La conversación digital en Colombia volvió a girar en torno a la creadora de contenido e influenciadora Karina García. En esta ocasión, la atención mediática se concentró en la difusión de una imagen que circula en plataformas como Instagram, en la cual se observa una pieza gráfica tipo mural que satiriza las controversiales afirmaciones que la modelo realizó días atrás respecto a la autenticidad de la raza de un perro.
La ilustración representa a Doky, la mascota de la influenciadora, coronado y sentado sobre un trono. A su lado, la imagen incluye una frase irónica que invierte las declaraciones originales de la modelo, sugiriendo de manera jocosa que deberían “devolver a Karina porque no es de raza”.
La composición muestra además un rostro similar a la creadora de contenido. La imagen comenzó a circular en Instagram y rápidamente llamó la atención de los seguidores de la creadora de contenido, pues hace una crítica directa a las palabras que pronunció durante una transmisión en vivo y que desataron una ola de cuestionamientos en su contra.
Sin embargo, hasta el momento no se ha confirmado dónde estaría ubicado el mural ni tampoco si se trata de una obra realizada físicamente o de una imagen creada con inteligencia artificial.
El episodio que dio origen a la imagen se remonta a una reciente transmisión en vivo realizada por Karina García en sus redes sociales. Durante el video, la modelo relató una anécdota relacionada con la mascota que había recibido una persona de su entorno cercano.
De acuerdo con el relato emitido, la mascota comercializada como un perro de raza Pomerania no presentaba los rasgos fenotípicos esperados por su propietaria. Ante esto, García sugirió públicamente que la opción adecuada era devolver el animal a quien lo entregó, bajo el argumento de que este “no era original”.
Las declaraciones generaron de inmediato una ola de réplicas en diversas plataformas. Usuarios, activistas por los derechos de los animales y organizaciones dedicadas a la protección animal cuestionaron el uso de términos comerciales aplicados a seres sintientes, señalando que este tipo de lenguaje promueve la cosificación de las mascotas y desincentiva la adopción responsable.
A raíz de la presión mediática y de los miles de comentarios recibidos en sus cuentas oficiales, Karina García difundió un comunicado posterior en el que ofreció disculpas públicas por lo expresado en su transmisión.
La creadora de contenido admitió haber cometido un error en la forma y el fondo de sus palabras, asegurando que sus declaraciones no tenían justificación.
Como parte de sus compromisos, García manifestó su intención de colaborar activamente con fundaciones de rescate y adopción canina para contribuir al bienestar de los animales desprotegidos.
A pesar del pronunciamiento, la difusión del supuesto mural demuestra que el tema continúa generando conversación en la opinión pública.
Mientras un sector de la comunidad digital interpretó la imagen viral como un ejercicio de sátira legítima ante la responsabilidad pública de los creadores de contenido, otros usuarios expresaron que las descalificaciones personales hacia la modelo resultan desmedidas, en particular tras haber reconocido abiertamente la equivocación.
El caso de Karina García se suma a una serie de discusiones recientes en redes sobre la responsabilidad social, el lenguaje ético y el alcance del mensaje que los influenciadores transmiten a sus audiencias en temas sensibles como el bienestar animal.