Colombia avanza en las gestiones con Estados Unidos para obtener una licencia que permita reactivar proyectos energéticos con Venezuela, entre ellos, la posible importación de gas natural y la reactivación de la interconexión eléctrica entre ambos países.
El anuncio lo hizo el Ministerio de Minas y Energía tras una reunión de alto nivel encabezada por el ministro Edwin Palma con representantes del Gobierno estadounidense para avanzar en la obtención de una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), requisito necesario para que empresas colombianas puedan retomar negocios energéticos con el vecino país.
De acuerdo con la cartera energética, la licencia permitiría a compañías como Ecopetrol y al grupo ISA reactivar proyectos binacionales con Venezuela, especialmente en dos frentes estratégicos: la rehabilitación de la interconexión eléctrica a través de La Guajira y la eventual importación de gas natural desde territorio venezolano mediante el gasoducto Antonio Ricaurte.
Durante el encuentro también se revisaron avances técnicos y regulatorios para restablecer la relación energética entre ambos países. Según el Ministerio, la infraestructura del gasoducto conecta el lago de Maracaibo con el departamento de La Guajira, lo que lo convierte en un punto clave para fortalecer la seguridad energética de Colombia.
“Estamos avanzando con el Gobierno de los Estados Unidos en los aspectos regulatorios necesarios para habilitar a nuestras empresas energéticas a desarrollar proyectos binacionales con Venezuela. Este es un paso clave para fortalecer la seguridad energética de Colombia y de la región”, aseguró el ministro Palma.
En la reunión también se presentaron los avances en la verificación del estado técnico y operativo del gasoducto en territorio venezolano, así como análisis preliminares sobre la calidad del gas disponible para una eventual importación.
Según las estimaciones del equipo técnico del Ministerio, la reactivación del flujo de gas podría darse bajo dos escenarios. El primero contempla la reposición de un tramo faltante de aproximadamente cinco kilómetros en territorio colombiano, en la zona fronteriza con Maracaibo, lo que tomaría entre tres y cuatro meses.
El segundo escenario plantea una conexión temporal mediante una línea flexible que permitiría habilitar el suministro en un plazo estimado de uno a dos meses. Para ello, la tubería necesaria para la reposición del tramo colombiano ya fue trasladada por PDVSA a la zona fronteriza de Paraguachón.
En la reunión participaron representantes del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el embajador de Colombia en Washington, Daniel García-Peña, delegados de Ecopetrol y el equipo técnico del Ministerio de Minas y Energía.