Aprender matemáticas sigue siendo un reto para los estudiantes. En Colombia, los resultados de las Pruebas Pisa 2025, publicados el pasado 8 de septiembre por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestran la magnitud del desafío: los estudiantes obtuvieron 381 puntos en matemáticas, frente a 463 del promedio de los países miembros.

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Además, solo 29 por ciento alcanzó al menos el nivel 2 de competencia, frente al 65 por ciento del promedio internacional.

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En este contexto, la inteligencia artificial (IA) abre nuevas posibilidades para la enseñanza, pero también plantea preguntas sobre cuándo y cómo utilizarla.

Innovamat, empresa especializada en la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas que participará en la 13.ª Cumbre Líderes por la Educación de SEMANA y Semana Educación, desarrolla recursos y herramientas para las aulas. Su CEO y cofundador, Andreu Dotti, aborda en esta entrevista el papel de la tecnología y sus límites.

Andreu Dotti Boada, CEO y cofundador de Innovamat. Foto: Innovamat/API

¿Por qué las matemáticas son una de las asignaturas que más dificultades generan entre los estudiantes?

Andreu Dotti (A.D.): Las matemáticas son un conocimiento muy acumulativo y es muy importante irlo construyendo de forma progresiva; sin embargo, con los años se van volviendo más abstractas, lo cual vuelve más complejo aprender esta materia. La clave, porque no hay un método mágico, es tener buenos productos escolares, políticas educativas a largo plazo muy bien fundamentadas en investigaciones y que estos conocimientos ayuden a resolver problemas, a razonar y a conectar ideas. Asimismo, es muy importante invertir mucho en el profesorado.

¿Qué tan beneficiosa es la incorporación de IA y otras herramientas tecnológicas en las aulas?

A.D.: Aunque no es exactamente igual, me gusta hacer el símil con la calculadora. Hace muchos años se introdujo la calculadora en los salones, pero no es una herramienta que demos desde el día cero a los alumnos, pues se tiene que saber introducir en el momento correcto. Cuando estos procesos están automatizados, consolidados y en la memoria, es una herramienta que utilizamos para desarrollar problemas más complejos. Tenemos una visión de la IA muy similar.

¿Qué han visto ustedes en este sentido?

A.D.: La hipótesis que tenemos es que, si usas la IA para no pensar o para que te haga el trabajo, esto puede tener un impacto negativo; pero, si la usas para aprender o para profundizar en la comprensión de los problemas, puede tener resultados positivos. Hace falta una muy buena regulación y muy buenas prácticas.

¿Para los profesores también puede ser una herramienta importante a la hora de personalizar la enseñanza?

A.D.: Creemos que puede ser una muy buena herramienta para reducir burocracia, para ayudar en la preparación de las clases, para hacer del profesor un súper profesor. Puede dedicarle más tiempo a lo realmente importante, que es estar con los niños y personalizar un poco más la educación.

¿Y para ustedes qué tan importante es la tecnología?

A.D.: Nosotros no somos una empresa tecnológica, somos una editorial especializada en matemáticas y utilizamos la tecnología para la evaluación de datos, en partes muy específicas, porque, si no se utiliza bien, a veces puede ser más un distractor que un ayudante.

¿Qué dice la evidencia sobre cuánto y cómo debería usarse la tecnología en el aula?

A.D.: Hay un efecto campana en el uso de la tecnología en el informe Pisa. Los colegios o los alumnos que utilizan cero tecnología en el aula tienen unos resultados más negativos que los que usan tecnología regulada y sensatamente. Y vuelven a tener un efecto muy negativo los que hacen un uso muy intensivo de la tecnología. Nuestro punto es que, si hay infraestructura, medios, recursos y herramientas pedagógicas para utilizar la tecnología, puede ser un gran aliado. Si solo es para tener acceso y no hay una intencionalidad pedagógica, puede ser una distracción.