Todos los días, miles de trabajadores de la construcción madrugan para levantar las viviendas en las que familias colombianas cumplirán el sueño de tener casa propia. Sin embargo, muchos de quienes hacen posible ese objetivo para otros todavía no han logrado alcanzar el suyo.
Con el propósito de cambiar esta realidad, Constructora Capital creó en 2018 el programa ‘Sueños Capital, Mi Nuevo Hogar’, una iniciativa dirigida a trabajadores de obra en Bogotá y Medellín que busca facilitar el acceso a vivienda propia.
Hasta diciembre del año pasado, más de 760 personas ya tenían una vivienda asignada en los proyectos Villafuerte, en Medellín, y Armonía, en Bogotá. La meta es llegar a 1.502 familias en los próximos dos años.
El programa funciona bajo un modelo sin ánimo de lucro, en el que Constructora Capital aporta los terrenos, los honorarios y las utilidades, mientras aliados estratégicos como proveedores, diseñadores, cajas de compensación y entidades financieras contribuyen a reducir costos de construcción y facilitar el acceso a créditos y subsidios.
“Siempre hemos tenido como propósito superior que, a través de nuestros proyectos y de lo que hagamos, podamos mejorar la calidad de vida de las personas que se involucran con Constructora Capital en sus distintos roles”, explicó Pablo Echeverri, presidente de Constructora Capital.
Durante la implementación del programa, la compañía identificó algunas de las principales barreras que dificultan que los trabajadores de obra accedan a una vivienda propia: la falta de historial crediticio, la discontinuidad laboral y los ingresos que no siempre se ajustan a los requisitos tradicionales del sistema financiero.
Por esta razón, Constructora Capital trabaja junto con aliados como el Fondo Nacional del Ahorro y las cajas de compensación para fortalecer el perfil financiero de los beneficiarios y facilitar el cierre financiero necesario para adquirir vivienda.
Gracias a este modelo, los beneficiarios pueden acceder a una cuota mensual cercana a los 300.000 pesos, una alternativa que puede ser inferior al valor de un arriendo.
Así lo destaca Pablo Cardozo, contramaestro de la empresa y beneficiario del programa, quien asegura que adquirir vivienda propia era un sueño que veía lejano: “Un día fue un anhelo, hoy es un sueño cumplido”.
Además, los proyectos cuentan con certificación EDGE, un estándar que reconoce construcciones con criterios de eficiencia energética, uso responsable del agua y materiales con menor impacto ambiental. Esto no solo los hace más sostenibles, sino que también genera ahorros en el pago de servicios públicos para las familias.
“Este es un gran beneficio en materia económica para nuestros beneficiarios, porque pagan menos por su factura de servicios públicos y los bancos con los que trabajamos les prestan con una tasa más baja, debido a que tienen en cuenta este criterio ambiental”, concluyó Echeverri.