Sometida al máximo grado de supervisión que tiene la Superintendencia de Sociedades en Colombia, Monómeros ha tenido una historia reciente de altibajos, mientras que la intención del gobierno de Gustavo Petro de proceder a la compra de la que es considerada como una de las mayores productoras de fertilizantes sigue firme.

Pasó del anonimato en el país a estar como protagonista en conversaciones políticas y económicas, pues hizo parte de las empresas, cuyo control disputaron el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó —reconocido como tal por varios países—, con Nicolás Maduro, líder del régimen que fue debilitado tras la captura ordenada por el Gobierno de Donald Trump.

La compañía fue sancionada por Estados Unidos en 2017, a través de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros), por orden del Gobierno estadounidense, lo que bloqueó la posibilidad de una reestructuración de la deuda soberana de Venezuela. Ello implicaba detener el flujo de dividendos de PDVSA, la petrolera estatal del vecino país, de la cual es filial la compañía de fertilizantes que tiene sede en Barranquilla, Colombia.

En nuestro país, Monómeros empezó a ser de interés del Gobierno de Petro, pues aunque la compañía es netamente venezolana, y de allá vienen muchos de los insumos para su operación, a juicio del mandatario, resulta clave para Colombia, por la producción de fertilizantes y otros productos de la industria petroquímica.

La situación financiera de Monómeros, en medio de tantos escándalos y enredos, empezó a menguar. La Superintendencia de Sociedades la sometió a control o máxima supervisión, luego de lo cual aprobó la alternativa de la reorganización empresarial, que se hace para tratar de llegar a acuerdos con acreedores y continuar así la operación de la compañía.

Ahora, tras varias visitas del ministro de Minas, Edwin Palma, a Venezuela, para avanzar en la compra de Monómeros, será el propio presidente Gustavo Petro, quien aborde el tema con Delcy Rodríguez, presidenta (e) del vecino país. El diálogo lo tendrán este viernes 13 de marzo.

Por ello, SEMANA consultó al hombre que más sabe de Monómeros en la actualidad: Billy Escobar, superintendente de Sociedades.

SEMANA: De cara a los recientes acontecimientos entre Estados Unidos y Venezuela, ¿cuál es el estado de intervención de Monómeros por parte de la SuperSociedades?

Billy Escobar (B. E.). Monómeros está sometida al grado máximo de control y, en virtud de esa circunstancia, la enviamos a proceso de reorganización. Eso implica que nosotros hacemos un seguimiento muy cercano, encaminado a salvar la empresa y no dejar que se malogre.

Hoy puedo decir al país que Monómeros es una empresa con vida, con un gran potencial. Está en muy buena condición para que, con esta nueva agenda de diálogo de los Estados Unidos y Venezuela, seguramente pueda salir a flote.

Monómeros. Vista panorámica Foto: Suministrada a SEMANA por Monómeros

SEMANA: Recientemente le renovaron a Monómeros el permiso de la OFAC, luego de seis meses de estar sin él. ¿Cómo afectó eso la operación?

B. E.: Evidentemente, fue un momento de dificultad. No obstante, la empresa siguió operando. Lo que más se afecta es que se produce una especie de bloqueo bancario. Mi lectura es que, si pudieron continuar así en ese lapso, ahora que se levanta la medida, podría ser mejor.

La suspensión del permiso afectaba el manejo de la caja; muchas operaciones tuvieron que hacerse casi manualmente. En la salida adelante, debo resaltar el papel del sindicato, que también se puso la camiseta e, incluso, renegoció la convención colectiva y se quitó beneficios para ayudar a salvar la empresa.

SEMANA: La empresa es totalmente venezolana, pero opera en Colombia. ¿Cómo es el manejo corporativo en esos casos?

B. E.: La empresa es colombiana desde el punto de vista de su nacimiento, que se dio en Colombia y se registró en esta nación, con dueños extranjeros, que son las empresas venezolanas. Nuestro país, en la actualidad, no tiene participación accionaria en Monómeros. Como cualquier otra empresa externa en el territorio nacional, ellos ponen sus administradores.

SEMANA: De producirse una compra, ¿cuánto podría adquirir Colombia?.

B. E.: Puede comprar la totalidad, la mitad o una fracción menor. De hecho, Monómeros era una empresa colombo-venezolana; sus dueños eran los gobiernos colombiano y venezolano, pero en la administración del presidente Álvaro Uribe se vendió esa porción y Venezuela se quedó con todo.

