Tras los anuncios de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que le pondría fin al conflicto en Oriente Medio, el precio del petróleo se ha venido recortando hasta llegar el martes anterior a ubicarse por debajo de los 80 dólares por barril, uno de sus menores niveles en los últimos tres meses, luego del inicio de las tensiones en la región.

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El acercamiento diplomático contemplaría el fin de las operaciones militares y la esperada reapertura al libre tránsito del estratégico estrecho de Ormuz. En ese contexto, la referencia WTI se ubicó apenas por encima de los 76 dólares por barril, mientras que el crudo Brent quedó en 78,96 dólares.

En el corto plazo, el mercado está a la expectativa de la normalización del tráfico a través del estrecho de Ormuz y los envíos de combustibles y commodities desde Oriente Medio, en especulaciones que van desde semanas hasta entre tres y seis meses para normalizar las operaciones.

De acuerdo con un informe del Diario Financiero de Chile, los analistas están ajustando a la baja los precios estimados del petróleo. Morgan Stanley y Goldman Sachs recortaron el precio promedio esperado para el crudo Brent desde 90 a 80 dólares para el cuarto trimestre. Goldman espera que el barril baje a 75 dólares en 2027. Citi es aún más pesimista con el petróleo y ve el precio del Brent cayendo a 70 dólares hacia fin de año y a 65 dólares en 2027.

El mercado está a la expectativa de la normalización del tráfico a través del estrecho de Ormuz y los envíos de combustibles y commodities desde Oriente Medio. Foto: AP / Adobe Stock

A pesar de esta corrección en los precios, la calificadora Fitch hace unos días, en un pronunciamiento, cambió la perspectiva del sector de petróleo y gas para 2026 a “mejora” desde “neutral”, pues refleja mayores supuestos de precios a corto plazo, lo que se traducirá en mayores ingresos y ganancias para los productores de petróleo y gas en comparación con 2025, dice la firma.

El estimado del precio promedio del Brent para 2026 de 87 dólares por barril está por encima del precio promedio real de 68 dólares por barril en 2025. “Nuestros supuestos revisados ​​de precios del petróleo asumen que el cierre del estrecho de Ormuz durará aproximadamente cinco meses, hasta finales de julio, en comparación con uno o dos meses anteriormente. Es probable que los precios promedio anuales del petróleo sean más bajos si el cierre dura menos de cinco meses, pero podrían ser más altos si el cierre dura más de lo que esperamos”, afirma el análisis.

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Así mismo, asume una rápida recuperación de la producción después de la reapertura del estrecho, ya que no ha habido daños materiales a la infraestructura petrolera. “Es probable que el petróleo almacenado en buques cisterna y en almacenamiento terrestre se venda primero, seguido de la reanudación de la producción reducida. Esperamos que la producción aumente gradualmente hasta alcanzar niveles prácticamente normales en varias semanas, lo que refleja la geología de la región y la capacidad de los productores para gestionar la producción bajo las cuotas de la OPEP”, agrega la calificadora.

También espera que el exceso de oferta del mercado regrese en el cuarto trimestre de 2026, lo que reducirá los precios. Anticipa que el Brent se mantenga entre 100 y 110 dólares por barril en junio y julio durante el cierre de Ormuz, antes de caer a unos 70 dólares por barril en septiembre, un nivel impulsado por los fundamentos de la oferta y la demanda, aunque con una prima de riesgo geopolítico residual, explica.

Se espera que el exceso de oferta en el mercado de hidrocarburos regrese en el cuarto trimestre de 2026, lo que reducirá los precios. Foto: 123RF Foto: El País

“Es probable que la OPEP produzca hasta su máxima capacidad para compensar los volúmenes perdidos debido al cierre. La capacidad de reserva de la OPEP era de 3,6 millones de barriles diarios antes del conflicto”, sentencia Fitch.

En ese contexto y más allá de los precios, el conflicto y las tensiones en Oriente Medio podrían estar produciendo cambios estructurales. De acuerdo con un análisis de Aval Casa de Bolsa, la posible caída del petróleo no dependería únicamente de una reducción de las tensiones geopolíticas.

También estaría respaldada por cambios en la oferta mundial de crudo, que apuntan hacia un mercado cada vez mejor abastecido. En este escenario, el informe pone como ejemplo el caso de Emiratos Árabes Unidos que anunció recientemente su salida de la OPEP, “una decisión que le permitirá aumentar su producción más allá de las cuotas establecidas por esa organización. Tras fuertes inversiones para expandir su capacidad productiva, que asciende a 4,6 millones de barriles diarios, el país podrá aprovechar plenamente sus campos petroleros una vez se normalicen los flujos comerciales en la región. Este hecho no solo incrementaría la oferta global, sino que además debilitaría la capacidad de la OPEP para influir en los precios internacionales del petróleo”, advierte el estudio.

Emiratos Árabes Unidos anunció recientemente su salida de la OPEP, una decisión que le permitirá aumentar su producción más allá de las cuotas establecidas por esa organización. Foto: Alain Nogues

A ello, agrega, se suma que Estados Unidos continúa consolidándose como el mayor productor de petróleo del mundo, con más de 13,7 millones de barriles diarios gracias al desarrollo del shale oil, mientras que Venezuela ha venido recuperando parcialmente su capacidad productiva, elevando su producción hasta cerca de 1,2 millones de barriles diarios. Aunque este nivel sigue siendo inferior al observado en sus mejores años (3,7 millones de barriles diarios), representa una fuente adicional de oferta en un mercado que podría dejar atrás los temores de escasez.

El informe afirma que, de materializarse un acuerdo de paz y normalizarse los flujos de petróleo desde la región, el precio del crudo podría regresar gradualmente a niveles cercanos a 70 dólares por barril, o incluso inferiores, durante los próximos años. “Ello marcaría el inicio de una nueva etapa de energía más barata, un factor especialmente relevante en medio de la revolución tecnológica que vive el mundo y de la creciente demanda energética asociada a la inteligencia artificial, los centros de datos y la electrificación de la economía”, agrega Aval Casa de Bolsa.

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Advierte, además, que un petróleo más barato también contribuiría a reducir las presiones inflacionarias globales, facilitaría la permanencia de tasas de interés relativamente bajas y restaría uno de los principales soportes estructurales del dólar observados en los últimos años. “Como resultado, podría consolidarse un entorno financiero más favorable para los mercados emergentes y los activos de riesgo a nivel global. Nuestra hipótesis es que el mercado petrolero está transitando desde un escenario dominado por restricciones de oferta y riesgos geopolíticos hacia uno caracterizado por una mayor oferta estructural y menores tensiones internacionales. Si la normalización de Oriente Medio se consolida, el petróleo podría dejar atrás el episodio de precios superiores a 100 dólares por barril y regresar a una tendencia de mediano plazo más cercana a sus fundamentos, con implicaciones positivas para la inflación, las tasas de interés y el crecimiento económico mundial”.