En la industria de la moda colombiana de finales de la década de 1990, los estándares estéticos dominantes respondían a patrones homogéneos que dejaban poco margen para la diversidad étnica en las pasarelas principales.
En ese contexto irrumpió Belquilli Yolima Arizala Segura, nacida en Cúcuta el 8 de marzo de 1978, cuya presencia física y estética disruptiva terminaron por desafiar las convenciones de la época.
En una reciente entrevista concedida al canal Red+, la empresaria, formadora y exmodelo detalló los factores personales, familiares e institucionales que configuraron su trayectoria profesional y su estilo de vida.
Según lo expuesto por Arizala, la exigencia y la rigidez de su entorno familiar constituyeron el pilar central de su formación integral.
La modelo explicó que sus padres establecieron un esquema estricto donde el desempeño académico era la condición obligatoria para participar en actividades culturales, deportivas o artísticas.
“Mis papás desde un momento me dijeron: ‘Usted no tiene otra opción: o es la mejor o no tiene otra opción’”, afirmó Arizala durante la entrevista.
La empresaria relató que en su etapa escolar y universitaria debía mantener un promedio alto para recibir autorización familiar de integrarse a grupos de baile o actuación.
Uno de los puntos centrales de la entrevista abordó el origen de su característico corte de cabello al ras, un elemento visual que la acompañó durante más de dos décadas de carrera profesional.
Frente a las especulaciones sobre si se trató de una decisión de imagen planeada por diseñadores o estilistas de moda, Arizala aclaró que la medida surgió a raíz de una agresión perpetrada por sus propios compañeros mientras cursaba sus estudios superiores en la Universidad Francisco de Paula Santander, en Cúcuta.
De acuerdo con su relato, el nivel de exigencia personal y el aislamiento social derivado de su enfoque académico generaron tensiones y envidias en su entorno universitario.
La modelo denunció que fue víctima de una sustancia que la dejó en estado de indefensión antes de ser trasquilada.
“Tuvieron que dejarme en completa indefensión. Por eso fue que me dieron una bebida que tenía algo que me durmió por completo (...) y me cortaron el cabello”, declaró Arizala en Red+.
Tras recuperar el conocimiento, la modelo decidió asumir el corte completo de su cabello como una postura de afrontamiento ante el intento de humillación.
Con el paso del tiempo, la industria del entretenimiento y la moda adoptó dicha estética como un rasgo distintivo, convirtiéndolo en su principal sello de identidad en los medios de comunicación y las pasarelas nacionales.
La modelo reveló que atravesó un periodo de crisis emocional compleja en el que consideró quitarse la vida, situación que logró superar a través de su fe religiosa y un proceso de introspección personal.
Arizala citó comentarios explícitos que recibió por parte de organizadores, diseñadores y empresarios de la época, quienes limitaban la participación de mujeres afrodescendientes en ciertos formatos publicitarios o de pasarela.
Entre los testimonios citados, Arizala recordó respuestas de la industria como: “Las negras no venden”, “una negra no se puede vestir de novia” o tajantes negativas sobre la posibilidad de aspirar a certámenes nacionales como el Concurso Nacional de Belleza.
Frente a estas barreras, la exmodelo afirmó que su estrategia consistió en consolidar un discurso técnico, aumentar su nivel de preparación y responder a los prejuicios con resultados laborales directos en el campo profesional.
En la actualidad, Belky Arizala se desempeña como directora de su propia escuela y agencia de talentos, organización orientada a la formación de modelos, actores y figuras del entretenimiento.
Desde esta faceta empresarial, la mentora impulsa un modelo pedagógico fundamentado en la disciplina estricta, los valores éticos familiares y el desarrollo de la identidad personal.
“La industria es muy dura (...) usted tiene que pelear con las uñas, pero ojo, tenga un discurso. Si no tienes discurso, no llevas a ningún lado y la presencia lidera”, puntualizó Arizala al cierre de su entrevista sobre el perfil profesional que exige la industria contemporánea.