Las expectativas con la vivienda en Colombia siguen siendo altas. Las voces, desde el sector de la construcción, se escuchan optimistas. Camacol, el gremio que agrupa a los constructores, menciona el 2021 como un año sin precedentes y el 2022, con buenos augurios, teniendo en cuenta que la vivienda se está valorizando a un ritmo anual de entre 4 y 5 %.

En contraste, en los últimos tiempos en el país se ha puesto en relieve la posibilidad que tienen las inversiones en acciones en empresas, como alternativa para hacer rendir los recursos. De hecho, algunos analistas han criticado el anclaje que habían tenido los colombianos, pues era tradicional que, en general, solo se arriesgaran a poner su plata en un CDT o, a lo sumo, en la compra de un inmueble.

El subsector de edificaciones tiene dos ramificaciones: la vivienda como tal y todas las construcciones que no son vivienda. Allí caben los edificios institucionales, las oficinas, las bodegas, los locales comerciales, entre otros. Ese bloque de inmuebles está metido en la encrucijada que plantea la nueva realidad, en la que ahora los trabajadores podrán realizar su actividad desde la casa o cualquier otro sitio (ir a las oficinas en alternancia); mientras que el comercio comprobó que puede vender a través de canales digitales, asumiendo así menores costos de operación por no tener que despachar desde un local.

¿Sigue siendo una inversión atractiva?

Todas esas circunstancias plantean el interrogante de si la finca raíz sigue siendo atractiva para invertir.

Sandra Forero, Presidenta de Camacol. | Foto: Guillermo Torres Reina

Sandra Forero, presidenta de Camacol, sostiene que “la inversión en vivienda tiene características que la hacen idónea para para todos los perfiles: hogares, inversionistas especializados, fondos de inversión, entre otros”.

Sus argumentos apuntan a que la vivienda continúa estando en las prioridades de inversión en el país porque, además de mantener una valorización estable y constante, es un activo que deriva rendimientos de su renta o comercialización, mantiene una liquidez favorable (8 meses de rotación de inventario), y tiene una demanda creciente.

Desde la perspectiva de Forero, “invertir en vivienda permite que el hogar ahorre recursos para el pago de su cuota inicial bajo la preventa, donde además, la política de vivienda del Gobierno Nacional genera un contexto de incentivos e instrumentos muy favorables, como Mi Casa Ya, que permiten lograr el cierre financiero en los hogares de menores ingresos”.

Es más que comprar una casa

Además, la inversión inmobiliaria va mucho más allá de comprar una casa. La dirigente de Camacol manifiesta que los fondos de capital privado y los fondos de inversión colectiva inmobiliaria también son vehículos que canalizan de manera efectiva un gran volumen de recursos hacia el sector, y que hacen parte de todo tipo de portafolios profesionales de inversión.

César llano Consultor de banca de inversión.

No tiene pierde

Desde otro ángulo, César Llano, consultor de banca de inversión, señala que la finca raíz es una inversión competitiva. Puede que en el corto plazo no sea la más rentable, pero en el mediano plazo es la que mejor absorbe los ciclos de la economía. Con el mercado inmobiliario sucede lo mismo que con una enfermedad, no se puede decir nada de ella solo por los síntomas”.

Mauricio Torres, gerente de línea de negocio en Ciencuadras.com es otro de los que afirma que la finca raíz continúa siendo una inversión rentable que no tiene pierde, puesto que si el comprador la utiliza para arriendo, va obteniendo un ingreso al mismo tiempo que gana la valorización para el momento de revender. Es decir, “es una inversión de muy poco riesgo”.

¿Locales y oficinas están en declive?

El temor a invertir en locales y oficinas, por los cambios introducidos durante la crisis sanitaria, no parece tener fundamento entre los expertos. Forero expresa que el reajuste del segmento oficinas no es algo coyuntural, sino un fenómeno esperado desde el 2014. “La pandemia aceleró el ajuste. Hoy tenemos un mercado más equilibrado, apetitoso para inversionistas de largo plazo, más cuando todo indica que el entusiasmo del home office ha decaído verticalmente, la interacción social y el equilibrio laboral harán retornar a un uso más amable del espacio”.

Saber invertir, según la sugerencia de Cesar Llano, es tener en cuenta que “la rentabilidad deseada en sector inmobiliario no se logra vía alquileres costosos, sino con adquisiciones baratas, el que compra barato es el que hace dinero, y este el momento”.

Andrés Moreno Asesor financiero.

Los huevitos en distintas canastas

Por su parte, Andrés Moreno, asesor financiero, si bien dice que poner el dinero en finca raíz seguirá funcionando, no hay que perder de vista que los portafolios conservadores se van a seguir desvalorizando mientras el Banco de la República sube las tasas de interés. “Yo me refugiaría, no en liquidez, porque la inflación va a seguir aumentando; sino en alternativas como las acciones, que siguen baratas”.

Con la inversión de los recursos, lo que si es clave es la diversificación. Rafael Chavarro, investigador de Cirii (Círculo de Inversionistas Innovadores) dice que “se trata de buscar portafolios inmobiliarios a la medida, con la posibilidad de inversiones mixtas o hibridas que permiten ubicar recursos para proyectos en desarrollo que incluyan vivienda, comercio, o la combinación de estos, “con la característica de que sea rentable, pero segura, controlada y sin grandes sobresaltos apalancados en una garantía real, buscando tranquilidad en medio de la tormenta”.

En igual sentido, Moreno destaca que lo importante es ”Nunca poner todos los huevos en la misma canasta. Combinar varios productos conservadores con varios moderados o de mayor riesgo, o un poco de todo”. Y, en definitiva, invertir en vez de dejar la plata bajo el colchón.