Sensores, drones, imágenes satelitales e información meteorológica permiten detectar patrones que no siempre son visibles a simple vista. Los modelos pueden ayudar a estimar ventanas de siembra, monitorear los cultivos y advertir riesgos de plagas o enfermedades.

Foro Inteligencias para el futuro: el valor humano detrás de la transformación tecnológica. Agéndese

En el Foro Semana y Syngenta “Inteligencias para el futuro”, se conversó acerca de cómo la innovación y la inteligencia artificial contribuyen a esa mejor toma de decisiones: Mariale Álvarez, directora de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Syngenta para LATAM, se refirió a cómo puede ayudar a los agricultores a proteger sus cultivos y tomar decisiones mejor informadas para ser rentables y sustentables al mismo tiempo.

“Para los agricultores, la IA puede proporcionar una enorme cantidad de información que les ayude a tomar decisiones más acertadas sobre sus cultivos y a proteger los campos en los que cultivan”, dijo.

“La anticipación permite ajustar dónde y cuándo intervenir. Si se detectan señales tempranas de estrés o enfermedad en una parte del cultivo, el productor puede evaluar una respuesta localizada en vez de tratar todo el lote. La agricultura de precisión parte de esa lectura más detallada: aplicar la solución adecuada, en la dosis necesaria y en el momento oportuno”, agregó Álvarez.

Así, la IA puede ayudar a usar mejor el agua y otros insumos, y a evitar intervenciones innecesarias. Ese uso más preciso se conecta con el objetivo de sustentabilidad de Syngenta: mayor rendimiento, menor impacto.

Como compañía AgTech basada en ciencia, Syngenta plantea producir más en las tierras ya cultivadas, reduciendo la presión sobre recursos como el suelo y el agua, y gestionando la biodiversidad.

Mariale Álvarez, directora de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Syngenta para Latam Foto: GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA

La IA puede contribuir a esa meta al mejorar la información disponible para decidir, aunque sus resultados dependen de las condiciones y necesidades de cada cultivo. La innovación también empieza en la investigación.

La IA generativa, el análisis de grandes volúmenes de datos y los avances en la comprensión de la biología y la química permiten explorar soluciones y evaluar a la vez aspectos como eficacia, costo-beneficio y perfil ambiental.

Las propuestas deben probarse en el campo; sus resultados vuelven a alimentar los modelos. En ese proceso, la IA complementa el trabajo científico, pero no reemplaza la validación agronómica. La experiencia acumulada en más de 500.000 ensayos históricos también puede contribuir a mejorar el análisis.

Este enfoque puede acelerar el estudio de productos biológicos como los bioestimulantes, que buscan apoyar procesos naturales de crecimiento y la respuesta de las plantas ante sequías, inundaciones o temperaturas extremas. Comprender mejor cómo interactúan con las plantas puede orientar nuevas soluciones, siempre con investigación y evaluación en condiciones de uso.

Sostenibilidad conectada con el territorio

Colombia muestra por qué las respuestas deben adaptarse al territorio. Productores de aguacate en Antioquia, café en el Eje Cafetero y arroz en los Llanos enfrentan distintos climas, suelos y disponibilidades de agua. Producir con menor impacto también exige cuidar los ecosistemas de los que depende la agricultura.

Por eso, Operación Polinizador conecta producción y biodiversidad mediante márgenes multifuncionales: franjas de vegetación junto a los cultivos que ofrecen hábitat y alimento a insectos polinizadores y contribuyen al cuidado del suelo.

En casos reportados por el programa, se registraron aumentos de hasta 34 % en el peso del grano de café, 29 % en el fruto de cítricos y 20 % en el de aguacate. Son resultados de experiencias específicas, no una garantía general; muestran cómo prácticas favorables a la biodiversidad pueden acompañar la productividad.

La innovación también requiere que el conocimiento llegue al lote. Proagricultor, una plataforma de educación virtual y gratuita, ofrece formación a agricultores, técnicos, estudiantes y profesionales. Sin acceso, conectividad y capacitación, los beneficios de la IA pueden quedar lejos de quienes necesitan información para gestionar riesgos.

Celina Kaseta, líder de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Syngenta para países andinos. Foto: GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA

La IA no es una solución aislada: ayuda a comprender mejor el campo antes de actuar. Integrada con la ciencia, la experiencia de los productores y prácticas adaptadas al territorio puede impulsar el objetivo que impulsa Syngenta —mayor rendimiento, menor impacto— y contribuir a una agricultura que produzca más y mejores alimentos cuidando al mismo tiempo los recursos y el planeta.