En medio de su alocución presidencial de este domingo, 27 de septiembre, Abelardo De La Espriella se refirió a la continuidad de las clases en las regiones afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto y calificó el tema como de “suma importancia” para el país.
“Quiero hablarles de los niños que no pueden esperar a que terminen los discursos, las reuniones de los funcionarios y de los políticos. El terremoto golpeó colegios, maestros, estudiantes, por supuesto, y calendarios”, manifestó en su alocución.
El jefe de Estado aseguró que la prioridad de su Gobierno es que “ningún niño o joven deje de estudiar por esta tragedia”, por lo que aseguró que desde la administración han empeñado a fondo el esfuerzo con todo el equipo, encabezado por la propia ministra de Educación.
De acuerdo con las cifras del Gobierno, con corte al 14 de septiembre, de 1.275.259 estudiantes cuya matrícula resultó afectada, 1.173.130 ya habían retomado nuevamente el servicio educativo, lo que representa el 92 %.
En cuanto a las sedes que resultaron afectadas, el mandatario señaló que de las 5.537, ya 5.048 están prestando de nuevo el servicio. “Eso es un gran logro en muy poco tiempo”, resaltó De La Espriella.
Sin embargo, el mandatario colombiano reconoció que todavía hay más de 100.000 estudiantes que no han podido volver a la normalidad, por lo que han estado implementando una serie de medidas para hacer que suceda.
“Por eso capacitamos a 1.200 docentes en herramientas digitales, pedagogía flexible y acompañamiento socioemocional. Un colegio puede estar fisurado, el futuro de un niño no. Eso en la era del tigre no es aceptable”, dijo.
Abelardo De La Espriella confirmó que ya se expidieron decretos para que las clases “no se mueran con el edificio”. Colocó como ejemplo el Decreto 1386, con el cual se habilitan sedes alternas y modalidades remotas para estudiar.
También se refirió al Decreto 1388, el cual permite reorganizar el calendario académico donde la emergencia lo exija. Así mismo, anunció que “el Icetex suspendió por tres meses el cobro de créditos educativos y congeló intereses para que un joven damnificado no tenga que escoger entre la ruina y la universidad”.
Precisamente, sobre el tema de las universidades, volvió a lanzar una advertencia a los violentos que se toman las sedes de las instituciones de educación superior, particularmente las públicas.
“Quiero agregar algo que ya dije y que no voy a suavizar: la universidad es territorio del conocimiento, no refugio de la violencia. La protesta pacífica tiene garantías, el terrorismo y el vandalismo urbano no”, manifestó.
Y sentenció: “La continuidad de clases también significa que el que quiere estudiar puede entrar al campus universitario sin que una minoría armada de piedras le cancele el semestre por cuenta de los desmanes diarios”.