Platzi está modificando su modelo de negocio. Después de más de una década concentrada principalmente en cursos de tecnología, programación, marketing, liderazgo y otras habilidades dirigidos a personas y empresas, la compañía colombiana está apostando por un producto corporativo basado en inteligencia artificial, que busca convertir el conocimiento interno de cada organización en programas de formación para sus empleados.

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Y ya tenía experiencia. Según uno de sus cofundadores y actual CEO, Freddy Vega, unas 4.000 compañías utilizan o han utilizado Platzi para capacitar a sus trabajadores. La diferencia es que ahora la empresa quiere dejar de ofrecer solo cursos generales y producir automáticamente contenidos diseñados para las operaciones particulares de cada cliente.

Para hacerlo, Platzi desarrolló durante los últimos tres semestres un sistema propio de inteligencia artificial que, de acuerdo con Vega, fue entrenado con información procedente del comportamiento y aprendizaje de los siete millones de estudiantes que han pasado por la plataforma, a través de 6.000 cursos.

La idea puede aplicarse, por ejemplo, a los manuales operativos de una empresa, sus procesos de ventas, sus protocolos de servicio al cliente o sus procedimientos internos. El sistema toma ese conocimiento y genera simulaciones, entrenamientos, evaluaciones y exámenes específicamente relacionados con la operación de esa organización. Según Vega, el proceso puede hacerse en menos de una hora.

Platzi está probando esta oferta con firmas de distintos sectores. Vega menciona entre sus clientes a Alianza Team y Rappi en Colombia, pruebas con iFood en Brasil y trabajos con farmacéuticas, químicas, de alimentos y bancos, además de algunos gobiernos. El objetivo es que esta herramienta pueda utilizarse en operaciones empresariales complejas, incluso en actividades alejadas de los campos tecnológicos.

Ese cambio amplía considerablemente el mercado potencial de la compañía. Vega pone como ejemplos capacitaciones relacionadas con procesos de ingeniería química de alimentos y sistemas industriales de filtración de agua. El contenido especializado lo aporta cada empresa y Platzi lo transforma en material educativo. Cuando existen vacíos en áreas como liderazgo, la plataforma puede combinar la información interna de la organización con sus propios contenidos generales.

El salto hacia un producto global

El negocio corporativo también forma parte de una estrategia para reducir la dependencia de América Latina. Hasta ahora, explica Vega, el idioma de los contenidos había llevado a Platzi a concentrarse en la región. El nuevo producto, en cambio, puede adaptarse a distintos idiomas y culturas. “Nos funciona en Japón, Estados Unidos, Brasil y en Europa; nos funciona en todas partes”, dice. La expectativa es convertir una tecnología colombiana en un producto global.

Estados Unidos tendrá un papel importante en esa estrategia. Vega se encuentra en San Francisco y afirma que, aunque Bogotá, Medellín y Ciudad de México continúan siendo puntos de operación fundamentales para la empresa, la nueva apuesta trasciende esos mercados.

4.000 compañías utilizan o han utilizado Platzi para capacitar a sus trabajadores. Foto: Adobe Stock

Platzi tiene, además, una posición financiera diferente a la de muchas startups que todavía dependen de sucesivas rondas de capital para sostener su crecimiento. Vega asegura que la empresa lleva más de año y medio siendo rentable y que actualmente no necesita levantar recursos externos.

La compañía realizó una capitalización de serie B por 60 millones de dólares entre finales de 2022 e inicios de 2023, con la participación de Prosus Ventures. Por ahora, el empresario dice que la prioridad no es una nueva ronda ni una salida a bolsa, sino demostrar que el nuevo producto basado en inteligencia artificial puede escalar.

De 360 trabajadores a 120

La inteligencia artificial no solamente está cambiando lo que Platzi vende. También modificó su propia estructura. La empresa tenía aproximadamente 360 trabajadores en 2022 y actualmente son 120, debido a la IA. Vega explica que Platzi automatizó buena parte de los procesos de ventas, posventa, administración, investigación y análisis, y que su equipo sigue compuesto principalmente por ingenieros o desarrolladores capaces de automatizar tareas y trabajar con mayor autonomía.

El caso de la propia Platzi muestra una de las disyuntivas por las que atraviesan hoy las empresas: la misma tecnología que está generando nuevos productos también permite operar con estructuras más pequeñas.

Sin embargo, Vega considera que la inteligencia artificial no significa necesariamente la desaparición de profesiones como la programación. Su argumento es que está cambiando rápidamente la manera de realizar el trabajo. En desarrollo de software, por ejemplo, asegura que buena parte de la escritura de código ya puede ser realizada por agentes de inteligencia artificial, mientras los trabajadores se concentran en sistemas y arquitecturas más complejos. Algo similar, dice, ocurre en actividades financieras, de asistencia ejecutiva y de análisis de información.

Ese cambio tecnológico también está detrás de la nueva estrategia comercial. Platzi ha construido su negocio alrededor de personas que pagan por aprender en internet, pero Vega reconoce que ese mercado tiene límites.

La empresa cree que la formación financiada por los empleadores puede ampliar su alcance porque elimina una de las barreras tradicionales: convencer a una persona de pagar directamente por educación digital no acreditada. Cuando el curso proviene de su empresa y está relacionado con su trabajo, dice, la decisión es distinta.

Inteligencia Artificial en el aula: hacer más no significa saber más

Las expectativas son altas. Vega calcula que Platzi Learn, como denomina al nuevo producto, podría permitirle llegar a una profundidad de mercado entre 10 y 20 veces superior a la actual. Esa proyección dependerá de su capacidad para convertir las pruebas empresariales en contratos y llevar la herramienta a nuevos países.

Después de más de una década vendiendo cursos por internet, Platzi intenta convertirse también en una herramienta para capturar, organizar y enseñar el conocimiento que existe dentro de las empresas. La siguiente etapa dependerá de cuántas organizaciones estén dispuestas a convertir sus propios procesos en programas de entrenamiento automatizados.

Según Vega, uno de los principales límites para crecer en la región es que solo entre el 10 y el 15 por ciento de la población estaría en condiciones de aprovechar la educación en tecnología. Lo atribuye a factores como los bajos niveles de comprensión lectora. Es un reto que, a su juicio, requiere acciones tanto del sector público como del privado.