El comportamiento del dólar tiene encendidas las alarmas del sector empresarial en Colombia por los efectos que pueda generar su precio a la baja. Los más perjudicados son los exportadores, con menos pesos por dólar, pero unos costos internos al alza. También se afecta la producción local de bienes porque una divisa barata incentiva las importaciones.

En medio de esta tensión, Corficolombiana le tomó el pulso a este fenómeno y advirtió en una investigación que el nuevo gobierno inició su mandato en un contexto marcado por la apreciación cambiaria, una de las realidades económicas más relevantes de esta nueva etapa, explicada principalmente por factores idiosincráticos y, en particular, por el aumento de la confianza asociado al cambio político en el país.

¿Qué hacer ante la caída del precio del dólar que afecta a algunos sectores económicos?

De acuerdo con el estudio, el dólar, en lo corrido del año, ha caído 16,5%, hasta alcanzar su menor nivel desde abril de 2019. Pero, además, analizó los ganadores y perdedores con un tipo de cambio a la baja.

Por el lado de los ganadores, están los consumidores, pero con un sabor agridulce. Por un lado, el principal beneficio de la apreciación del peso es el mayor poder adquisitivo. En promedio, la masa salarial en dólares ha crecido 41% a mayo, incrementando su capacidad de compra de bienes importados.

Según los estimativos de Corficolombiana, este comportamiento del dólar abarata los bienes importados y fortalece el poder adquisitivo. “De hecho, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) implícita en las importaciones de bienes, es decir, la tasa de cambio a la que se importaron mercancías entre enero y mayo cayó 12,4% anual; mientras que el índice de precios de las importaciones descendió 5,1% anual durante el primer semestre”.

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También destaca que este menor costo beneficia tanto a los consumidores que adquieren bienes importados como a las empresas que utilizan insumos del exterior en sus procesos productivos, reduciendo gradualmente sus costos y transmitiendo una parte de este alivio a la inflación.

Sin embargo, el informe advierte que únicamente el 7,8% de la canasta del Índice de Precios al Consumidor responde directamente al tipo de cambio y que dicho efecto se materializa con un rezago cercano a seis meses, por lo que el pass-through cambiario (el efecto en el que se transmite a los precios finales) es limitado. “Bajo estas estimaciones, la apreciación observada durante el último año habría contribuido únicamente a aliviar la inflación total en 20 puntos básicos. Además, dado que persisten presiones inflacionarias de origen interno —asociadas principalmente a la indexación, los elevados costos laborales y la solidez de la demanda—, consideramos que la fortaleza del peso difícilmente constituirá, por sí sola, una fuente estructural de desinflación”.

Por otro lado, si bien los hogares se benefician, hay algunos cuyos favorecimientos se ven menguados, en especial para aquellos que perciben ingresos en dólares, como los receptores de remesas. “Los ingresos por remesas, medidos en pesos, disminuyeron 9,1% anual en el primer semestre, al pasar de 26,9 a 24,4 billones de pesos”, señala el estudio.

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Agrega que el principal afectado ha sido el sector exportador, “que dejó de percibir cerca de 12,2 billones de pesos por la apreciación del peso entre enero y mayo de este año”.

Y añade: “Este choque se suma al incremento de los costos laborales y a los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, configurando un entorno cada vez más desafiante para el sector transable. Si bien el balance agregado del comercio exterior ha sido favorable hasta ahora gracias al buen desempeño de los productos minero-energéticos, una apreciación persistente podría traducirse en una pérdida gradual de competitividad para el resto del aparato exportador”.

Sin embargo, explica Corficolombiana que, dado que las importaciones superan a las exportaciones, su menor costo en pesos generó un ahorro aún mayor, de 15,6 billones. “Así, el efecto neto sobre el comercio exterior fue positivo, con un beneficio cercano a 3,4 billones de pesos”.

Según el estudio, las cuentas fiscales tienen efectos heterogéneos, “aunque en el neto positivos”. Por un lado, explica que la apreciación reduce el valor en pesos de la deuda externa del Gobierno Nacional Central, que representa el 23% del total de la deuda pública. “Dado que los indicadores de endeudamiento expresan la deuda externa en pesos, una tasa de cambio más baja se traduce en un menor saldo de deuda y, por ende, en una reducción de la razón deuda/PIB”.

Sectores agrícolas, netamente exportadores, están en dificultades por la caída en el precio del dólar, como sucede con las flores y la caficultura. Foto: 1. Getty Images 2. AFP 3. ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Afirma Corficolombiana que, en el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2026, el Ministerio de Hacienda proyectó una TRM promedio de 3.757 pesos para este año y de 3.859 para 2027 —consistente con niveles de deuda neta de 58,9% del PIB—. Según sus cálculos, si la tasa de cambio cerrara el año en 3.200 pesos, la deuda neta en 2026 podría ser 2,3 puntos del PIB menor a las estimaciones del Marco Fiscal. “Así, la apreciación del peso reduciría los indicadores de endeudamiento público”.

Pero, el alivio sobre el saldo de la deuda contrasta con el deterioro del flujo fiscal. “Una menor tasa de cambio implica un deterioro de algunos ingresos del Gobierno, como la renta petrolera, los aranceles y los dividendos de Ecopetrol. Sin embargo, también implica una mejora en la medida que reduce el costo en pesos del servicio de la deuda externa. Con base en los ejercicios de sensibilidad del Ministerio, estimamos que una tasa de cambio de 3.200 pesos implicaría un deterioro del balance total de aproximadamente 7,9 billones de pesos frente a lo expuesto en el Marco Fiscal, manteniendo todo lo demás constante. En 2027 el efecto se revierte parcialmente, pues la menor necesidad de transferencias al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) compensaría la caída de los ingresos asociados al sector externo. En este sentido, aunque la apreciación alivia los indicadores de deuda pública, no constituye por sí misma una mejora fiscal estructural”, concluye el análisis.