La llegada masiva en los últimos días de cerca de 60.000 migrantes procedentes de Marruecos al enclave español de Ceuta, en el norte de África, ha desencadenado una crisis migratoria y política para el Gobierno español.

La cifra representa el 70 % de los cerca de 84.000 habitantes de este pequeño territorio de 18,5 km².
Citando fuentes de la cúpula de la Guardia Civil, el periodista Ignacio Cembrero, especialista en política en el Magreb, el jueves “estaban entrando al ritmo de 200 (personas) al minuto”.
El Gobierno español aseguró, por su parte, que la gran mayoría de ellas (unas 48.000) ya había regresado a Marruecos a última hora del viernes.

Ubicada en el norte del continente africano, Ceuta constituye una ciudad autónoma perteneciente a España. Su privilegiada localización, a orillas del mar Mediterráneo y en las inmediaciones del estrecho de Gibraltar, la convierte en un enclave de gran relevancia geográfica.
Debido a esta posición estratégica, desde hace décadas se ha consolidado como uno de los principales puntos de paso para numerosas personas migrantes que buscan acceder al territorio europeo.

Situadas en la fachada mediterránea del norte de África, Ceuta y Melilla son las dos ciudades autónomas españolas ubicadas en este continente, separadas entre sí por aproximadamente 400 kilómetros. Ambas poseen una destacada importancia geoestratégica debido a su posición en la costa africana.
Estos dos enclaves representan las únicas fronteras terrestres que conectan directamente a la Unión Europea con el continente africano, circunstancia que les otorga un papel clave en materia de cooperación internacional, seguridad y gestión de los flujos migratorios.

Desde el siglo XVII permanecen bajo administración española. En la actualidad, Ceuta destaca por su diversidad cultural y religiosa, ya que en ella conviven comunidades cristianas y musulmanas, además de ciudadanos españoles, marroquíes y numerosos trabajadores transfronterizos que mantienen una convivencia generalmente estable y pacífica.
No obstante, el Gobierno de Marruecos mantiene una posición contraria a la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. De forma reiterada, las autoridades marroquíes consideran ambos enclaves como territorios ocupados y no reconocen oficialmente su pertenencia a España.
Con una población cercana a los 85.000 habitantes, Ceuta ha sido protagonista de diversas crisis diplomáticas entre España y Marruecos durante los últimos años, reflejando la complejidad de las relaciones bilaterales entre ambos países.

Uno de los episodios más significativos tuvo lugar en mayo de 2021, cuando Marruecos suspendió temporalmente los controles en la frontera, permitiendo la entrada en Ceuta, en apenas cuarenta y ocho horas, de alrededor de 8.000 personas.
Numerosos analistas interpretaron esta actuación como una respuesta política a la decisión del Gobierno español de autorizar el ingreso hospitalario de un dirigente del movimiento independentista del Sáhara Occidental para recibir atención médica en España.
La situación comenzó a normalizarse posteriormente, cuando el Ejecutivo español modificó su posición histórica con respecto al conflicto del Sáhara Occidental.

Tras ese cambio diplomático y la reunión mantenida al año siguiente entre el presidente del Gobierno de España y el rey de Marruecos, Mohamed VI, las tensiones bilaterales disminuyeron y se restableció el funcionamiento habitual de los controles fronterizos.
