La industria colombiana sigue produciendo pese a la caída de las ventas, la revaluación del peso, que castiga a los exportadores, aunque abarata maquinaria e insumos importados, y las presiones externas derivadas de la guerra en Oriente Medio. A esto se suma la amenaza de un fenómeno de El Niño que podría tensionar la disponibilidad de energía, insumo crítico para el sector.

Frente a los factores externos, el margen de maniobra es limitado. Por eso, los empresarios tienen la mira puesta en el frente interno, donde sí ven espacio para actuar tras cuatro años en los que percibieron un entorno hostil, marcado por mensajes que interpretaron como ataques recurrentes al sector privado.

La llegada de un nuevo Gobierno los animó. Muchos líderes empresariales consideran que este será amigo de los industriales. De hecho, así lo manifestó el vicepresidente José Manuel Restrepo a través de un video enviado al auditorio del Congreso de la Andi, mientras que Bruce Mac Master, directivo del gremio de empresarios, confirmó lo que suena a una relación distinta a la que mantuvieron con la administración pasada: “Queremos trabajar con el nuevo Gobierno, pero necesitamos un marco que permita al sector privado invertir y producir”, sostuvo Mac Master en el evento que se realizó en Cartagena.

Aunque el gabinete de Abelardo De La Espriella no participó de manera presencial, pues el terremoto alteró la agenda y concentró la atención del Gobierno en la emergencia humanitaria y la reconstrucción, los principales desafíos del sector sí estuvieron en el centro del Congreso de la Andi. No parece haber uno más importante que otro, porque todo es parte de un solo engranaje: volver a hacer de la empresa y la inversión los motores del crecimiento, y no a un ritmo de 2,6 por ciento, como se estima para 2026, sino del 5 por ciento, la apuesta de Mac Master para que se logre reducir la deuda pública, cumplir la regla fiscal y, principalmente, generar empleo y atacar la pobreza.

Con más de $ 201.000 millones cerró el recaudo de los empresarios para los damnificados, durante tres días de Congreso de la Andi

Para ello, los industriales no piden proteccionismo, sino reglas claras que ayuden a recuperar la confianza de los inversionistas. También están atentos a la reforma tributaria que presentará el Ministerio de Hacienda en septiembre y confían en que no implique nuevas cargas para las empresas, pues esperan que el enfoque sea estimular la reactivación económica. Incluso, en medio de la emergencia por el terremoto, que se suma a una lista de asuntos urgentes que el país ya debía resolver, algunos empresarios creen que puede abrirse una oportunidad para destrabar inversiones y acelerar proyectos pendientes.

Panel energético en el Congreso de la Andi Foto: Andi / Cortesía

El Estado tendrá que poner el acelerador en la reconstrucción de las zonas más afectadas por el terremoto y, de paso, podría avanzarse en proyectos de infraestructura rezagados. Definitivamente, construir o rehacer viviendas será un dinamizador, dijeron esperanzados algunos empresarios. Tanto es así que del Congreso de la Andi surgió la alternativa de crear un banco de materiales, al igual que adelantaron una campaña solidaria para recaudar dinero que donarán a la causa de los damnificados del sismo.

El punto es que industrias como las del acero, el cemento, el vidrio y la cerámica, entre otros insumos para la construcción, se producen con energía y se requiere que esta sea competitiva y confiable, lo que en la actualidad no está garantizado.

Ricardo Arango, gerente de Afinia Foto: Afinia / Cortesía

Ricardo Arango, gerente general de Afinia, una de las comercializadoras de energía en el Caribe colombiano, sostuvo que la urgencia de soluciones para el sector y para esta empresa en particular es apremiante. Sencillamente, no tienen caja en un momento en el que aumenta de manera exponencial la demanda, y ese requerimiento adicional de los consumidores, por las altas temperaturas, los obliga a comprarla más cara en la Bolsa. “Llegamos al límite. Afinia no es sujeto de crédito; la deuda, por 2 billones de pesos, es con EPM. La operación mensual cuesta 600.000 millones, pero arranca el fenómeno de El Niño y sube el costo comercial a 700.000 millones (compra de energía más cara). El recaudo por pago de los usuarios es de solo 400.000 millones. De subsidios por la energía que se les suministra a los estratos 1, 2 y 3, recibimos 60.000 millones por mes. Hasta el momento, el déficit acumulado es de 1,5 billones. No hay caja”.

