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“Teherán opera con una lógica de siglos”: la estrategia de Irán detrás de la guerra que va más allá de Trump y Netanyahu

A casi cuatro meses de la guerra en Irán, Estados Unidos e Israel aún no alcanzan sus objetivos de debilitar a un régimen que, en palabras del experto Joe Gehr, sigue una estrategia concebida para operar durante generaciones y no en ciclos políticos.

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16 de junio de 2026 a las 4:32 a. m.
El entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán no significa necesariamente el fin de las tensiones. Foto: AFP
El entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán no significa necesariamente el fin de las tensiones. Foto: AFP Foto: AFP

Irán se ha convertido en el objetivo principal del presidente de EE. UU., Donald Trump, para evitar que tenga armamento nuclear, misión que también tiene clara Israel desde que empezara la guerra el pasado 28 de febrero.

A casi cuatro meses, el anuncio de que el régimen de los ayatolas y el país norteamericano alcanzaron un acuerdo para acabar con la guerra y preparar negociaciones en profundidad sobre el programa nuclear de Teherán o el levantamiento de las sanciones económicas contra el país, abre un marco que genera varias inquietudes y también cuál será el siguiente paso o estrategia a llevar a cabo.

Pero ante este panorama, el entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán no significa necesariamente el fin de las tensiones que han sacudido a la región desde el inicio del conflicto.

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Donald Trump anuncia que el acuerdo de paz con Irán “está completo”: se reabrirá el estrecho de Ormuz

Así lo explicó en diálogo con SEMANA Joe Gehr, experto en seguridad, protección e inteligencia en Israel, quien aseguró que en medio de todo esto lo que se ve es que el régimen iraní tiene una clara estrategia que no opera en cuestion de días sino de siglos: “no existe desescalada real sin primero reconocer que Irán no quiere desescalar y Teherán opera con una lógica de siglos, no de ciclos electorales”.

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Para el analista Joe Gehr, la actual confrontación trasciende los liderazgos de Donald Trump, Benjamin Netanyahu e incluso a los gobiernos que eventualmente los sucedan. (Photo by Majid Saeedi/Getty Images) Foto: Getty Images

Por eso, dentro de los 14 puntos claves del acuerdo que se han planteado está el “cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano”, según el borrador, además de la liberación de 24.000 millones de dólares en activos iraníes congelados en un plazo de 60 días en los que debe empezar la siguiente fase de negociación.

Respecto al programa y armamento nuclear, el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, señaló que la única manera de ocuparse del uranio enriquecido en su país “es diluirlo dentro de Irán”.

También el juego geoestratégico del estrecho de Ormuz punto central de la economía mundial que Teherán reabrirá “en un plazo de 30 días conforme a los arreglos iraníes”, que en palabras de Gehr se ha convertido en su bastión por lo que “no necesita ganar una guerra para ganar con esto, sólo necesita crear suficiente incertidumbre para disparar el precio del crudo”.

“No es una ficha de negociación”

Gher señaló que en realidad para Irán: “el programa nuclear no es una ficha de negociación para el régimen, es su póliza de seguro existencial y su palanca de poder regional. Lo que buscan es dinero, el alivio de sanciones, para refinanciar a Hezbollah, reconstruir a Hamás y rearmar a los Huties”.

Y por eso, el analista aseguró que la actual confrontación trasciende los liderazgos de Donald Trump, Benjamin Netanyahu e incluso a los gobiernos que eventualmente los sucedan.

“Hay un concepto que se llama taqiyah y éste les permite a los yihadistas engañar al enemigo cuando éste es fuerte y fingir que están colaborando y en este caso digamos negociando un acuerdo de paz cuando en realidad es una pausa momentánea. El concepto de tiempo para ellos, para los yihadistas, se mide en milenios, no en minutos y mucho menos en cadencias presidenciales de cuatro años”, remarcó.

 Israel, potencia militar y tecnológica, atacó a Irán para detener su programa nuclear. Ahora se enfrenta a posibles represalias armadas.
Israel, potencia militar y tecnológica, atacó a Irán para detener su programa nuclear. Ahora se enfrenta a posibles represalias armadas. Foto: Majid Saeedi

Mientras que se recibe con positivismo este avance en un acuerdo que desde Washington, representa una oportunidad para reducir la presión militar, evitar una guerra prolongada y contener los efectos económicos globales derivados de la inestabilidad regional, para Gehr interpretar este entendimiento como el cierre definitivo del conflicto sería un error.

