En julio, el dólar alcanzó niveles a la baja que no se veían desde hace siete años, incluso marcando mínimos por debajo de los 3.100 pesos. Según un informe de Bancolombia, el pasado mes, el peso colombiano se apreció 7,5 % mensual y cerró en 3.158 pesos con 44 centavos, una caída de 257 pesos.

Dólar inicia la semana al alza, luego de anuncios del Banco de la República de acumular reservas

Este comportamiento, agrega el informe, estuvo alineado con el retroceso global del dólar, el incremento en los precios del petróleo, el optimismo asociado al cambio de gobierno, que en parte ha llevado a la tasa de cambio a niveles inferiores a los sugeridos por sus fundamentales, y la expectativa de que la junta directiva del Banco de la República aumentara la tasa de política monetaria, aunque este último hecho no se concretó, pues la decisión de la junta del Emisor fue mantener inalterada su tasa de interés en 12 %. Además, anunció un programa de acumulación gradual de reservas internacionales por cerca de 4.000 millones de dólares, que debería reflejarse en un comportamiento al alza de la tasa representativa del mercado en agosto. Durante julio, el precio del dólar fluctuó entre 3.086 y 3.432 pesos.

El comportamiento a la baja de la divisa, que pareciera no tuviera piso ha pasado de un efecto positivo por la confianza en el mercado, por cuenta de la reducción de la prima de riesgo país, a que se encendieran las alarmas de sectores clave en el sector productivo colombiano.

Según un informe de Bancolombia, el pasado mes, el peso colombiano se apreció 7,5% mensual. Foto: Adobe Stock

Para el sector industrial, la afectación se da a sectores altamente exportadores, pues son menos pesos por dólar, pero también a productores locales, porque el precio del dólar incentiva las importaciones que se vuelven más competitivas que las factorías en el país.

Como explica un informe del área de Investigaciones Económicas (IE) del Banco de Bogotá, en mayo, mientras los analistas anticipaban un crecimiento anual de la industria de 1,9 %, el Dane reveló que el sector registró una contracción de -0,4 %. De esta manera, los resultados confirman que la manufactura continúa enfrentando un entorno desafiante. La entidad había destacado que el débil desempeño de la industria obedecía, principalmente, a la preferencia de los hogares por bienes importados en un contexto de fuerte apreciación del peso colombiano. Pero, además, el entorno internacional de la manufactura también ha jugado en contra del sector.

Las flores colombianas de exportación, como el resto de productos que se venden en el exterior, están afectadas por la revaluación. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Las exportaciones industriales pasaron de crecer 10,6 % en todo 2025 a registrar un aumento de apenas 1,7 % en los primeros cinco meses de 2026. Así, el deterioro de la actividad manufacturera responde tanto a una menor demanda interna como a una desaceleración de la demanda externa por bienes producidos en Colombia, una combinación que ayuda a explicar uno de los momentos más complejos para el sector.

Para el IE, la situación en Colombia ha sido más exigente debido a la fuerte apreciación del peso, que también ha restado competitividad a los bienes nacionales en los mercados internacionales. De acuerdo con la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la Andi, los tres principales problemas que ha enfrentado la industria en lo corrido de 2026 han sido la falta de demanda, el costo y suministro de materias primas y el comportamiento de la tasa de cambio.

La tormenta perfecta para las flores: entre un dólar barato, el aumento de los costos y los aranceles a EE. UU.

Otros sectores como el caficultor también han advertido las señales de alarma por la caída en el precio del dólar. En entrevista con SEMANA, Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, señaló: “Hoy tenemos una afectación particularmente fuerte que es la revaluación del peso colombiano. Por cada 100 pesos que se aprecia la moneda nuestra con respecto al dólar estadounidense, el caficultor deja de recibir 75.000 pesos por carga de 125 kilogramos. Si usted esto lo pone en el contexto de un solo año, usted ve que el caficultor hoy está dejando de recibir 690.000 pesos por carga, una carga que hoy está 2,2 millones de pesos”.

Por su parte, Laura Valdivieso, presidenta de Asocolflores, señala que el sector registra una reducción de los ingresos que se deriva la gran mayoría en dólares. “Nosotros somos un sector altamente exportador, exportamos el 97 % de lo que producimos. Y esta revaluación, al final, se traduce en menores ingresos para un sector como este. En enero de 2025 teníamos una tasa de 4.409 pesos. En la actualidad hay días que hemos incluso pasado el piso de los 3.200 pesos. Eso es una caída en ingresos del 26 %. Son más de mil pesos por dólar exportado”.

¿Qué se puede hacer en este contexto para que los sectores no pierdan competitividad? Para Valdivieso, “el sector exportador es un asunto que debe ser prioridad en la agenda económica del próximo gobierno”.

Agrega que en el tema de revaluación el sector ha venido trabajando de la mano con el gobierno electo en buscar medidas que permitan cuidar o preservar la competitividad del sector exportador. “Ahí hay varias ideas y quisiéramos plantear un programa nacional de coberturas cambiarias que permitan al sector mantener la competitividad. Esperamos que se corrija, por lo menos, en el futuro cercano más acercándose a los fundamentales de la economía colombiana, pero es un proceso que puede tomar tiempo”.

