Ecuador anunció que desde el próximo 1 de mayo de 2026, la tasa de seguridad para productos provenientes desde Colombia aumentará a 100%.
“Tras constatar la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia, el Ecuador se ve en la obligación de adoptar acciones soberanas”, señaló el Gobierno de Ecuador.
SEMANA dialogó con Daniel Gómez, economista y profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana, para conocer los impactos que tendría la medida.
En el primer caso, el experto señala que la medida funcionaría como un arancel, lo cual generaría un aumento en el costo de los productos que entren a territorio ecuatoriano.
“El aumento de la tasa de seguridad al 100% sí puede encarecer los productos. En la práctica funciona como un arancel: el producto colombiano entra mucho más caro a Ecuador, pierde competitividad y eso normalmente se traslada a precios más altos”, señaló Gómez.
Por otro lado, las empresas podrían verse enfrentadas a una serie de situaciones en las cuales el aumento de los costos podría llevarlas a buscar una reducción en sus gastos fijos de producción y en su personal.
“Sobre las empresas, las que dependen bastante de exportar a Ecuador sí pueden verse presionadas. Si venden menos o con márgenes más bajos, es común que busquen ajustar costos: reducir producción, recortar gastos o incluso replantear su nómina. No es automático, pero es un riesgo real si el mercado ecuatoriano era importante para ellas”, puntualizó Gómez.
En relación a los contratos con los cuales cuentan las empresas del país, los mismos seguirían estando vigentes; sin embargo, las condiciones comerciales se podrían ver afectadas si los negocios dejan de tener la misma rentabilidad.
Y sobre los contratos, no se pierden automáticamente. Un contrato firmado sigue vigente, pero puede volverse menos rentable o difícil de cumplir si cambian las condiciones comerciales. El problema no es jurídico inmediato, sino económico.
Los expertos señalan que esta medida, lejos de ser un ajuste técnico, representa en la práctica el cierre de cualquier posibilidad de intercambio fluido entre ambos países en el corto plazo.
“Una situación como la de los aranceles, como la decisión de Ecuador sobre los aranceles, pues es que en la práctica dispara los costos de cualquier empresa, digamos que mantenga o laviabilidad de mantener una relación comercial. Digamos, la fractura no sólo se da por la vía de las reglas de juego que se han establecido, sino simplemente se da por la vía de que hace prácticamente inviable el comercio entre los dos países”, complementó Juan Nicolás Garzón, profesor del programa de Ciencias Políticas y el programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana.