Cada vez son más los colombianos que deciden adquirir casa propia, principalmente para construir patrimonio, asegurar su estabilidad financiera a largo plazo y obtener seguridad para su grupo familiar. En medio de este proceso, muchos buscan adquirir casa usada, dado que suele tener mayores ventajas, como el precio del metro cuadrado, ubicaciones estratégicas, entrega inmediata y una mayor facilidad en la negociación con el propietario.

Sin embargo, existen bastantes dudas respecto al proceso, los documentos para realizar la compra y que se pueda realizar de manera segura y sin ninguna anomalía. Normalmente, una persona adquiere un inmueble, firma la escritura, paga impuestos y ya cree que el proceso terminó. Sin embargo, en Colombia hace falta otro proceso, el del certificado de tradición y libertad. Para entender la importancia, le explicamos aquí la diferencia entre ambos.

La escritura pública formaliza la negociación de una propiedad, pero es el registro ante las autoridades el que oficializa el cambio de propietario. Foto: El País

La escritura y el certificado están presentes en un negocio inmobiliario. Son bastante diferentes, pues la escritura pública es básicamente el certificado del acuerdo entre ambas partes. El otro documento, el certificado, permite la verificación del historial del inmueble durante los años que ha estado vigente.

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Es decir, respecto a la escritura, cada vez que alguien constituye una hipoteca o recibe un inmueble, debe quedar consignado el proceso en un documento, que es elaborado y supervisado por una notaría. En este aparecen las partes involucradas, la descripción del predio, el valor negociado y las condiciones pactadas. Es decir, es el soporte jurídico del negocio.

Expertos recomiendan verificar posibles embargos, hipotecas o procesos judiciales a través del certificado de tradición y libertad antes de cerrar una compra. Foto: Ministerio de Vivienda

Sin embargo, firmar la escritura no es el último paso, pues el cambio de dueño no ocurre solo cuando se firma este documento. Luego de firmarlo, el documento llega a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, en donde se inscribe la matrícula inmobiliaria del predio. Allí se oficializa la transferencia.

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Por su parte, el certificado de tradición y libertad justamente es el que muestra esa transferencia. Esto dado que todos los inmuebles cuentan con una matrícula inmobiliaria y que allí se consignan los principales acontecimientos con dicha matrícula. Es decir, si hubo una venta, hipoteca, embargo, sucesión u otro proceso.

Es por ello que, si usted va a realizar un proceso de compra, es importante que siempre revise de primeras este documento, para que no se vaya a llevar sorpresas más adelante.

Conocer la diferencia entre la escritura pública y el certificado de tradición puede evitar inconvenientes legales al adquirir una vivienda usada. Foto: ADOBE STOCK