El presidente Abelardo De La Espriella hizo una contundente advertencia a los grupos armados que continúen reclutando niños y adolescentes en el país y aseguró que esta práctica cerrará las puertas a mesas de negociación y beneficios para sus responsables.

El pronunciamiento se produjo durante la alocución presidencial de la noche de este domingo, 27 de septiembre, en la que el mandatario defendió la ofensiva de su Gobierno contra las estructuras criminales y aseguró que los menores utilizados por estos grupos deben ser reconocidos y protegidos como víctimas.
“Un niño reclutado es una víctima. El Estado tiene que protegerlo con inteligencia y decisión”, afirmó De La Espriella.
El jefe de Estado sostuvo que Colombia no puede acostumbrarse a que niños y adolescentes sean apartados de sus familias y utilizados por organizaciones ilegales. Según explicó, los menores pueden ser atraídos con promesas de dinero y posteriormente obligados a vigilar, cargar elementos o cumplir otras tareas para las estructuras.
“Es una hija o un hijo a los que les robaron la escuela, la niñez, la infancia, la inocencia, la casa”, expresó.
De acuerdo con los últimos reportes de las Naciones Unidas, el número de niños reclutados por grupos armados en Colombia aumentó un 300 % en los últimos cinco años.
Advertencia por mesas de negociación
Uno de los puntos centrales del discurso estuvo dirigido a los grupos que hayan utilizado escenarios de diálogo con el Gobierno mientras presuntamente continuaban desarrollando actividades criminales.
“Quien se escondió detrás de una mesa de negociación para seguir traficando, reclutando y matando, también encuentra al Estado decidido que lo va a parar”, advirtió De La Espriella.
El mandatario aseguró que su Gobierno no permitirá que el reclutamiento de menores sea utilizado por los cabecillas como una forma de obtener ventajas frente a las operaciones del Estado.
“El que reclute a un menor no va a encontrar mesa ni salvoconducto, ni pabellón privilegiado en una cárcel. Va a encontrar un avión sin tiquete de regreso, va a encontrar una corte, va a encontrar la ley”, manifestó.

De La Espriella insistió en diferenciar la responsabilidad de los integrantes de las estructuras criminales de la situación de los menores que han sido incorporados a ellas.
“Si un cabecilla cree que llevar a un menor a un campamento le garantiza inmunidad, estamos premiando al que viola el Derecho Internacional Humanitario mientras dejamos al Estado amarrado de manos”, señaló.
El mandatario agregó que su política de seguridad buscará mantener la ofensiva contra los responsables de estas prácticas, mientras el Estado refuerza la protección de los niños y adolescentes que hayan sido reclutados.
“Quien usa a un niño para delinquir encuentra al Estado también decidido”, afirmó De La Espriella antes de reiterar una de las premisas de su intervención: “Nuestros niños son sagrados”.