Las razones de ello las han ventilado en distintas ocasiones, sin que se materialicen las soluciones: deuda pública, atraso en el pago de los subsidios, energía más cara, sin contar con las cargas tributarias que les dejó el Gobierno saliente. “Por ejemplo, pagábamos 10.000 millones de pesos en retención en la fuente y con el aumento en los anticipos pasamos a pagar 25.000 millones. Si estamos en dificultades, es algo que deberían quitar”, manifestó Arango. Más aún si lo único que no puede pasar ahora es un apagón energético, pues, como lo señaló Juan Ricardo Ortega en su participación en el Congreso de la Andi, “la seguridad energética no se puede separar de la competitividad industrial y, en ese contexto, el gas es indispensable para la confiabilidad del sistema. El Niño no se va a poder enfrentar sin gas”.

Velocidad en llenado y entrada de Hidroituango, la petición de expertos en energía para enfrentar el fenómeno de El Niño

Golpes en distintos frentes

Cada sector vive una realidad distinta. Ernesto Fajardo, máximo líder de la organización empresarial Alpina, se refiere a la experiencia con la tasa de cambio, que tiene efectos tanto en lo largo como en lo ancho.

Ernesto Fajardo, presidente de Alpina Foto: Alpina

La divisa está en niveles inferiores a los 4.000 pesos tras una revaluación del peso colombiano en más del 15 por ciento. “Parte de las inversiones que hemos realizado son afuera, especialmente en Estados Unidos, donde hicimos una adquisición grande: la compañía láctea Clover Sonoma. Cuando uno trae los dólares acá, son menos pesos. Para exportar productos, los producimos en pesos y los vendemos allá en dólares, lo que está haciendo cada vez más difícil la exportación. Hemos tenido que hacer ajustes constantes de precio por la tasa de cambio. En los países donde no tienen esa revaluación de la moneda, se nos hace más difícil competir”, comenta el directivo de Alpina.

Sergio Rincón - presidente de Bavaria. Foto: Cortesía Bavaria

En el caso de Bavaria, según su presidente, Sergio Rincón, el panorama es otro. “La cerveza es un producto muy local, de marcas fuertes, que el consumidor reconoce y aprecia. No tenemos una competencia de una cerveza importada que sea sustituto masivo de nuestro producto. Al ser una industria local, que consigue la mayor parte de los insumos en el territorio nacional y trae algunas materias primas de fuera, no estamos sintiendo un impacto grande de la tasa de cambio”.

La preocupación de la industria cervecera está más por el lado de la energía, que, en definitiva, salpica a todo el sector productivo. No obstante, según expresa Rincón, la estrategia corporativa es intentar que todo dependa de maniobras internas. Es así como suscribieron un contrato de energía solar con Enel. “Un parque en Ponedera. Eso nos permite tener energía garantizada, pero no se puede desconocer que, si el sistema energético entra en crisis, nos afectará a todos. Por ello, la energía es un tema que hay que vigilar”.

Enderezar la marcha para que la economía crezca. Foto: Getty Images

Rincón agrega que, pese al control que se trata de ejercer para remar en el entorno complejo, hay temas internacionales que escapan a lo que pueden maniobrar. “La situación en el estrecho de Ormuz tiene impacto en los commodities como aluminio y cereales, lo que, en definitiva, impacta los costos de producir”.

Así las cosas, el empresariado colombiano, según lo manifestaron en el Congreso de la Andi, parece dispuesto a darle un margen de confianza al Gobierno de Abelardo De La Espriella. Todo dependerá de la manera como se traduzca dicho voto de confianza en resultados que estimulen la inversión privada y la productividad.