La ley seca decretada para este fin de semana con motivo de la segunda vuelta presidencial tendrá un fuerte impacto económico sobre miles de establecimientos gastronómicos y bares en todo el país.

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De acuerdo con estimaciones del sector, las pérdidas podrían alcanzar los 810 mil millones de pesos, de los cuales 341 mil millones corresponderían a establecimientos gastronómicos y 469 mil millones a bares. Los efectos de esta medida no se limitan a la reducción de ventas.

Ley seca para la segunda vuelta de las elecciones. Foto: Getty Images

Según Guillermo Gómez París, presidente Ejecutivo Nacional de la Asociación Colombiana de Gastronomía y Turismo (Acoga), las consecuencias afectan toda la cadena de valor, desde los empresarios hasta los trabajadores que dependen de la actividad comercial de los fines de semana.

Los establecimientos de un solo punto de venta son los más vulnerables. En su gran mayoría, operan con flujos de caja diarios y dependen de los ingresos generados durante los fines de semana para cubrir gastos operativos, nómina e inventarios. Para estos negocios, la ley seca representa la pérdida de cerca del 40 % del capital de trabajo destinado a la operación de sábados y domingos, además de ingresos que difícilmente podrán recuperarse en días posteriores.

La situación también impacta directamente a los trabajadores. Meseros, bartenders, auxiliares de cocina, personal logístico y otros colaboradores dejan de percibir ingresos asociados a propinas, recargos nocturnos y dominicales, que constituyen una parte importante de su remuneración mensual.

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A esto se suma que el incremento en los costos de la contratación formal ha llevado a numerosos establecimientos a reducir la vinculación temporal de personal durante jornadas de alta demanda. Como consecuencia, cientos de trabajadores ocasionales simplemente no son contratados para ese fin de semana y quedan sin ingresos.

Otro de los efectos económicos está relacionado con los inventarios. Los restaurantes y establecimientos gastronómicos mantienen existencias de productos perecederos que fueron adquiridos para atender la demanda habitual del fin de semana.

La caída abrupta en la rotación obliga a muchos negocios a desechar alimentos y materias primas que no alcanzan a comercializarse, convirtiéndose en pérdidas directas para los empresarios.

Habrá ley seca durante las elecciones. Foto: Getty Images

La afectación es aún mayor si se tiene en cuenta que la mayoría de los establecimientos concentra buena parte de sus ingresos entre viernes y domingo. Una restricción de este tipo puede llegar a impactar hasta el 80 % de las ventas de toda una semana, comprometiendo seriamente la sostenibilidad financiera de miles de negocios, sobre todo de pequeñas y medianas empresas.

El panorama resulta más complejo en una coyuntura marcada por eventos deportivos de alta audiencia. Durante temporadas como un Mundial de Fútbol, los establecimientos gastronómicos proyectan incrementos cercanos al 8 % en sus ventas, mientras que los bares esperan crecimientos que pueden alcanzar el 30 %, impulsados por la afluencia de clientes que buscan compartir y seguir las transmisiones deportivas.

La ley seca limita significativamente estas oportunidades comerciales en uno de los momentos de mayor dinamismo para el sector.

Los empresarios insisten en que, si bien reconocen la importancia de garantizar el orden público y el normal desarrollo de la jornada electoral, es necesario evaluar mecanismos que permitan mitigar los efectos económicos sobre actividades que generan empleo, dinamizan el consumo y aportan al crecimiento de las economías locales.

Con pérdidas estimadas en 810 mil millones de pesos, el sector gastronómico y de bares enfrenta uno de los fines de semana de mayor impacto económico del año, en un contexto en el que miles de negocios aún buscan consolidar su recuperación y fortalecer su sostenibilidad financiera.