El reconocido productor, guionista y director de cine colombiano Dago García compartió una de las anécdotas más reservadas y significativas de su vida personal durante una entrevista en el programa La habitación invisible de Citytv.

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El realizador relató detalladamente las circunstancias bajo las cuales se enteró, hace aproximadamente seis años, de la existencia de su hijo mayor, Nicolás, un suceso que describió de forma analógica como un auténtico “punto de giro” en su propia biografía.

De acuerdo con las declaraciones entregadas por el libretista en el espacio de entrevistas, la madre del joven es una actriz de teatro con quien García ha mantenido una amistad cercana y constante desde la época en que ambos residían en el barrio La Candelaria, en el centro de Bogotá.

A pesar de que mantuvieron el contacto a lo largo de 30 años —incluso después de que ella se radicara en Barcelona, España—, el cineasta desconocía su vínculo biológico con el menor.

García rememoró que, durante los años de infancia de su hija Juana, solía visitar a su amiga y a su hijo Nicolás para que los niños compartieran tiempo juntos, sin sospechar el parentesco real.

“Hace como seis años que vino a Colombia fuimos a almorzar y me dijo: ‘Dago, les tengo que contar una cosa porque me siento en una telenovela yo... es que yo creo que Nicolás es hijo suyo’”, explicó el productor.

Tras observar el notable parecido físico en una serie de fotografías, García conversó con su pareja actual, conocida afectuosamente como Mechas, y procedió a realizarse una prueba de ADN de compatibilidad genética. El resultado confirmó la paternidad con una certeza del 99,9 %.

Para ese momento, Nicolás ya residía en Europa y era padre de una niña llamada Klatin.

Al preguntarle sobre el impacto emocional de reencontrarse con su hijo bajo este nuevo rol, el director de El Paseo expuso una visión analítica y madura respecto a los lazos familiares, desmitificando ciertas nociones sobre la paternidad.

“El amor de padre, a diferencia del amor de madre, he entendido yo, se aprende. El amor de madre es carnal... mientras que los padres siempre somos unos extraños y nosotros aprendemos a querer”, reflexionó García.

El guionista admitió que incluso con sus hijas biológicas criadas desde la infancia experimentó un proceso paulatino de construcción del afecto.

Bajo esa misma premisa, argumentó que la ausencia de un vínculo cotidiano inicial facilita el abandono paterno en la sociedad, dado que el lazo afectivo masculino suele establecerse principalmente a través del roce, el tiempo compartido y la convivencia.

En el caso de Nicolás, quien se desempeña en el ámbito musical como cantante de rap, el cineasta aseguró que el afecto se ha consolidado progresivamente mediante visitas directas y la integración formal a toda su familia.

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Este sorpresivo acontecimiento en la vida de Dago García guarda un paralelismo innegable con el tipo de narraciones dramáticas que lo han consagrado como una de las figuras más influyentes de la industria audiovisual en Colombia.

Con una trayectoria que inició con la grabación de eventos sociales como bodas y bautizos, García acumula en la actualidad cerca de 50 series y telenovelas, además de un medio centenar de largometrajes, posicionando siete de ellos dentro del top 10 de las películas más taquilleras de la historia del cine nacional.

La revelación coincide además con la etapa promocional de su más reciente proyecto editorial titulado Creatividad y escritura, una obra publicada con el propósito de reflexionar sobre las dinámicas del oficio de narrar.

En este libro, el escritor desglosa los mecanismos detrás de fenómenos como Pedro el escamoso, La primera Vez y El paseo, analizando la estructura de los personajes, el manejo del humor y los elementos que permiten a una historia conectar de manera profunda con la identidad y la memoria colectiva del público colombiano.