La biodiversidad empieza a posicionarse como una de las mayores oportunidades económicas para Colombia en momentos donde el país busca diversificar su modelo productivo más allá de sectores tradicionales como minería y petróleo.
Un análisis elaborado por Carlos Ospina y Ana Carolina Santacruz, de Swisscontact Colombia, advierte que la bioeconomía podría convertirse en uno de los motores de desarrollo más importantes para el país durante la próxima década, impulsada por el crecimiento global de productos naturales, sostenibles y funcionales.
Actualmente, la bioeconomía representa apenas el 0,13% del PIB colombiano, según cifras del DANE, aunque el Gobierno proyecta que podría alcanzar el 3% hacia 2030 y generar más de 522.000 empleos verdes en el país.
La oportunidad económica aparece respaldada por el crecimiento del mercado mundial de ingredientes naturales utilizados en alimentos, bebidas, cosméticos, suplementos y nutracéuticos.
Según datos citados de The Business Research Company (2026), esta industria ya supera los US$74.000 millones y podría acercarse a los US$102.000 millones en 2030, impulsada por consumidores que buscan productos vegetales, sostenibles y con beneficios funcionales.
En ese escenario, Colombia busca posicionarse a partir de ingredientes derivados de su biodiversidad y cadenas agrícolas asociadas con frutos amazónicos y tropicales como asaí, camu camu, copoazú y corozo.
El camu camu puede contener hasta 60 veces más vitamina C que una naranja, mientras el asaí es reconocido internacionalmente por su alto contenido de antioxidantes.
El copoazú aporta polifenoles y teobromina, mientras el corozo empieza a ganar espacio por su potencial antioxidante y su identidad territorial ligada al Caribe colombiano.
Uno de los proyectos que busca fortalecer esta apuesta es Frutos del Bosque, iniciativa liderada por Swisscontact y financiada por UK PACT del Reino Unido, que trabaja en procesos de innovación y desarrollo productivo alrededor de estos ingredientes naturales.
El programa hace parte del legado de Colombia + Competitiva, iniciativa que ya ha fortalecido a más de 750 beneficiarios en 16 departamentos mediante proyectos relacionados con biodiversidad y conexión con mercados especializados.
La estrategia también involucra alianzas entre comunidades, empresas y universidades. Swisscontact trabajó junto con Selva Nevada y el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional en investigaciones para desarrollar helados bajos en azúcar elaborados con frutos amazónicos y del Caribe, evaluando cómo procesos de cosecha, almacenamiento y transformación afectan sabor, aroma y calidad final.
El análisis concluye que la bioeconomía no depende únicamente de la biodiversidad, sino de la capacidad de convertir conocimiento científico, innovación y saberes territoriales en productos competitivos para mercados internacionales.
La apuesta refleja además cómo Colombia empieza a ver su riqueza natural no solo como patrimonio ambiental, sino como un activo económico con potencial para generar empleo, exportaciones y desarrollo regional sostenible.