A menos de 15 días de que termine el primer semestre de 2026, los analistas están haciendo cuentas sobre el comportamiento de la economía colombiana, luego de haber crecido 2,2 % en los primeros tres meses del presente año. Algunos estiman que en el período abril-junio, el aparato productivo tuvo una aceleración, mientras que otros prevén un ritmo más moderado que el observado en 2025.
En el equipo de Investigaciones Económicas y Análisis de Mercados del Banco de Bogotá pronostican un probable mejor resultado, gracias a la solidez de la demanda interna, el gasto de los hogares y a una baja base de comparación frente al año anterior. Según sus cuentas, el PIB nacional habría registrado en abril una expansión anual de 4,4 %.
Otra idea tienen en Corficolombiana, donde explican que hoy el Dane dará a conocer el Índice de Seguimiento de la Economía (ISE) de abril, el cual sería, según sus cálculos, de 3,4 % e inferior al 4 % de marzo. “Si bien en abril se observaría una recuperación de las actividades agropecuarias y minero-energéticas, la industria y la construcción continúan mostrando señales de rezago”, opinan los economistas de la corporación financiera.
En el caso del Banco de Bogotá, basan su optimismo en los resultados del Indicador de Actividad Económica para Colombia, IAECO, índice de su autoría que busca anticipar el comportamiento del PIB a partir de variables contemporáneas (datos que se conocen casi en tiempo real o con muy poco rezago). De acuerdo con su pronóstico, el crecimiento del segundo trimestre podría ubicarse por encima de 3 %. No obstante, la entidad mantiene por ahora su proyección de crecimiento del PIB en 2,4 % para 2026 y 2,1 % para 2027, aunque reconoce que existe un sesgo al alza.
El mayor impulso provendría del gasto privado. Según el banco, el comercio ha mostrado crecimientos de doble dígito, apoyado en una demanda elevada de bienes como electrodomésticos, vehículos y otros artículos, en parte por la celebración de eventos deportivos durante el año. La industria también ha venido consolidando un cambio de tendencia, mientras que los servicios continúan en terreno positivo, especialmente en salud, restaurantes, turismo y transporte.
El gasto público también habría aportado al crecimiento, gracias a una mayor ejecución presupuestal y al aumento de la nómina estatal, pese al débil comportamiento del recaudo tributario.
En Corficolombiana les preocupa que el crecimiento sigue descansando principalmente en los servicios y el consumo, mientras las actividades asociadas a la inversión y al fortalecimiento de la capacidad productiva mantienen una recuperación lenta e incompleta.
En particular, ven un menor dinamismo en la industria y la construcción. Su estimación es que en conjunto crezcan 1,7 % en abril, muy por debajo del observado en otras ramas de la economía.
En el Banco de Bogotá coinciden en que la construcción es uno de los sectores más rezagados. Prueba de ello es que las iniciaciones de vivienda cayeron 28 % anual en mayo y acumulan una contracción de 16 % en lo corrido de 2026. A ello se suman las actividades asociadas a exportaciones tradicionales, como la minería.
Aun así, la definición electoral de junio será un elemento clave para la inversión y el gasto y, por ende, para el desempeño del PIB en 2026.