Un reciente análisis realizado en Colombia por el Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico (Ceinfes) reveló cómo el uso de herramientas de inteligencia artificial modifica el desempeño académico de los estudiantes en etapa escolar. La investigación evaluó a más de 500 jóvenes de los grados 5.°, 7.°, 9.° y 11.° en las áreas de Lenguaje y Matemáticas. Los hallazgos principales evidencian que, si bien la tecnología ofrece ventajas notables, su efectividad real está directamente ligada a las habilidades cognitivas previas y a la autonomía de cada alumno.

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El estudio se diseñó mediante la metodología de grupos de control y experimentales, donde los participantes, con edades entre los ocho y los 16 años, resolvieron actividades académicas equivalentes con y sin ayuda de IA. Las conclusiones del informe técnico arrojaron cambios significativos según la materia evaluada.

En Colombia, solo 43 de cada 100 jóvenes se gradúan y cerca del 9% deserta por elegir una carrera equivocada o por disgusto con el programa. Foto: Laverdieri

En el área de Lenguaje se registraron ventajas de hasta 10 puntos porcentuales a favor de los estudiantes que implementaron el uso de herramientas tecnológicas. Según explicó Andrea Buitrago, gestora de proyectos en Ceinfes, los beneficios detectados se concentraron de forma específica en la coherencia de los textos, la organización estructural de los párrafos, la claridad de los argumentos y el uso adecuado de conectores gramaticales.

Por el contrario, en el segmento de Matemáticas, el impacto favorable resultó menos pronunciado. De acuerdo con el reporte, esto responde a que el razonamiento profundo y analítico sigue condicionado directamente a las competencias cognitivas previas del estudiante, un factor que las herramientas digitales no reemplazan de forma automática.

Uno de los puntos más determinantes de la investigación de Ceinfes apunta a un aumento en las brechas educativas a medida que avanza la escolaridad. En los grados superiores, se observaron diferencias de desempeño de hasta 20 puntos porcentuales entre los equipos analizados.

Los datos recolectados arrojaron que los alumnos con habilidades académicas consolidadas lograron potenciar sus resultados con la ayuda de IA. No obstante, los estudiantes que arrastraban vacíos conceptuales mantuvieron niveles de dificultad idénticos, a pesar de tener libre acceso a la herramienta de inteligencia artificial.

“La inteligencia artificial amplifica capacidades existentes, pero no corrige automáticamente las debilidades de aprendizaje”, concluye el informe de Ceinfes.

Adicionalmente, el estudio advierte sobre la existencia de una falsa apropiación del conocimiento. Aunque la mayoría de los encuestados declaró conocer o interactuar con formatos de IA, los patrones de uso fueron heterogéneos. Mientras una porción del alumnado la utilizó para validar datos, estructurar ideas o nutrir sus textos, otra facción se limitó a copiar de forma directa las respuestas automatizadas sin mediar un proceso mínimo de análisis.

Bajo esta dinámica de copia ciega, la eficiencia registrada en los grupos apoyados por IA osciló entre el 60 % y el 85 %, lo que evidencia que no se alcanza un aprendizaje real ni sostenible.

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La investigación del grupo Ceinfes recalca que el factor diferenciador en la educación actual no radica propiamente en garantizar el acceso tecnológico a los estudiantes. Las variables que determinaron el éxito académico estuvieron ligadas a destrezas tradicionales y humanas: la concentración, la correcta lectura de instrucciones, la capacidad para formular preguntas, la validación de la información y el pensamiento crítico.

Frente a este escenario, Ceinfes recomienda estructurar programas para la enseñanza del uso crítico de los entornos digitales, robustecer los currículos de matemáticas, reorientar los modelos de evaluación hacia esquemas basados en la argumentación y velar porque los ecosistemas educativos sitúen a la tecnología como un soporte complementario y nunca como un sustituto del intelecto humano.