Autopistas y aeropuertos en Perú y Chile, la quinta generación de concesiones de Colombia, centrales hidroeléctricas, parques eólicas y solares y nuevas oportunidades para producir y vender cemento y concreto en Estados Unidos son solo algunas de las oportunidades que está viendo el poderoso Grupo Argos en el Continente.
En diálogo con SEMANA, el presidente del Grupo Argos, Jorge Mario Velásquez, explicó en detalle el millonario plan de inversiones de la compañía en sus verticales de concesiones, cemento y energía.
La semana pasada, Argos cerró un acuerdo con el fondo de inversión Macquarie Asset Management (MAM) para acelerar inversiones en Colombia y la Región. Para tal fin, crearon Odinsa Vías para operar las concesiones Autopistas del Café, Pacífico 2, Túnel de Oriente y Malla Vial del Meta, así como los nuevos proyectos viales que puedan entrar en el pipeline.
“Respetamos la decisión que Ecopetrol pueda tomar frente a las concesiones que tiene ISA. Si ellos toman la decisión de desinversión, estaremos muy interesados en participar y comprar esos negocios”, dijo Velásquez.
ISA mantiene operación vial en Chile y Colombia, situación atractiva para los planes de expansión de Argos y Macquarie.
Otro mercado donde se están viendo oportunidades viales es Perú, país que también tiene un plan ambicioso de construcción de vías por concesión.
El Grupo tiene perspectivas de inversión en vías colombianas de 4,5 billones de pesos. En ese valor se incluiría un segundo ducto en el túnel de Oriente, la repotenciación y obras adicionales en la Autopista del Café y la IP Perimetral de la Sabana (Bogotá).
La chequera del fondo de inversión australiano ayudaría también a financiar otras compras en la región.
Macquarie administra recursos por 450.000 millones de dólares, cerca de 1,5 veces el PIB de Colombia. El 70% de esos recursos están en infraestructura y energías renovables.
Por el lado de los aeropuertos no hay tanto movimiento. Argos mantiene el interés para operar las pistas de aterrizaje y en ampliar la terminal. Sin embargo, esas dos oportunidades de inversión están atadas a una mejor dinámica en el aeropuerto.
Aunque la operación doméstica está en 74% de lo registrado en 2019, los vuelos internacionales apenas se han recuperado en un 50%. “Seguimos interesados en esta operación porque es un activo clave del país y la cuarta revolución industrial se moverá por modo aéreo”, comentó el alto ejecutivo.
Por donde hay más movimiento es en el atractivo y lucrativo negocio de cemento y concreto, especialmente en Estados Unidos.
La unidad de negocio de cemento y concreto opera desde hace unos años en 9 estados de la unión americana con relativo éxito, debido a que en los últimos años inició procesos de desinversión de algunas plantas para reducir la deuda y mejorar la rentabilidad.
Ese proceso ya terminó y ahora la filial estadounidense está viendo nuevas oportunidades en esos estados del sur.
“Estamos mirando activos en esta zona de Estados Unidos, pero no se trata solo de comprar por comprar sino de crear sinergías para optimizar las operaciones”, dijo.
No hay que pasar por alto que el presidente Joe Biden logró sacar adelante en el Congreso un plan de inversión de un trillón de dólares, donde el mayor componente es infraestructura. A esto se suma que la pandemia desencadenó fenómenos migratorios desde ciudades del norte, como Bostón, Chicago y Nueva York, hacía los estados del sur.
Eso explica el boom inmobiliario de la Florida y otros estados denominados el ‘cinturón del sol’. El único nubarrón para los planes de la firma son esas presiones inflacionarias que se derivarían de una economía con pleno empleo y con mayor dinero disponible. Para tener una idea, el trillón de dólares de Biden equivale a 4 años del PIB de Colombia.
En materia de energía, las perspectivas de inversión se centran en ampliar la oferta de renovables y en participar en eventuales ofertas de compañías electrificadoras como Huila y Meta. “Vamos a participar en la tercera subasta de renovables de octubre próximo”, dijo Velásquez.
El cambio de ritmo del Grupo Argos es una buena señal para una economía que sigue enfrentando problemas como el desempleo y la destrucción de miles de negocios.