Durante las vacaciones de fin de año, hay que socializar con mucha gente que uno apenas conoce. Si usted quiere causar buena impresión, asegúrese de hablar y escribir con elegancia.

Resultan muy efectivos algunos modismos vistosos de inspiración acuática. Si quiere hablar de algo sorprendente, diga que “cayó como un baldado de agua fría”. Cuando alguien está en serios problemas, diga que “está en el ojo del huracán”. Y si la situación parece no tener remedio, nada mejor que afirmar en forma rotunda que “se avecina la tormenta perfecta”. Ya no resulta tan chichablar de “una tormenta en un vaso de agua”. También ha pasado de moda una expresión que fue muy elegante: “Si por allá llueve, por acá no escampa”. Pero he visto que algunos todavía la usan.

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Por alguna razón, los modismos con animales también están muy de moda en esta época. Cuando nadie se atreva a mencionar el fiasco familiar reciente, mencione como de pasada “el elefante en el cuarto”. Los más entendidos le guiñarán un ojo; los más enredados en el asunto lo mirarán con rabia. El cisne negro es otro animal de moda: la pandemia fue un cisne negro; el derrumbe de las criptomonedas también (al menos para los más crédulos).

Hay unas cuantas expresiones de inspiración escolar, tan obvias que no es necesario explicar: “Enmendar la plana”, “asignatura pendiente”, “pasar página”.Si algo le parece intrigante, dígalo con gracia: “Está como para alquilar balcón”. Y cuando haya una noticia preocupante, vaya a la fija diciendo con gesto adusto que “se prendieron todas las alarmas”. Nadie dudará de lo bien informado que está usted. También ayuda mucho, no tanto para la elegancia como para la credibilidad, arrancar diciendo “la verdad es que” o “sin duda alguna”.

Una sugerencia que suele resultar efectiva es reemplazar las palabras sencillas por expresiones complicadas. Nunca diga “además”, habiendo un reportorio tan nutrido de expresiones elegantes, según el contexto: “Para colmo de males”, “como si fuera poco”, “como si no fuera suficiente”.

En mi oficio de economista hace mucho descubrí que algunas obviedades tienen que ser recubiertas de expresiones muy sesudas. Nadie le cree a uno si dice que la inflación bajará pronto. Es mucho más convincente decir que “se ha ralentizado la senda esperada de los aumentos de precios”. Tampoco se ganan puntos diciendo que la situación está mejorando; es mucho más sofisticado afirmar con convicción que “las condiciones macro vienen impulsadas por fuertes vientos de cola”.

¿Qué tanto ha crecido la economía en Bogotá en medio de la crisis por inflación?

El gran Gustave Flaubert, autor de Madame Bovary, trabajó muchos años en escribir un Diccionario de lugares comunes. Su idea era reunir todas las palabras que le ayudaran al público a entender las convenciones elitistas del lenguaje y usarlas a su favor. Como le dijo a un amigo por carta, la obra “estaría dispuesta de tal forma que el lector no sabría si me estoy burlando de él o no”. Flaubert no llegó a completar su diccionario: el repertorio de lugares comunes es inagotable. Feliz Navidad.