El matrimonio es la unión entre dos personas y que se establece mediante ritos religiosos o a través de una serie de formalidades legales, con la que los contrayentes deciden convivir de manera voluntaria y apoyarse mutuamente en pro del bienestar mutuo.

De acuerdo con la normativa nacional, existen dos tipos de matrimonio: el civil y el religioso. En el caso del primero, se realiza ante un notario público o juez civil municipal; mientras que el segundo, puede celebrarse por el rito católico o por otra religión reconocida por el Estado colombiano.

El artículo 154 del Código Civil establece nueve causales de divorcio en el país. Entre las que se encuentran: relaciones sexuales extramatrimoniales por parte de uno de con cónyuges, grave e injustificado incumplimiento de los deberes, maltrato o violencia doméstica, embriaguez habitual de uno de los contrayentes, y separación de cuerpos (judicial o de hecho) que haya perdurado por más de dos años.

La legislación colombiana establece dos tipos de matrimonio: el civil y el religioso. Además, están definidas nueve causales de divorcio, las cuales pueden llevar a dos tipos de divorcio: el voluntario (partes de acuerdo) y el divorcio contencioso (cuando uno de los dos cónyuges no quiere acceder a la disolución). | Foto: Getty Images/Peter Dazeley

Cuando se identifica la causa o causas, se procede a identificar el tipo de divorcio, que en la legislación colombiana son dos: el voluntario, que es cuando las partes concuerdan y llegan a un acuerdo, el cual concretan ante una notaría o juzgado con presencia de sus representantes legales. El otro es el divorcio contencioso, donde una de las partes no desea disolver la unión matrimonial, por lo que se debe acudir al juez competente para que tramite la solicitud y adopte la decisión al respecto.

Definido lo anterior, se deben tener en cuenta otros factores como los hijos, el patrimonio construido durante la unión y los honorarios de los abogados que hayan sido contratados para ejecutar el divorcio. De acuerdo con expertos consultados por La República, hay tres escenarios que son importantes entender durante este proceso.

En un divorcio se deben tener en cuenta factores como los hijos, los bienes construidos durante la unión y el costo de los abogados que adelantarán el proceso ante las notarias y/o jueces. | Foto: Getty Images

El primero, el más sencillo y que consiste cuando durante la unión no hubo hijos ni bienes. Solo basta con ir ante una notaría para pagar por dos actos, el de divorcio y liquidación de la sociedad conyugal, donde cada uno puede tener un valor de $200.000 y $300.000; añadiéndole los costos por los servicios de los abogados, que pueden ir de 2 hasta 5 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV).

El segundo escenario es cuando se tienen hijos, pero no bienes y donde un abogado puede cobrar hasta 3 SMMLV. Tenga en cuenta que en este proceso se define la cuota alimentaria, la cual puede llegar a representar hasta el 50 % del salario mensual de la madre o padre obligado a cumplir con esta responsabilidad, que se reparte proporcionalmente según el número de hijos que se tengan.

En un proceso de divorcio es clave que las partes cuenten con representación legal para que estos profesionales puedan tramitar las demandas y/o exigencias de la mejor manera posible. | Foto: Getty Images/iStockphoto.

Y finalmente, el tercer escenario contempla el de la liquidación o separación de bienes, junto con el acto de divorcio. Aquí, se debe tener en cuenta que las sociedades con patrimonios superiores a los $500 millones, un abogado puede cobrar por honorarios 10 SMMLV, sin embargo, cuando esta separación de bienes se da por divorcio contencioso, con bienes e hijos, el proceso puede demorar entre 6 meses hasta un año, por lo que los costos de los abogados puede aumentar.

El portal especializado Abogado.com destaca algunas sugerencias importantes frente a lo que se puede hacer y no se puede hacer en un proceso de divorcio. Con respecto a lo último, recomienda no planificar mudanza a otro país o estado hasta que finalice el trámite. Tampoco se debe violar un arreglo temporal de custodio o régimen de visita; no transfiera o done bienes a amigos o parientes; y no trate de iniciar un divorcio solo.

Frente a lo que se puede hacer, se destacan cinco aspectos importantes. El primero, ser razonable: coopere tanto como le sea posible con su futura expareja, por lo que si hacen concesiones razonables va a facilitar y agilizar los pasos del divorcio.

Los expertos recomiendan que durante un proceso de divorcio, y que éste puede llevarse a un buen término, es que ambas partes sean razonables y establezcan concesiones que permitan agilizar y generar menores afectaciones en el trámite de la disolución matrimonial. | Foto: Gettyimages

El segundo, apoyar a los hijos para que estos comprendan la situación y los cambios que se generarán con respecto a la relación entre los padres, donde se debe procurar que estos no se vean obligados a escoger entre uno u otro.

Otro aspecto importante es que los padres deben estar informados del paradero de sus hijos. “Mientras se decide la situación permanente de la custodia de los hijos y la pensión alimenticia, notifique a su pareja dónde y cuándo verá a sus niños. Si oculta a sus hijos, su cónyuge podría pensar que usted huyó con los niños. Y si lo reporta a la policía, esto será perjudicial durante las audiencias de custodia y visitas”, señala.

Si hay hijos de por medio, es importante que tanto la madre como el padre que se encuentran en proceso de separación, traten de realizar el trámite de la manera más favorable frente a los intereses de los hijos. | Foto: GUILLERMO TORRES | SEMANA

Como cuarto punto, se deben declarar los activos y bienes, ya que la omisión de información en este aspecto puede generar dilaciones y que el proceso de divorcio se alargue más de lo esperado. Y por último, se debe preguntar al abogado sobre lo que se entienda dentro del trámite para que no haya dudas cuando este concluya.