“Firmarán lo que haga falta sabiendo que cualquier papel puede romperse, ya lo hicieron antes, el JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto que en 2015 firmó Irán con Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania) fue su manual de instrucciones”, dijo.

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Gehr es contundente y sostuvo que frente al tema nuclear todo “es puro teatro” si dicho desmantelamiento no es verificable por organismos internacionales.

“Cualquier proceso que no incluya desmantelamiento verificable e irreversible del programa de enriquecimiento de uranio, o sea básicamente que les pare el programa nuclear, limite considerablemente y verificablemente el programa de los misiles balísticos y le dé un fin nuevamente verificable a su apoyo a los proxys terroristas en Líbano, Gaza, Yemen, etcétera, es puro teatro”.

Trump y Netanyahu: “más presión doméstica que una ruptura estratégica”

Ante las recientes acciones de Netanyahu en su campaña bélica sin contar con Trump, el presidente de Estados Unidos envió un duro mensaje al primer ministro israelí: “Le dije: ‘Bibi, más te vale tener cuidado o te quedarás solo muy pronto’”.

Ante este tipo de tensiones y situaciones, que en ocasiones han distanciado a los dos mandatarios, Gehr sostuvo que esto se trata de una relación en la que entre amigos y socios hay a veces diferencias.

“Pero creo que la historia de las operaciones conjuntas en junio del año pasado y en febrero de este año demuestran sin lugar a dudas que la alianza Estados Unidos-Israel es muy fuerte y ambos líderes están muy alineados”.

Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Foto: Getty Images

El experto recalcó que ambos líderes comparten el mismo objetivo estratégico: impedir que Irán consolide capacidades nucleares militares y mantenga una red de influencia regional capaz de alterar el equilibrio de poder en Medio Oriente.

“La diferencia es de ritmo, no de destino. Las advertencias de Trump a Netanyahu reflejan presión doméstica, no un quiebre estratégico. Con los midterms en el horizonte, Trump necesita mostrar que controla la escalada, pero Washington y Jerusalén comparten el objetivo de fondo”, indicó.

Frente a la situación que le espera a Israel con el acuerdo aseveró que “Netanyahu sabe que la ventana estratégica se cierra si el Partido Republicano pierde el control del Congreso o peor si en el 2028 llega una administración demócrata que resucite el JCPOA. El tiempo juega en contra de Israel y Netanyahu lo sabe mejor que nadie”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante la 158va Conmemoración Nacional del Día de los Caídos, que coincide con el 250 aniversario de la Independencia del país, en el Anfiteatro del Monumento en el Cementerio Nacional de Arlington, el lunes 25 de mayo de 2026, en Arlington, Virginia. (AP Foto/Alex Brandon)
La llamada de Trump a Netanyahu que generó una ola de reacciones en Israel: “No habrá tropas”

¿Fin de una guerra?

Aunque el acuerdo no está completo y aún hay puntos espinosos por negociar en un plazo máximo de 60 días, la pregunta central no es si el acuerdo pone fin a la guerra actual, sino qué ocurrirá después.

Este acuerdo puede marcar el final de una fase militar, pero no el final de la competencia estratégica entre Irán, Israel y Estados Unidos, afirmó el experto.

Unido a eso explicó también que el acuerdo anunciado no resolverá automáticamente los focos de conflicto existentes en otros países de la región: “Líbano, Irak y Yemen seguirán siendo escenarios clave incluso si disminuye la confrontación directa entre Estados Unidos e Irán”.

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Gerh es claro al manifestar que “los ayatolas no tienen prisa. Su concepto de tiempo no se mide en mandatos presidenciales sino en siglos o milenios". (AP Foto/Vahid Salemi) Foto: AP Photo/Vahid Salemi

Además de que “los ejes que estructuraron la región durante décadas, la agresión iraní, la disuasión israelí y la influencia árabe sunita están siendo redibujados en tiempo real. Lo que emerge en su lugar determinará la seguridad global por al menos una generación”.

Gerh es claro al manifestar que “los ayatolas no tienen prisa. Su concepto de tiempo no se mide en mandatos presidenciales sino en siglos o milenios. Ellos van adelantando poco a poco. Esa simetría temporal es quizás su ventaja más subestimada”.

Por eso insistió en que “el verdadero cambio sólo puede venir de adentro, acelerado por el colapso económico y que las generaciones jóvenes están cansadísimas y hartas de esa situación. La gran mayoría no apoya al régimen de los yihadistas. Entonces, la presión máxima de sanciones tienen más probabilidad de éxito que cualquier operación de cambio de régimen que se pueda intentar”.