SEMANA: En 2024, cuando empezó a sonar que la situación de Monómeros era dificultosa, se decía que sus plantas estaban deterioradas, que se requerían bodegas nuevas. ¿Cómo encontró la SuperSociedades todo ese panorama?

B. E.: Es una empresa llamada a mejorar mucho su infraestructura si quiere volverse competitiva y no desaparecer en el mercado. Eso es cierto. Hoy tiene un presente que le permite subsistir, pero sí es necesario que prontamente, o vendan la compañía o la capitalicen y le inyecten recursos fuertemente. De lo contrario, no habrá un futuro muy promisorio.

La ventaja es que tiene una buena ubicación, tanto en Barranquilla, con su planta petroquímica, como en Buenaventura, con su planta de mezclas y despacho. Entonces, logísticamente es una empresa que tiene todo el potencial. También su marca es reconocida y con gran aceptación en el entorno colombiano. La urea de Monómeros es muy querida por nuestros campesinos. Esos potenciales son los que no hay que dejar perder.

SEMANA: En los inicios del Gobierno Trump, Venezuela quiso salir de Monómeros, ¿por qué es tan viable para Colombia?

B. E.: Así es. Casi que a principios del Gobierno de Trump, Venezuela manifestó su intención de vender la compañía. Incluso, en algún momento, un particular llegó a firmar un due diligence (auditoría realizada por un inversor) para mirar si compraban la compañía. Llegaron a hacer hasta una oferta, pero consistía en vender los activos y no en comprar la compañía. Por supuesto, como Superintendencia, en defensa del empleo y de la unidad empresarial, no lo autorizamos. En parte, porque se trata de una empresa relacionada con el sector agroindustrial del país, que toca la cadena alimentaria.

SEMANA: Entonces la SuperSociedades recomienda sin miramientos que se adquiera Monómeros.

B. E.: En la Superintendencia creemos que Monómeros tiene una función social importante. Tiene más de 500 empleos directos y otros indirectos. Su potencial no es solo para Colombia, sino para la región. Para mí, si la empresa es adquirida por el Gobierno, muy fácilmente daría un vuelco muy importante y sería fundamental para toda la cadena alimentaria de los colombianos.

SEMANA: El Gobierno venía en conversaciones desde hace algún tiempo. Ahora que se está aliviando la relación entre Venezuela y Estados Unidos, ¿cree que podría materializarse más fácilmente la compra?

B. E.: Sí, sin temor a equivocarme. De hecho, ya estamos en el camino de empezar de nuevo el diálogo para explorar la posibilidad de que sea adquirida por el gobierno colombiano. Como se trata de una filial de Pequiven (Petroquímica de Venezuela), Colombia podría adquirir Monómeros a través de Ecopetrol o de Indumil.

Gustavo Petro, Donald Trump y OFAC Foto: AP / Presidencia

SEMANA: ¿El hecho de que Pequiven continúe sancionada por la OFAC podría afectar la negociación de Monómeros?

B. E.: Estamos hablando de que la empresa es autónoma. Además, también existen mecanismos que permiten hacer las negociaciones. En todo caso, cualquier diálogo se realiza de manera abierta y legal, incluso con el conocimiento del Gobierno de los Estados Unidos.

SEMANA: En cifras, ¿cuál es el panorama actual de Monómeros?

B. E.: La pérdida neta a septiembre de 2025 cayó a $15.552 millones, una mejora del 81 % frente al mismo corte de 2024, cuando alcanzaba $83.327 millones.

Los ingresos aumentaron 2,06 %, pasando de $580.860 millones (sep. 2024) a $592.824 millones (sep. 2025). Este crecimiento es relevante, considerando la reducción de participación en el mercado de fertilizantes en años previos.

El endeudamiento disminuyó a 63,88 %, mejorando frente al nivel observado al cierre de 2024.

Hay que tener en cuenta que la causal de liquidación de una empresa es el incumplimiento sistemático en el pago de sus obligaciones y los grandes acreedores de Monómeros son las mismas empresas propietarias, porque Pequiven provee insumos para la operación. En un eventual diálogo, eso facilitaría el camino.

Trabajadores de Monómeros. Foto: Monómeros

SEMANA: Sabe si en la reunión colombo-venezolana de alto gobierno, en la que participarán este viernes 13 de marzo el presidente Gustavo Petro y Delcy Rodríguez, el tema de Monómeros será prioritario.

B. E.: Definitivamente, sí. Es uno de los temas en primerísimo lugar.