En medio de la cantidad de focos de atención que demanda un terremoto, como el ocurrido el 10 de agosto en Colombia, que azotó a 16 departamentos dejando víctimas fatales y afectaciones físicas, los transportadores alza la mano.
Desde Defencarga, gremio que agrupa a empresas que hacen parte del ecosistema logístico, hicieron un llamado al Ministerio de Transporte y a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), para conocer los avances en el corredor vial Buga-Buenaventura.
No se trata de una vía más, sino del único acceso terrestre al principal puerto del país sobre el Pacífico colombiano.
En el corredor vial se han registrado afectaciones generadas por el sismo, entre ellos, deslizamientos e inestabilidades de taludes.
Por esa razón, fue activado el llamado Plan de Manejo de Tráfico, que para los transportadores implica restricciones en la circulación, en un horario específico: entre las 8 de la mañana y las 6 de la tarde.
Por esa razón, los voceros de Defencarga, si bien afirman que son conscientes de la necesidad de proteger la vida y garantizar la seguridad, han visto con preocupación, “ausencia de información clara sobre los avances técnicos, las intervenciones en curso y los tiempos estimados para la recuperación plena del tránsito sobre el corredor vial”.
Al decir del gremio, el concesionario continúa evaluando las condiciones de estabilidad de los taludes afectados.
Según afirman, “el sector requiere conocer con mayor precisión el estado actual de los estudios geotécnicos y evaluaciones de riesgo que se están adelantando”.
De manera pronta, requieren conocer los resultados preliminares que permitan determinar el nivel de amenaza existente, enfatizaron en el pronunciamiento que hicieron llegar a las autoridades del transporte.
También demandan la información que confirme el estado de las obras o actividades de estabilización que ya han sido ejecutadas o que se encuentran programadas.
Pero una de las mayores precisiones es la que tiene que ver con el cronograma estimado para la implementación de soluciones definitivas o temporales, puesto que su actividad depende en gran medida de esa vía y necesitan conocer el momento en que se flexibilizarán las restricciones actuales.
Trancón de buques con mercancía
“La incertidumbre frente a estos aspectos genera una creciente inquietud en el ecosistema logístico. El flujo de arribo de buques a Buenaventura continúa desarrollándose, mientras que la capacidad de evacuación vía terrestre de la carga se encuentra severamente limitada por las restricciones en los horarios vigentes, que de mantenerse por un periodo prolongado, existe un riesgo real de congestión y saturación de la infraestructura logística y portuaria, con consecuencias que podrían extenderse a diferentes sectores productivos del país que dependen del comercio exterior para abastecer sus cadenas de suministro y atender sus compromisos comerciales”, afirmaron.
El gremio afirma que la magnitud del impacto logístico, social y económico en Buenaventura exige celeridad.