La búsqueda y los llamados desesperados de una familia del Catatumbo terminaron de la peor manera. Mónica Lizeth Beltrán, una niña de 13 años que permanecía en poder de las disidencias de las Farc desde abril de 2026, fue asesinada después de haber sido víctima de reclutamiento forzado.

Todo comenzó la noche del pasado 2 de abril. Hombres armados llegaron hasta la vivienda donde Mónica se encontraba con su padre, en el sector de Villas del Río, en Tibú, Norte de Santander, y se la llevaron por la fuerza. Los reportes conocidos sobre el caso señalan a estructuras de las disidencias de las Farc como responsables del reclutamiento.
Desde entonces, Ramón Darío Beltrán, padre de la adolescente, insistió públicamente en que respetaran su vida y permitieran que volviera a casa. Durante los meses que permaneció en poder del grupo armado, la comunicación con su familia fue prácticamente inexistente y solo se habría producido una breve videollamada.
Habría intentado escapar de las disidencias
La noticia de la muerte llegó a la familia este fin de semana. De acuerdo con el relato entregado por el padre a medios locales, recibió dos llamadas en las que personas que no se identificaron le comunicaron que su hija había fallecido. En esas conversaciones no le habrían explicado inicialmente dónde ni bajo qué circunstancias.
Posteriormente se conocieron nuevos detalles sobre lo que habría ocurrido con la adolescente. Noticias RCN informó que Mónica habría intentado escapar de las filas de las disidencias junto con otros tres menores de edad. Ellos habrían conseguido huir, pero la niña no logró salir y posteriormente habría sido asesinada como represalia.
#Condenamos el reclutamiento forzado y posterior asesinato de la menor de 13 años, Mónica Liseth Beltrán.
— CORPADES 🇨🇴🇵🇸🕊️ (@corpades) September 21, 2026
Su asesinato tras haber sido reclutada en abril en el #Catatumbo es una gravísima violación a los #DDHH y el #DIH.
El caso vuelve a evidenciar la gravedad del… pic.twitter.com/BmWYxxFyrR
Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, aseguró al noticiero que el crimen habría sido una represalia por el intento de fuga de la menor. Según su versión, la familia también había recibido amenazas después del reclutamiento para evitar que denunciara públicamente lo sucedido.
El mismo medio señaló que los familiares recibieron un video relacionado con la noticia del asesinato y que posteriormente el cuerpo de Mónica fue enviado hasta ellos a bordo de un vehículo. Estas circunstancias han sido divulgadas a partir de testimonios recogidos por Noticias RCN, mientras continúan sin conocerse públicamente todos los detalles de lo sucedido antes de su muerte.
Una niña de 13 años que cursaba séptimo grado
Mónica era estudiante de séptimo grado y la quinta de siete hermanos. Su familia pasó cerca de seis meses esperando su regreso mientras su padre hacía llamados para que quienes la tenían en su poder respetaran su vida y permitieran que volviera a su hogar.
Tras conocerse el asesinato, organizaciones de víctimas rechazaron lo ocurrido y volvieron a advertir sobre el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de estructuras armadas ilegales.
El caso de Mónica vuelve a poner sobre la mesa el riesgo que enfrentan los menores en territorios golpeados por el conflicto armado, especialmente en una región como el Catatumbo.

El cuerpo de la menor fue trasladado a Tibú, donde su familia se prepara para despedirla después de meses en los que mantuvo la esperanza de volver a verla con vida.
