Con la premisa de que el gobierno de Gustavo Petro va hasta el 6 de agosto a la media noche, fue presentado ante el Congreso de la República un paquete de reformas, principalmente de corte económico, a escasas 2 semanas de concluir el cuatrieno de la actual administración.
Aunque varios de los proyectos de ley tienen la firma de los congresistas del Pacto Histórico, que las tramitará como bancada, la reforma tributaria en cambio, está presentada por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien argumentó que se toma la decisión de radicar dicha propuesta, ante la situación fiscal que vive el país y que requerirá -sí o sí- recursos nuevos.
Las críticas han llovido de todos lados, por lo cual, la Dian, como autoridad tributaria, salió a aclarar algunos mensajes que se han propagado alrededor de la reforma tributaria y que, a su juicio, son equivocados. “La aclaración surge ante la circulación de datos imprecisos y versiones difundidas en medios de comunicación y redes sociales que han generado confusión sobre el origen y alcance de la iniciativa”, manifestó ala entidad a través de un comunicado a la opinión pública.
En primer lugar, la entidad que dirige Carlos Betancourt, enfatiza en que el proyecto de ley es propuesto por el Gobierno, lo que responde a los reclamos, según los cuales, no deberían estar insistiendo en medidas tributarias que no les fueron aprobadas durante los cuatro años que tuvieron el mandato.
Al respecto, la Dian dice que es el Legislativo quien tiene la facultad, “en el marco de su autonomía constitucional, el encargado de debatir, modificar, aprobar o archivar la iniciativa”. Ese mensaje, estaría respondiendo a la crítica, según la cual, sería una irresponsabilidad que el gobierno saliente presentara una reforma tributaria al sucesor, quien, además, tiene una posición diametralmente opuesta a la de la actual administración.
En relación con el contenido
Las diferencias entre los dos gobiernos (saliente y entrante) están en que, mientras el actual Ministerio de Hacienda sustenta que la reforma debe ser progresiva, con lo cual, propone aumentos de impuestos como el IVA a ciertos productos; más impuesto de renta para los ingresos altos; el impuesto al patrimonio recayendo sobre más personas, e impuestos sobre bienes que usa todo el mundo, como la gasolina, el gobierno entrante ha señalado su interés en reactivar la economía, lo que implicará tomar pinzas para diseñar el esquema que debe tener el sistema tributario para ello.
En ese contexto, lo que ahora aclara la Dian es que, con algunas medidas en IVA, lo que realmente se plantea es “una estandarización de la tarifa del impuesto sobre las ventas (IVA) a bebidas de alto contenido alcohólico, como aguardiente, ron, whisky, vodka y brandy, entre otros, pasando del 5 % al 19 % con el fin de desincentivar el consumo de estas sustancias en el país”.
Según la Dian, también se introdujo la medida que ya había estado en otras reformas que no pasaron en el Congreso (aunque el gobierno dice que no se estudiaron por temas políticos y no técnicos), de “igualar las condiciones para las apuestas en línea y las apuestas físicas, quedando ambas gravadas a la tarifa del 19 %”.
Adicionalmente, “también se contempla un IVA del 19 % para las compras web internacionales que ingresen al país bajo la modalidad de envíos postales urgentes, con miras a equiparar las condiciones para el comercio formal nacional”, argumenta la Dian.
En relación con el impuesto al consumo para boletas de espectáculos públicos, propuesta que también ha sido criticada, la Dian enfatiza en que sería solo para eventos con valores de entrada a ellos, que sean superiores a los 500 mil pesos. En otras palabras, lo que la entidad que maneja el sistema tributario en el país intenta aclarar es que la reforma tributaria presentada no es para cargar más a la clase media.
“Independiente del futuro de este proyecto, la discusión sobre medidas para fortalecer los ingresos públicos seguirá siendo un asunto de interés nacional debido a las necesidades fiscales que enfrenta Colombia”, dijo Betancourt.
El balón entonces queda en la cancha del Congreso de la República, en donde no hay aún una total claridad de que orientación política tiene las mayorías.