El sistema financiero colombiano se encamina hacia una transformación que podría modificar la forma en que los ciudadanos acceden a productos de ahorro e inversión.
La implementación de un modelo obligatorio de Finanzas Abiertas marcaría un cambio estructural, con efectos directos en instrumentos tradicionales como los Certificados de Depósito a Término (CDT).
Esta nueva etapa implica que las entidades financieras deberán compartir la información de sus clientes, siempre con autorización previa, bajo reglas definidas por la Superintendencia Financiera.
El objetivo es permitir que distintos actores del sector operen con datos compatibles entre sí, lo que facilitaría el acceso a información más clara y comparable para los usuarios.
Uno de los principales cambios frente al esquema actual es que el intercambio de información dejará de ser opcional. A diferencia de modelos anteriores, en los que las entidades participaban de manera voluntaria, la nueva normativa establece condiciones obligatorias que buscan estandarizar el uso de los datos dentro del sistema financiero.
En este contexto, productos como los CDT empiezan a enfrentar un escenario distinto. Este tipo de inversión, que consiste en depositar una suma de dinero por un tiempo determinado a cambio de una rentabilidad fija, ha sido históricamente una de las opciones más utilizadas por los colombianos debido a su bajo nivel de riesgo.
Sin embargo, la toma de decisiones alrededor de estos productos no siempre ha sido sencilla, principalmente por la dificultad de acceder a información completa y oportuna.
Con el nuevo modelo, esa dinámica podría cambiar. La posibilidad de que la información esté disponible bajo estándares comunes permitiría a los usuarios evaluar con mayor facilidad las condiciones ofrecidas por distintas entidades, lo que podría influir en la competitividad del mercado.
Sobre este punto, el analista financiero David Susa, cofundador de la fintech MejorCDT, ha señalado que el acceso a datos en condiciones interoperables representa un cambio importante para los usuarios. Según explicó, esto facilita la comparación entre opciones y abre la puerta a decisiones más informadas.
El modelo también contempla el uso de herramientas tecnológicas que garanticen la protección de la información. Entre ellas se incluyen mecanismos diseñados para asegurar que el intercambio de datos se realice de forma segura, respetando la privacidad de los usuarios y bajo su consentimiento.
De esta manera, el país avanza hacia un sistema en el que la información adquiere un papel central. Más allá de introducir nuevos productos, el cambio apunta a modificar la forma en que los ciudadanos interactúan con el sistema financiero, en un entorno donde la transparencia, la competencia y el acceso a los datos serán determinantes.