Reconocido por ser uno de los 10 municipios más biodiversos del país, Nuquí, ubicado en el Golfo de Tribugá, al sur de Bahía Solano y la Ensenada de Utría, en el departamento del Chocó, es un destino que ofrece una experiencia más allá del avistamiento de ballenas.
Debido a esto, Coca-Cola Colombia en articulación con la Universidad EAN, AmCham, WERO, Mochileros.co y líderes del territorio, crearon el Festival Chocozón -que se llevó a cabo del 24 al 27 de septiembre-, y acompañaron el desarrollo de Regenera Nuquí, una iniciativa que busca fortalecer un modelo de turismo regenerativo construido en comunidad, enfocado en el bienestar del territorio y en diversificar la oferta turística para que lleguen visitantes durante todo el año.
Entre las actividades que se pueden llevar a cabo en este municipio están: recorrido por los murales del Malecón; recorrido gastronómico en el que se puede disfrutar de sabores y técnicas locales; turismo regenerativo con recorridos por los manglares, kayak y actividades de sanación, guiados por actores locales como Carlitours, Somos Nuquí, Museo Melelé, Changueros Tour y Kilombo.
Detalles del proyecto
Juan Pablo Corredor, director de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola para Colombia y Venezuela, explicó en diálogo con SEMANA que la conservación y el acceso al agua son “dos ejes fundamentales del trabajo de la compañía”. Hace poco más de dos años comenzaron a instalar plantas potabilizadoras en el Chocó, primero en Istmina y luego en Tadó. Ese trabajo inicial despertó el interés de otras organizaciones, que los invitaron a conocer la realidad de Nuquí.
Tras visitar el municipio en enero de 2025, la compañía identificó junto a la comunidad dos prioridades. La primera, que el turismo fuera respetuoso con el medio ambiente y con los procesos comunitarios. La segunda, que el crecimiento económico generado por el turismo no derivara un problema de residuos sólidos sin control.
“Coca-Cola lo que hizo fue buscar unos aliados, quienes saben de esos temas y pudieran estar conectados con el trabajo con la comunidad”, señaló el directivo.
Corredor destacó que, desde el primer momento, lo “sobresaliente” fue el nivel de organización y compromiso de la comunidad con una visión de desarrollo respetuosa de la diversidad, la cultura afro y las tradiciones del Pacífico.
“Debo decir que eso es una joya invaluable que no es fácil encontrar”. Fruto de ese trabajo conjunto surgieron necesidades como: atención al cliente, calidad del servicio, formalización y mejora estética del casco urbano. “Ahí fue donde estos aliados entraron a tener conversaciones y respondieron a las necesidades que ellos mismos identificaron”.
El proyecto se propuso dos ejes de sostenibilidad. El primero es el turismo regenerativo, pensado no solo para la temporada alta de avistamiento de ballenas, sino especialmente para crear una contra temporada que genere ingresos adicionales. “La idea era que la oferta turística se diera de una manera muy respetuosa con el medio ambiente y que proyectara la cultura nuquiseña, no solamente un turismo de playa tradicional”, explicó Corredor.
El segundo eje es la gestión de residuos sólidos, una preocupación constante de los nuquiseños ante el posible crecimiento del turismo. El objetivo es que, a medida que aumente la generación de ingresos, se implemente una solución que mitigue —y ojalá evite por completo— el impacto negativo de los residuos. Para ello, han trabajado con un grupo de recicladores de oficio, orientándolos para escalar su labor.
Fruto de ese trabajo conjunto fue el Festival Chocozón, el cual se espera que se repita anualmente durante el primer semestre. De hecho, la organización Progresa Chocó ya ha propuesto incluirlo en el calendario de festivales departamentales.
De igual manera, Coca-Cola busca que nuevos aliados como agencias de viaje, operadores turísticos y gremios del sector, se sumen. “Acá hay que sumar fuerzas para que Nuquí sea un gran ejemplo para el país”, afirmó Corredor, quien adelantó que el acompañamiento continuará y que el trabajo “no está terminado, no está probablemente ni siquiera mitad de camino”.