“Araña se fue y con él una época”, dijo el presidente Abelardo De La Espriella en su alocución de este domingo. El primer mandatario se refirió, como es ya costumbre los fines de semana.

“El 25 de septiembre, Giovanni Andrés Rojas, alias Araña, cabecilla de los Comandos de Frontera, salió de Colombia rumbo directo a los Estados Unidos. Firmé la extradición hace como 20 días, esta se materializó hace poco y yo mismo lo entregué a los norteamericanos”, aseguró el primer mandatario.

El presidente fue enfático en decir que cerró la era de los privilegios a los delincuentes que había consumado Gustavo Petro con su paz total. “Porque en este gobierno se acabó la protección, se acabaron los privilegios y se acabó la farsa de que un narcoterrorista como Araña pueda sentarse a negociar de día y seguir mandando a matar y narcotraficando de noche. Araña, queridos compatriotas, no era un gestor de paz como quiso hacerlo ver el gobierno anterior; era un criminal al que el señor Gustavo Petro le puso un disfraz”, dijo.
“Mientras el régimen lo presentaba como un negociador, la estructura de ese criminal seguía controlando rutas de cocaína hacia Ecuador y asesinando líderes sociales”, agregó.

La historia de alias Araña había sido revelada por SEMANA en una portada el año pasado, en una portada que había generado una fuerte controversia. El narco fue detenido en Bogotá mientras participaba en conversaciones relacionadas con la política de paz total en marzo del año pasado.
La investigación de SEMANA reveló, a partir de una bitácora reservada de la Fiscalía, el tratamiento que recibió el delincuente durante las horas posteriores a que agentes del CTI llegaran para hacer efectiva una circular roja de Interpol.
Araña recibió un trato privilegiado, nunca fue esposado y fue trasladado a una guarnición militar en donde estuvo una semana completa. El Alto Comisionado de Paz llegó al hotel para interceder personalmente por él. “Siendo las 21:10 horas, ingresa Otty Patiño, quien solicita se le informe el motivo de la presencia en el lugar del CTI, además del motivo de la circular roja de Interpol. Patiño manifiesta que no se debe continuar con el procedimiento judicial hasta que se tomara contacto vía telefónica con el director del CTI y la fiscal general de la nación”, decía el documento publicado por SEMANA.
La intervención del gobierno en esa captura evidenció que existía un tratamiento laxo con los criminales de alto valor. La Casa de Nariño, luego, nunca firmó su extradición.

La decisión de enviarlo a Estados Unidos la tomó Abelardo De La Espriella una vez llegó al poder. El pasado viernes, el mismo presidente lo montó en el avión rumbo a los Estados Unidos.
“Estas personas están siendo solicitadas por autoridades judiciales en los Estados Unidos por graves delitos relacionados, según cada caso, con narcotráfico, lavado de activos, concierto para delinquir, porte de armas y narcoterrorismo. Luego de verificar cada caso con la oficina del consejero comisionado de paz, que no se va a llamar así en nuestro gobierno, no encontramos aportes verificables ni resultados concretos de estas personas a la consecución de la paz. Todo lo contrario, han seguido delinquiendo, burlándose de la justicia y de la sociedad colombiana”, aseguró al firmar la orden de extradición de Araña.

“Con esta decisión enviamos un mensaje inequívoco. Los espacios de diálogo y la falsa paz no son refugios judiciales. La paz no será en nuestro gobierno una patente de corcho para delinquir. Quien demuestre una voluntad auténtica de abandonar la violencia y contribuir a la paz verdadera encontrará un Estado dispuesto a actuar dentro de la Constitución y la ley. Pero quien persista en el narcotráfico, el terrorismo y el crimen encontrará toda la capacidad legítima del Estado y el peso de la justicia”, agregó el primer mandatario sobre su caso.