“Hoy tenemos una afectación particularmente fuerte que es la revaluación del peso colombiano", dice Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros. Foto: FNC

Para ella, un dólar a 3.200 pesos “hace que nuestra competitividad no sea viable y competimos con directos competidores que no tienen el peso de tasa de cambio, de la revaluación, como Ecuador que tiene su economía dolarizada. Luego ahí hay que tomar medidas muy rápidamente y confiamos que así podamos trabajarlo de manera articulada con el Gobierno”.

¿Qué hacer?

Un análisis de Bancolombia advierte medidas en tiempos de apreciación cambiaria. Recuerda que entre 2004 y 2012, Colombia registró varios episodios significativos. Los más pronunciados se presentaron en 2005 (-11,6 % promedio anual), 2007 (-12,0 %) y 2010 (-12,0 %).

“Ante este escenario, el Gobierno Nacional adoptó distintas medidas orientadas a mitigar el impacto de la revaluación sobre el sector exportador. Entre las principales medidas adoptadas en 2007 y 2008 se encuentran la devolución acelerada del IVA, un esquema tipo CERT del 4 % de las exportaciones, apoyos directos a sectores productivos, líneas de crédito especiales de Bancóldex y reducciones arancelarias para maquinaria e insumos”, señala el informe.

Posteriormente, en 2010 se creó un programa de subsidio a la prima de las coberturas cambiarias para el sector agroexportador, administrado por Finagro. Además, el Gobierno eliminó la exención del impuesto de renta sobre los intereses de créditos contratados en el exterior para encarecer el endeudamiento externo y desincentivar la entrada de capitales.

Por su parte, el Ministerio de Hacienda complementó estas medidas con acciones orientadas a reducir la oferta de divisas, entre ellas una menor contratación de deuda externa, la sustitución de parte del financiamiento externo por emisiones en pesos, coberturas sobre la deuda externa y operaciones de manejo de deuda coordinadas con el Banco de la República.

En conjunto, esta respuesta de política económica evidencia el uso de instrumentos de diversa naturaleza para mitigar los efectos de la apreciación sobre los sectores más afectados y reducir vulnerabilidades externas. La discusión sobre este tipo de medidas y cuáles podrían ser implementadas en el contexto actual, comienza a ventilar el debate sobre efectividad y focalización de esfuerzos para el sector exportador”, afirma el informe.

El Banco de la República anunció un programa para acumular hasta 4.000 millones de dólares en reservas. Foto: Daniel Reina Semana

Sin embargo, no son las únicas medidas que se podrían tomar. Otro jugador es el Banco de la República, aunque, como reconoce el informe, su papel en este escenario “es acotado”. Desde 1999 la tasa de cambio es libre y se mueve según la oferta y demanda de dólares, tal que el Emisor no persigue un nivel especifico de la moneda. Su intervención es excepcional y atiende dos propósitos: acumular reservas, que funcionan como el ahorro del país, y evitar que movimientos desordenados golpeen la inflación o la estabilidad financiera.

Aprovecha los episodios de apreciación para engrosar sus reservas, sin comprometerse con un nivel de Tasa Representativa del Mercado.

“Esa herramienta acaba de reactivarse”, señala el informe. Tras la sesión de la junta directiva del Emisor del 31 de julio, el Banco de la República anunció un programa para acumular hasta 4.000 millones de dólares en reservas mediante subastas, que replica el esquema con el que en 2024 sumó cerca de 1.500 millones de dólares.

De hecho, este lunes 3 de agosto, el precio de la divisa cerró 86 pesos al alza, tras los anuncios del Emisor sobre la acumulación de reservas.

“El anuncio afirmó que el propósito es fortalecer la liquidez externa, no la tasa de cambio, y el programa tiene carácter preventivo y compatible con la política monetaria, de modo que no interfiere con la postura restrictiva ni con el control de la inflación. En el fondo, el papel del Emisor confirma la regla que ha seguido durante más de dos décadas. No contrarresta la fortaleza del peso, la aprovecha para robustecer sus reservas y fortalecer la solidez externa del país. La respuesta a la apreciación no reside entonces en forzar el precio del dólar, sino en cimientos más firmes, unas reservas amplias, un Gobierno con margen fiscal y una autoridad monetaria que preserva su credibilidad, puntualiza el informe.

Tasas de interés se mantienen inalteradas por decisión de la junta del Banco de la República. Siguen en 12 %

Para el mes de agosto, Bancolombia calcula que el precio del dólar se ubicará entre 3.150 y 3.350 pesos, en lo que llamó un contexto de corrección de algunos factores locales.

Insistió en que persisten riesgos al alza asociados al programa de acumulación de reservas internacionales del Banco de la República. “Este anuncio podría influir sobre las expectativas del mercado y aumentar la demanda de divisas”.

También prevé que los mercados mantendrán un sesgo favorable ante el cambio de gobierno. “No obstante, los mensajes sobre consolidación fiscal serán clave para afianzar esa tendencia. En particular, el gobierno entrante podría presentar una nueva propuesta de reforma tributaria y realizar un sinceramiento de las cuentas fiscales”, concluye.