La crisis energética en la región Caribe, donde los habitantes siguen pagando costosas facturas sin que aparezca una solución estructural que los libere del problema de tener un servicio intermitente en un clima tan caliente, volvió a avivar el gran debate que ha librado este gobierno: estatizar algunos temas, en particular los servicios públicos.
Uno de los mensajes que ha propagado la actual administración es que lo privado encarece las tarifas, mientras se priorizan las ganancias de las empresas a costa del bienestar social.

En el caso de la energía, el mandatario, en su reiterada petición de que bajen las tarifas, ha dicho incluso que las empresas energéticas estafan a los colombianos.
La controversia se ha centrado, entonces, en si es mejor lo público o lo privado. A ese tema se refirió el ministro de Minas, Edwin Palma, luego de conocer los resultados del Grupo Energía Bogotá (GEB), que en 2025 registró una utilidad neta del 27,2 %.
El accionista mayoritario del GEB es el Distrito Capital, al igual que Empresas Públicas de Medellín (EPM), compañía 100 por ciento pública.
A esas dos empresas relacionadas con la energía se refirió Palma para retomar el debate entre lo público y lo privado, en medio de críticas según las cuales lo que funciona bien y pasa a manos del Estado corre el riesgo de perder eficiencia.
Comparación entre el Caribe y las empresas de Medellín y Bogotá
Así las cosas, Palma trajo a colación que “Bogotá y Medellín tienen empresas públicas de energía bien administradas y la Costa Caribe lleva 7 empresas en 20 años, que han pasado de fracaso en fracaso”, aseguró.
Según Palma, el resultado depende más de las decisiones políticas: “No habría otra explicación distinta a que su clase política (la de la Costa Caribe) no ha sido capaz de pensar en su gente y en el acceso al derecho a la energía”.
Una solución mixta
La conclusión con la que Palma cerró su crítica apuntó a proponer que es posible una solución de fondo. Incluso, dijo que sería algo que debería construir la bancada progresista caribeña para llevar al próximo Plan de Desarrollo, alrededor de la transición energética y el fortalecimiento de sus redes: “Se requieren enormes cantidades de dinero público, pero no se debería excluir al capital privado. Una solución mixta podría ser la solución”.
Bogotá y Medellín tienen empresas públicas de energía bien administradas y la costa caribe lleva 7 empresas en 20 años de fracaso y fracaso.
— Edwin Palma Egea (@PalmaEdwin) March 11, 2026
No hay otra explicación distinta a que su clase política no ha sido capaz de pensar en su gente y el acceso al derecho a la energía.
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