Venezuela está retomando las relaciones internacionales que por años se mantuvieron quebrantadas bajo el régimen de Nicolás Maduro, en parte, por el rechazo a sus políticas, entre otras razones.
En el caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ficha clave en la financiación de proyectos para las naciones de América Latina, se registró una especie de separación que empezó en 2018, cuando la nación que duró casi tres décadas bajo regímenes como el chavismo y luego el de Maduro empezó a dejar de pagar las obligaciones con ese organismo.
Ahora, según confirma el BID, “se relacionará con el Gobierno de Venezuela bajo un nuevo gobernador, tras una consulta con sus países miembros”.
Según el Grupo BID, de esa manera, anotó en sus registros el nombramiento de Calixto José Ortega Sánchez como Gobernador ante las Asambleas de Gobernadores del organismo internacional.
El distanciamiento de Venezuela del BID se profundizó en 2019, cuando estalló la crisis institucional entre el gobierno de Nicolás Maduro y el líder opositor Juan Guaidó.
En esa ocasión, varios países, tanto del continente como de Europa, empezaron a reconocer a Guaidó como autoridad legítima de Venezuela y el BID se sumó a ellos. Fue así como reconoció al gobernador puesto por el opositor de Maduro y desplazó al enviado por el orquestador del régimen que causaba rechazo en el mundo, debido a un autoritarismo y medidas que llevaron a una crisis humanitaria.
Así las cosas, la situación ocurrida no fue una salida de Venezuela del BID, sino un aislamiento y, por consiguiente, ningún acceso a crédito para adelantar proyectos de desarrollo en la nación.
¿De qué le sirve a Colombia?
Teniendo en cuenta que Venezuela es el vecino que Colombia tiene más cerca, el hecho de que esa nación vuelva a acceder a financiamiento y programas del BID implica que podrá desarrollar con recursos de la banca internacional más obras de infraestructura, energía, agua, transporte, sin contar con que recibirá asesoría para el fortalecimiento institucional y el desarrollo productivo.
En la medida en que Colombia tenga al vecino con más organización y fortaleza, también podrá establecer mejores vínculos para el intercambio comercial y el desarrollo mutuo.
Igualmente, habría menor presión migratoria y probablemente, retorno de venezolanos a su país.