En las últimas horas, el excandidato presidencial y senador, Iván Cepeda, levantó una nueva polémica al publicar un comunicado en el que anunciaba la posible desobediencia civil en contra del Gobierno electo de Abelardo De La Espriella, en caso de que el nuevo mandatario llegue a impulsar medidas como extraditar a Gustavo Petro o que mantenga su nacionalidad estadounidense.
La medida ha generado un fuerte descontento entre varios actores políticos y también entre empresarios y la ciudadanía en general. Hace algunas horas, se conoció una de las voces que se elevó en contra de la propuesta. Se trata de Bruce Mac Master, presidente de la Andi, quien se refirió a la idea.
“La desobediencia civil no puede convertirse en un recurso retórico para desconocer un resultado electoral. Mucho menos en un acto de oposición política en esa situación. El anuncio de Iván Cepeda de irse a la desobediencia civil carece de razones objetivas y jurídicas suficientes para convocar a la ciudadanía a desobedecer la institucionalidad democrática“, indicó a través de un trino en su cuenta de X.
Añadió que en un país democrático las diferencias e inconformidades se tramitan con pruebas, recursos legales, control político, jueces, Congreso, opinión pública y vigilancia ciudadana. No con ultimátums políticos. Además, se refirió a la historia moral de la desobediencia civil, asegurando que es respetable cuando se enfrentan abusos evidentes, leyes injustas o rupturas reales del orden constitucional.
Sin embargo, usarla como respuesta “preventiva” frente a un gobierno que aún no se ha posesionado desnaturaliza su sentido y erosiona la confianza en las reglas.
“Muy llamativa la forma en que se ‘notifican’ las condiciones y exigencias para no irse a la desobediencia civil que fueron anunciadas. Muy impositivas las demandas. Denota un carácter muy poco democrático y muy lejano a la idea de un acuerdo nacional que se había promocionado”, indicó.
Finalmente, aseguró que la oposición es legítima, que la crítica es necesaria y que la vigilancia al poder es indispensable, pero llamar a desconocer la autoridad sin una causal objetiva, probada y decidida por las instituciones competentes es abrir una puerta peligrosa, la de sustituir el Estado de derecho por la presión por fuera de la institucionalidad.