En la recta final de la aplicación de la Ley 2101, que estableció una reducción gradual de la jornada laboral semanal desde 2023 hasta llegar a 42 horas en 2026, la Federación Colombiana de Gestión Humana (Acrip) midió el impacto de la medida para establecer qué tan extendida está su implementación.

Desde la percepción han surgido conjeturas que apuntan a que ahora hay menos trabajadores atendiendo en un restaurante, por ejemplo, como efecto de los mayores costos laborales, lo que no solo incluye la reducción de la jornada semanal, sino también las normas contenidas en la reforma laboral.

Por ello, el sondeo realizado por Acrip le pone estadísticas al asunto, las cuales revelan lo que realmente está sucediendo.

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Menor rentabilidad empresarial

Las conclusiones del estudio son amplias. Evidencian que, aunque se trata de una medida positiva para los trabajadores, porque les permite un mejor equilibrio entre la vida laboral y la personal, el 68 % de las empresas consultadas afirma que la implementación de la ley de reducción gradual de la jornada laboral disminuirá su rentabilidad.

La ley, aprobada en 2021, estableció menos horas de trabajo con el mismo sueldo, lo que implicó incrementar el valor de la hora ordinaria y elevar el costo de las horas extras y los recargos nocturnos.

Según el informe de Acrip, en la actualidad la mitad de las empresas ya trabaja solo cinco días a la semana. Para lograrlo, el 51,2 % de las compañías manifestó que tuvo que reorganizar turnos para mantener la producción y cumplir con la medida sin afectar sus resultados.

Trabajo con 42 horas a la semana Foto: Suministrada por Comfandi

Hasta el 14 de julio, un día antes de la entrada en vigor del último peldaño de la ley, es decir, el que obligará desde el 15 de julio a aplicar jornadas de solo 42 horas semanales, el estudio de Acrip halló que más del 71 % de las empresas ya había reducido su jornada a 44 horas semanales.

Solo cuatro días

El porcentaje de empresas que trabajan solo cuatro días a la semana es bajo: 4 %. Por el contrario, la cifra de compañías cuyos empleados trabajan seis días a la semana asciende al 44 %.

Antes de la entrada en vigor obligatoria de la reducción de la jornada hasta el mínimo de 42 horas semanales, el 14 % de las empresas consultadas ya había reducido el tiempo laboral. Incluso, el 9 % implementó una jornada de solo 40 horas, mientras que el 6 % opera con jornadas semanales de 43 horas.

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Juan Carlos Ramírez, presidente de Acrip, aseguró que la medida tiene cara y sello. “Sin duda, esta es una medida que favorece el bienestar de los empleados para tener más tiempo y balance con su vida personal, pero se constituye un reto importante para las organizaciones en términos de ajustar los procesos que aseguren una productividad efectiva y sin sobrecostos”.

Juan Carlos Ramírez, presidente ACRIP Foto: ACRIP

Impacto positivo en la rotación de personal

Donde se aplica la jornada laboral reducida, hay más probabilidad de que el empleado permanezca más tiempo en la empresa. Así lo revela el estudio de Acrip: con seis días de trabajo a la semana, la rotación laboral era del 17,1 %; con la reducción a cinco días, bajó al 15,9 %.

Con el nuevo panorama, la flexibilidad se volvió protagonista. Así, el 55,4 % de las empresas afirmó tener implementado un horario flexible de entrada y salida, mientras que el 44,6 % dijo no tenerlo.

Un reto difícil

La disyuntiva de la medida está entre tener en la balanza dos exigencias claves para la operación y resultados empresariales: el bienestar de los trabajadores y sostener la productividad en menos tiempo. Las dos premisas podrían ir de la mano si se logra aumentar la productividad, lo que, sin embargo, no es tan fácil, en un entorno que no tiene todas las herramientas tecnológicas necesarias.

Charles Chapman Foto: Suministrado SEMANA

El Dane halló que la productividad por hora aumentó, del 0,76 % en 2023 al 3,43 % en 2024. Dicho aumento, según Charles Chapman, experto en temas laborales, está directamente relacionado con la disminución del número promedio de horas trabajadas a la semana.

Pero no a todas las empresas les va como a la generalidad. Según el experto, “la implementación de una jornada más corta sin ajustes en productividad implicó para ciertas empresas un aumento en el costo laboral por hora, especialmente para las mipymes, que operan con márgenes ajustados”.