel Cendales, director ejecutivo de LaCardio, destaca que detrás de este proceso participaron más de 200 personas. Para él, el caso muestra cómo una institución puede identificar un problema, construir evidencia, coordinar equipos y asumir riesgos controlados para resolver necesidades complejas del sistema de salud.

La apuesta de LaCardio, en últimas, no solo busca revivir un procedimiento que Bogotá había dejado atrás. También pretende demostrar que, con evidencia, disciplina clínica y trabajo interdisciplinario, es posible transformar la vida de pacientes que durante años solo tuvieron una opción parcial: recibir un riñón nuevo mientras la diabetes seguía avanzando.