Actualmente, los colegios privados en Colombia atraviesan un momento complejo, pues aunque en los últimos meses miles de familias han matriculado a sus hijos en este tipo de instituciones, muchas enfrentan dificultades para mantenerse en funcionamiento.
El aumento en los costos de operación, la disminución del número de nacimientos y los problemas para conseguir financiación han generado preocupaciones en el sector.
De hecho, en un reciente informe de Mattilda, plataforma tecnológica y financiera especializada en el sector educativo, se reveló que cerca de 800 colegios privados han cerrado en el país durante los últimos cinco años, una cifra que refleja las dificultades.
Las cifras que preocupan:
Estos son algunos de los datos más importantes que dejó el estudio:
- 800 colegios privados han cerrado en Colombia en los últimos cinco años.
- 7 de cada 10 instituciones no tienen reservas económicas para afrontar 2027.
- Más de la mitad no podría funcionar durante seis meses si enfrentara una emergencia financiera.
- Casi la mitad de los colegios reportó un aumento en el número de estudiantes durante 2026.
- 9 de cada 10 instituciones aseguran que los retrasos en el pago de las pensiones afectan sus finanzas.
Aunque el número de estudiantes ha empezado a incrementar, no trae a la vez una solución directa a los problemas económicos, pues muchas de las instituciones continúan dependiendo del pago de las pensiones y, en varias ocasiones, existen deudas millonarias por parte de las familias.
Sin embargo, los directivos consideran que la situación podría llegar a mejorar en los próximos años y planean nuevas estrategias de crecimiento.
Para José David Tena Gascón, Chief Revenue Officer de Mattilda, es necesario que el debate sobre la educación también incluya la situación financiera de los colegios.
“En Colombia se habla mucho de cobertura, permanencia y calidad, pero también es necesario hablar de la sostenibilidad de quienes prestan el servicio educativo. Un colegio sin estabilidad financiera difícilmente puede invertir en innovación, fortalecer sus equipos o acompañar mejor a sus estudiantes”, afirmó.
El estudio también encontró que muchos colegios quieren acceder a créditos para invertir en infraestructura, tecnología y otros proyectos, pero no siempre logran conseguir ese apoyo.
Además, una gran parte de las instituciones todavía trabaja con procesos administrativos poco eficientes, lo que limita el tiempo para enfocarse en mejorar la calidad educativa y planear su crecimiento.