En medio de las labores de rescate que se adelantan en el barrio Capri, al sur de Cali, el periodista Carlos Aponte atraviesa una de las pruebas más difíciles de su vida. Transcurridas más de 72 horas desde el colapso de la estructura donde se encontraba el apartamento de sus familiares, Aponte espera noticias de sus padres, Carlos Arturo Aponte y Estela Marín, de 71 y 72 años, y de su sobrina Iliana Giraldo, de 11 años, quienes quedaron atrapados en el lugar.
La emergencia, marcada por la complejidad del terreno y la vulnerabilidad de las estructuras afectadas, mantiene en vilo a varios residentes del sector. Mientras las autoridades evalúan el ingreso de maquinaria pesada para remover escombros sin comprometer la seguridad del área, los familiares aguardan por un reporte oficial que confirme el estado de las personas desaparecidas.
Carlos Aponte, quien residía en Bogotá al momento de los hechos, relató el instante en que advirtió que algo extraordinario había ocurrido.
Según explicó, ante eventos de esta magnitud, su padre solía ser el primero en comunicarse para verificar el estado de sus allegados. Al no recibir la llamada ni obtener respuesta a los intentos de contacto, la preocupación se transformó en certeza de que la familia enfrentaba una situación crítica.
El traslado hacia la capital del Valle del Cauca no estuvo exento de contratiempos. Aponte indicó que las operaciones en el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón sufrieron restricciones operativas, limitando inicialmente el flujo de vuelos comerciales para dar prioridad a aeronaves militares y de organismos de socorro.
Finalmente, tras lograr desplazarse al día siguiente, el panorama a su llegada a la zona del siniestro confirmó la gravedad del colapso estructural.
“Llegué aquí sobre las 8 de la mañana y el primer cuadro que veo es el edificio desplomado. Es como si te sacaran de la realidad”, manifestó Aponte en sus declaraciones.
A pesar de las horas transcurridas y la falta de certeza sobre el estado de sus seres queridos, Aponte mantiene la esperanza de un desenlace favorable. Describió a sus padres como personas trabajadoras y respetadas en la comunidad, destacando las muestras de afecto de vecinos y conocidos que se han acercado al lugar a lo largo de las jornadas de búsqueda.
La solidaridad local se ha manifestado de manera espontánea alrededor del punto de la emergencia, donde vecinos y voluntarios han adecuado un centro de apoyo logístico alterno para asistir a los equipos de socorro y a las familias afectadas.
Aponte expresó su gratitud por el respaldo recibido por la comunidad, señalando que, más allá de cualquier ayuda material en este momento, su prioridad absoluta es reencontrarse con sus allegados.
Las labores de búsqueda y rescate continúan bajo la coordinación de los organismos de socorro locales, quienes determinan de forma progresiva las maniobras operativas según los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de emergencias.