El sistema educativo colombiano atraviesa un panorama complejo que, según diversos observatorios especializados, exige decisiones urgentes para superar las brechas que persisten en cuanto a calidad, acceso y permanencia.

Existen algunos desafíos prioritarios que, según consideran entes, deberán ser atendidos por la ministra designada de Educación, Viviane Morales, y por la administración De La Espriella.

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Según reseña El Tiempo, uno de los principales problemas corresponde a las dificultades que existen a lo largo de la trayectoria educativa. Los análisis advierten que cerca de la mitad de los niños no accede a la educación inicial y que una parte importante de quienes sí ingresan al sistema no logra culminar el bachillerato.

A ello se suma que la cobertura neta en los grados décimo y undécimo apenas alcanza el 51,7 %, lo que deja por fuera de las aulas a casi la mitad de los adolescentes que deberían cursar ese nivel.

Los observatorios también alertaron sobre las deficiencias en la calidad del aprendizaje. Las mediciones nacionales e internacionales muestran que dos de cada tres menores de 10 años presentan serias dificultades de comprensión lectora. Por su parte, los resultados de las pruebas Pisa reflejan que cerca de la mitad de los estudiantes de 15 años no alcanza las competencias mínimas definidas por la OCDE para continuar con éxito su formación académica.

A este panorama se suman las profundas desigualdades entre las zonas rurales y urbanas, donde los estudiantes del campo pueden registrar hasta dos años de rezago frente a sus pares de las ciudades.

Entre las recomendaciones planteadas figura fortalecer la formación docente mediante un sistema articulado de desarrollo profesional que contribuya a elevar la calidad educativa. Asimismo, de acuerdo con el medio, los expertos pidieron reconocer el carácter mixto del sistema colombiano, promoviendo tanto el fortalecimiento de la educación pública como la estabilidad de las instituciones privadas, evitando decisiones que afecten su funcionamiento.

Los investigadores hicieron un llamado a priorizar las habilidades socioemocionales de niños, niñas y adolescentes, al considerar que la salud mental y el bienestar emocional inciden directamente en fenómenos como el abandono escolar y el desempeño académico.